El panorama de los juegos cooperativos no atraviesa su mejor momento. Muchos títulos directamente lo ignoran, y cuando lo incluyen, suele ser con propuestas tan pobres que uno llega a preguntarse si merecía la pena tanto esfuerzo. Aun así, los fanáticos del género siguen adelante, aprovechando las migajas disponibles, porque honestamente, es lo único que tienen a mano. Y es que jugar con amigos siempre es divertido, más todavía cuando se trata de experiencias contra el entorno, donde un mundo entero se abre ante el grupo para explorarlo. Y si encima se puede mantener a raya a sus criaturas con un arma desproporcionadamente grande y ruidosa, mejor todavía.

Esa ha sido la esencia de Borderlands desde el inicio: recorrer planetas remotos plagados de personajes tan excéntricos como peligrosos, arrasando todo a tu paso y llenando el inventario con botín, acompañado de hasta tres colegas tan locos como tú. La saga ha ido puliendo y ajustando sus mecánicas con cada entrega, pero aún así nunca llegó a redefinir el concepto de juego cooperativo ni el género de disparos en primera persona. Lo suyo siempre fue ofrecer una experiencia confiable y reconocible, presentada con ese estilo caricaturesco lleno de color, que cumple con las expectativas de los jugadores sin arriesgar demasiado.

Pero Borderlands 4 es otra historia. Este título parece haber tomado conciencia de los problemas que arrastraban tanto el modo cooperativo como el propio “gunplay”, y viene con ganas de sacudir las cosas a lo grande.

El cambio más notorio es la apuesta por un mundo abierto real. Atrás quedaron los mapas pequeños y los pasillos con tiempos de carga constantes; ahora se nos presenta un escenario mucho más ambicioso. El planeta Kairos lleva siglos sometido al dominio del oscuro Time Keeper, y espera a que un grupo de Vault Hunters se atreva a liberarlo. Tu misión es llegar allí, darte a conocer y cruzar los dedos para que la aventura fluya como debería.

Desde el inicio, el juego enfatiza esta nueva escala otorgándote un vehículo personal invocable casi en cualquier lugar. La primera montura es una moto-cohete flotante que, al principio, se maneja torpemente, pero ese defecto acaba dándole cierto encanto. Y como suele ocurrir con tu primer vehículo en un mundo abierto, lo valioso no es lo que es, sino lo que significa: libertad. Nada te impide abandonar la ruta principal y perderte en lo desconocido. De hecho, si solo siguieras la historia principal, podrías llegar a percibir la magnitud del mapa de manera algo pesada. Pero Borderlands 4 apuesta justo por lo contrario: menos límites, más territorio. Y Kairos es enorme. Los traslados de misión a misión pueden sentirse largos, pero desviarse y explorar lo inesperado siempre compensa, porque la verdadera magia del juego está en curiosear, levantar piedras y descubrir qué criaturas o sorpresas se ocultan debajo.

En cada rincón del mapa te esperan jefes singulares, listos para retarte en el mundo abierto. Las misiones secundarias, tan absurdas como divertidas, pueden pedirte desde recolectar fragmentos de géiser hasta emborrachar a un grupo de aldeanos. También hay tesoros escondidos, desafíos únicos y combates de resistencia contra oleadas de criaturas o campesinos hostiles… y eso es solo el comienzo. El paso a un mundo abierto auténtico se nota planificado con detalle, y el resultado es un escenario repleto de cosas por hacer y recompensas por obtener.

El desplazamiento a pie ofrece una libertad de movimiento que pocas veces he visto en un shooter en primera persona. Y digo “a pie”, aunque la verdad es que el jetpack flotante cambia las reglas del juego, añadiendo verticalidad y abriendo posibilidades de exploración al moverte entre plataformas. A esto se suman el doble salto, el golpe contra el suelo, la habilidad de trepar muros y un látigo de energía que te impulsa a nuevas zonas. De pronto, el mundo se siente sin límites. Apenas hay lugares inaccesibles, y aun esos suelen desbloquearse gracias a eventos de la historia que modifican el entorno. Todo esto se integra a la perfección con la acción: correr, deslizarse hacia una cobertura improvisada o elevarse con el látigo para disparar desde lo alto mientras desatas destrucción.

Todas estas mecánicas de movimiento resultan indispensables en la superficie de Kairos, porque la variedad de enemigos en Borderlands 4 está mejor que nunca, combinando claridad y diversidad. Cada facción cuenta con rivales específicos y roles bien marcados, fáciles de identificar en pleno combate. La verdadera sorpresa llega con los sufijos especiales que modifican a los enemigos, transformándolos en amenazas completamente nuevas. Algunos pueden ser Vampíricos y curarse con cada disparo, otros liberar un mini agujero negro al morir que te arrastra hacia su centro, y algunos más absurdos, como los «Wealthy», que sueltan dinero a montones al caer. Estas variaciones son tan numerosas como impredecibles, y en ocasiones aterradoras cuando se combinan. Incluso después de 30 horas de juego, seguía encontrando mutaciones diversas.

Para enfrentar todo esto, también puedes gastar combustible del jetpack en un dash instantáneo en cualquier dirección, ya sea en tierra o en el aire, lo que revoluciona por completo el planteamiento de los combates. Se vuelve esencial frente a los rivales más intimidantes, capaces de marcar el terreno con señales de ataques devastadores que conviene esquivar. A medida que el nivel de dificultad sube, estas advertencias dejan de ser simples pistas para convertirse en órdenes implícitas, porque los jefes de Borderlands 4 ya no son simples esponjas de balas. Ahora funcionan más como enfrentamientos de MMO, con fases y mecánicas específicas diseñadas para aprovechar al máximo las herramientas del jugador, aunque sin llegar a un punto de saturación que haga perder el control.

Antes de lanzarte a los enfrentamientos contra los jefes más poderosos, tendrás que decidir cuál Vault Hunter encaja mejor contigo. Y debo decir que Gearbox ha creado un plantel de personajes tan impresionante que recomendar uno solo es casi imposible. Yo completé la campaña con Vex, usando a mi gatito mágico para distraer enemigos, pero también probé un poco con Rafa y Amon, y puedo afirmar que sus árboles de habilidades y potencial destructivo son variados y profundos. Incluso al jugar junto a Adam y ver sus movimientos con Harlowe, quedó claro que no era la más débil del grupo. Su estilo con Gravitar es una locura total.

Aprender a manejar a tu Vault Hunter y explorar todo su potencial es uno de los puntos fuertes de Borderlands 4. En entregas anteriores existían incontables guías y builds para sacar el máximo provecho de cada personaje, pero casi siempre implicaban dedicar horas y horas antes de llegar a la parte divertida. Con Borderlands 4 seguramente pasará algo similar, pero en esta entrega el viaje es tan disfrutable como alcanzar la meta. Me gusta que el juego no destaque un medidor de experiencia de forma exagerada: en otros títulos, esas barras actúan como la zanahoria que te mantiene avanzando, casi como un truco para que sigas jugando sin que el mundo sea realmente interesante. Los jugadores acostumbrados a los MMO (o a juegos modernos en general) buscan dopamina en números que suben y barras que se llenan, pero Borderlands 4 pone la aventura y la exploración primero, dejando tu progreso relegado a un discreto indicador en la interfaz.

Gran parte de esta sensación positiva se debe a que la progresión del jugador está muy bien estructurada. Recibes tu primera habilidad de acción bastante temprano, y poco después obtienes un modificador que altera su comportamiento. Además, puedes intercambiar estas mejoras cuando quieras, dándote libertad para experimentar sobre la marcha. Esto elimina la sensación de tener que acumular puntos de habilidad desesperadamente, porque desde el principio ya cuentas con herramientas divertidas para jugar. Es tan lógico que uno se pregunta cómo nadie había implementado antes un sistema de progresión tan simple y satisfactorio.

Más allá de las habilidades, Borderlands 4 introduce muchos elementos de personalización, especialmente porque las armas ahora se componen de piezas de marcas específicas. Por ejemplo, en lugar de simplemente encontrar un fusil Torgue que dispara explosivos, ahora puedes hallar un arma de otra marca con un componente Torgue que añade un disparo secundario explosivo. Maliwan, famosa por sus efectos elementales, puede incorporarse en armas de otros fabricantes, permitiendo congelar o quemar enemigos. Durante mis partidas descubrí constantemente nuevas formas de disparar, armas únicas y curiosos artefactos de destrucción. La profundidad es enorme, y eso sin contar los efectos especiales de las armas legendarias.

Esto hace que elegir mejoras de armas pueda ser un desafío. A veces basta con comparar números, pero los extras y modificadores ofrecen mucho más para considerar. Además, depende del Vault Hunter que estés usando, ya que cada personaje se beneficia más de ciertos tipos de armas según su estilo. Sumando los enhancements (modificadores pasivos) y el sistema clásico de Class Mods, puedes ajustar tu build más allá de los puntos de habilidad, y rápidamente te encuentras disfrutando del tipo de diversión que antes requería 30 horas de farmeo en los títulos anteriores.

Aunque a primera vista pueda parecer complejo, basta con entender algunos elementos clave para encontrar tu ritmo. Los desarrolladores incluyen menús y tutoriales claros que muestran dónde mirar y cómo gestionar tu equipo, con una introducción que evita perderse en inventarios. Es profundo sin ser abrumador, variado sin ser caótico: probablemente el Borderlands más completo hasta ahora, pero también mucho más accesible que otros RPGs. Y lo más importante: es increíblemente divertido, porque cada arma que recoges puede abrir la puerta a una experiencia de combate completamente nueva.

Hablemos del tema más comentado. Borderlands siempre ha destacado por su narrativa única y llena de humor, un sello característico de la serie que muchos jugadores aprecian. No obstante, Borderlands 3 recibió críticas severas por pasarse de la raya en este aspecto, hasta el punto de que Randy Pitchford admitió que esa entrega se había convertido en una “parodia” de lo que la franquicia debería ser. Entonces, considerando todo esto, puedo decir con seguridad que Borderlands 4 recupera el tono adecuado y una narrativa sólida. Y de manera notable. El humor es inteligente y, cuando no lo es, sigue siendo funcionando. Los gritos de los enemigos incluyen detalles hilarantes. Las conversaciones a través de los dispositivos Echo son ágiles y chispeantes, y muchos personajes incluso te llaman por tu nombre, en lugar del genérico “Vault Hunter” de antes, lo que hace que la historia se sienta más orgánica y que tu rol dentro de ella tenga peso y coherencia.

El juego también muestra un grado de seriedad apreciable. Los instantes que requieren pausa pueden desarrollarse con calma. Los personajes tienen estados de ánimo y su comunicación se adapta al tono de cada situación; no te lanzarán comentarios agresivos fuera de lugar durante momentos introspectivos. La narrativa mantiene el estilo característico de Borderlands: llena de magia espacial y personajes exagerados de todos los matices morales, pero sin sacrificar su esencia en chistes fáciles.

Incluso las misiones secundarias permiten reflexionar. En una sesión en solitario, acepté una misión para interactuar con un misil llamado Gigi, que había caído en un asentamiento humano y pedía ayuda. Gigi tenía una crisis existencial: era una bomba que no había explotado. La tarea consistía en repararla. Durante la misión descubrí que algunos habitantes hablaban con ella, aunque no tenían tecnología para escucharla; compartían sus problemas y, al sentir que el misil podía “oírlos”, le daban esperanza. Reuní las piezas, sugerí que tal vez Gigi no necesitaba explotar y, finalmente, acepté que necesitaba probar que no era un “fallo”. La moví fuera del asentamiento y presioné el botón. Lo que ocurre después no lo contaré, pero es curioso reflexionar sobre ti mismo y tu propósito a través de un misil inteligente en un juego de Borderlands.

Aunque el juego es visualmente impresionante desde cualquier ángulo, algunos problemas de rendimiento empañaron la experiencia. No obstante, considerando el parche lanzado, debo decir que los resultados son muy positivos: muchas de las áreas problemáticas que había detectado en mi primera partida han mejorado notablemente, aunque esto ha traído como consecuencia un tiempo de carga algo más largo al iniciar el juego. No soy un experto, pero parece que la intención fue adelantar ciertas necesidades pesadas del juego desde el inicio, en lugar de cargarlas de manera dinámica mientras se juega. En conjunto, es un avance prometedor.

Es imposible no destacar la diversión que se experimenta jugando con amigos. Tuve la oportunidad de recorrer gran parte del juego con un compañero, y la fluidez con la que se maneja la cooperación es un alivio frente a títulos recientes que pretendían ofrecer multijugador cooperativo pero acabaron pareciendo mods a medio hacer. Mecánicas simples, como teletransportarse a tu amigo en cualquier momento, incluso en medio de un combate, hacen que el mundo se sienta realmente compartido, especialmente cuando uno de los jugadores se pierde y termina en un campamento lleno de bandidos. Además, el sistema de pings permite marcar ubicaciones o enemigos, facilitando la coordinación. Incluso las cinemáticas se ajustan al personaje que controla cada jugador, evitando que alguien se sienta solo como acompañante. Todo funciona de manera impecable, y es un alivio ver que algo así todavía es posible en los juegos actuales.

Como franquicia, Borderlands nunca ha tenido mucho que demostrar. Aunque esta afirmación podría sonar polémica por sí sola, refleja que la fórmula de la serie ha sido casi perfecta desde el principio. Incluso en su peor entrega, un juego de Borderlands sigue ofreciendo esa experiencia única e inconfundible que lo caracteriza. Sin embargo, Borderlands 4 representa un avance notable, no solo para la serie, sino también para los shooters cooperativos en general. Por primera vez siento que un juego de Borderlands tiene lecciones valiosas que podrían servir de referencia para otros títulos, y espero sinceramente que quienes lo observen estén prestando atención. Lo que aquí tenemos es un modelo real de cómo crear una experiencia multijugador que entretenga sin resultar repetitiva o decepcionante.

gamecored score 9

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Borderlands 4 brindada por 2K Games para PS5.

PUNTOS BUENOS

Mundo increíble y fluido, realmente lleno de actividades por hacer. Las opciones de movimiento de los personajes se sienten como el estándar de oro a seguir. Ofrece una experiencia cooperativa espectacular, algo que hace tiempo faltaba en los lanzamientos modernos. La variedad de armas ya no es solo apariencia, sino que tiene sustancia. La narrativa y escritura alcanzan el punto justo: divertida y a veces profunda.

PUNTOS MALOS

Algunos problemas de rendimiento, aunque muchos se pueden corregir ajustando la configuración.

CONCLUSIÓN

Borderlands 4 explota al máximo el potencial histórico de la serie, manteniendo la experiencia característica de la franquicia, pero sumando múltiples elementos modernos que lo posicionan no solo como un shooter cooperativo entretenido, sino como el referente absoluto de cómo debería ser un shooter cooperativo divertido.