Hell is Us es ese tipo de título que no aparece todos los días. Al deshacerse de las convenciones clásicas de los videojuegos —como guías, indicadores o direcciones claras— y dejar al jugador a su suerte en un mundo desolado para explorar a su ritmo, consigue un grado de realismo e inmersión inusual en la actualidad. Si bien otros juegos como Atomfall o Kingdom Come: Deliverance II ya habían explorado esta tendencia “anti-fantasía”, este proyecto la lleva aún más lejos. A pesar de ciertos altibajos, ofrece una experiencia desafiante, a veces frustrante, pero también muy gratificante, que se atreve a romper esquemas de diseño tradicionales.
El juego se desarrolla en Hadea, un país ficticio marcado por la guerra. Allí seguimos a Remi, un agente de las Fuerzas de Paz de las Naciones Organizadas, que aprovecha un permiso para regresar a su tierra natal en busca de sus padres desaparecidos. Sin embargo, pronto se topa con la presencia de inquietantes entidades sobrenaturales conocidas como Hollow Walkers, surgidas tras un misterioso fenómeno llamado la “Calamidad”. Guiado únicamente por sus instintos, Remi se adentrará en el territorio para descubrir los secretos que oculta y las razones por las que ha quedado aislado del resto del mundo.
Desde el inicio, el juego deja claro que no brindará ningún tipo de asistencia convencional. No hay objetivos señalados, ni rutas marcadas, ni pistas evidentes para seguir la trama: todo recae en la exploración y el ingenio del jugador. A lo largo de la aventura, encontrarás objetos cuyo propósito no será evidente de inmediato y que podrían cobrar relevancia más adelante. La responsabilidad de organizarlos y entender su utilidad recae en ti, ya que Hell is Us no ofrece respuestas directas, sino que te obliga a conectar las piezas por tu cuenta.



Esto plantea un exigente proceso de investigación que te obliga a recorrer Hadea en busca de respuestas. La mejor forma de describir gran parte de la exploración es como un “deambular”, ya que pasarás mucho tiempo vagando —a veces sin rumbo claro— por distintas zonas mientras intentas unir las piezas del rompecabezas. Esta propuesta de jugabilidad sin guías es el núcleo de Hell is Us, aunque no todos la disfrutarán. Algunos jugadores podrían sentir que volver sobre sus pasos, resolver acertijos ambientales o recolectar objetos sin una dirección definida resulta tedioso. Sin embargo, esa misma falta de orientación es lo que vuelve la experiencia más interesante: te obliga a sumergirte en el mundo con una profundidad poco común en juegos que dependen de marcadores de misión.
El título también destaca por su minucioso trabajo de construcción de mundo, que enriquece la narrativa y mantiene la intriga en todo momento. No todas las notas, diálogos con NPCs u objetos aportan respuestas directas, pero sí ofrecen pistas que orientan hacia tu próximo destino o área de interés, lo que exige un alto nivel de atención por parte del jugador. Lo más gratificante es que cada avance en la trama se siente como un logro propio. Una simple decisión, como tomar un camino en lugar de otro, puede hacerte perder información vital que señala el rumbo a seguir. Aunque no siempre el camino sea claro, cada pequeña pista encontrada cobra un enorme valor, motivándote a seguir adelante incluso si eso significa perderse o chocar de frente con los enemigos del juego.
El sistema de combate en Hell is Us se presenta de manera bastante accesible. El jugador dispone de ataques ligeros y fuertes con un variado arsenal cuerpo a cuerpo que incluye desde espadas hasta hachas dobles (estas últimas, un arma muy destacada). Cada arma ofrece un estilo distinto que combina factores como velocidad, alcance y movilidad. Por ejemplo, la lanza golpea con mayor potencia y desde más lejos, aunque es lenta; las hachas, por el contrario, son veloces pero requieren enfrentamientos cercanos y sacrifican algo de daño. La espada se mantiene como la alternativa más equilibrada, pero a lo largo de la aventura se encuentran múltiples opciones que invitan a experimentar y adaptar el estilo de combate.



Los Hollow Walkers, criaturas de aspecto abstracto y origen sobrenatural que han tomado Hadea, aportan dinamismo a los enfrentamientos. Suelen usar embestidas y ataques directos, aunque también pueden arrojar extraños objetos de apariencia holográfica que resultan visualmente impactantes. Para contrarrestarlos, Remi cuenta con un dron que sirve para distraer y generar oportunidades, aunque enfrentarse a varios enemigos a la vez puede resultar abrumador. El combate no es excesivamente complicado, pero la falta de cuidado en la distancia puede llevar a una derrota rápida. Aunque no brilla especialmente, el sistema cumple, aunque la rigidez en los movimientos de Remi y su estilo de ataque puede exigir un periodo de adaptación. Además, la gestión de la resistencia es clave: si la salud y la stamina descienden demasiado, el protagonista entra en un estado de agotamiento que lo deja expuesto.
El mayor reto de Hell is Us no está en su dificultad, sino en el compromiso que exige. No es un título que permita abandonarse por varios días o semanas para luego regresar y retomar sin esfuerzo, pues gran parte de la experiencia se basa en un proceso de exploración e investigación constante. Este enfoque funciona como su punto más fuerte y, al mismo tiempo, como una posible barrera para algunos jugadores. Afortunadamente, no se trata de una campaña extensa: completar la aventura, incluyendo varias misiones secundarias descubiertas de forma casi accidental, ronda unas veinte horas. Existe un camino más directo hacia la trama principal, pero la libertad y escasa orientación del juego conducen a menudo a desvíos que, aunque no siempre enriquecen la narrativa central, sí alimentan la curiosidad del jugador.
El entorno de Hell is Us no es un mundo abierto completamente continuo, sino más bien zonas amplias conectadas entre sí que presentan breves pantallas de carga, similares a lo visto en Metro Exodus. Estos momentos no llegan a interrumpir la experiencia, ya que los tiempos de carga son muy breves, aunque en algunas transiciones el framerate tiende a fluctuar antes de estabilizarse.



Hell is Us destaca también por su apartado visual, con una dirección artística sobresaliente que brilla especialmente en el diseño de los Hollow Walkers. Por otro lado, aunque hay cierta variedad de enemigos, se siente limitada, lo que puede hacer que algunos combates —en especial hacia el final— resulten algo repetitivos. Pese a ello, el mundo está diseñado con gran detalle, repleto de referencias visuales y lugares de interés que fomentan la exploración. Nada se percibe como una pérdida de tiempo: si bien puede ser exigente en horas, cada descubrimiento —ya sea un objeto, una ubicación o un área inédita— recompensa la curiosidad del jugador de formas grandes o pequeñas.
En cuanto a sus puntos débiles, estos quedan mayormente opacados por su impactante presentación, las valientes decisiones creativas, una exploración satisfactoria, un mundo cautivadoramente construido y una trama que entrega revelaciones memorables. Eso sí, no es una propuesta que encaje con todos los jugadores, pues su ritmo pausado y enfoque poco convencional pueden sentirse tediosos para algunos. Sin embargo, si lo que buscas es una aventura inmersiva que te sorprenda y te mantenga intrigado hasta el desenlace, Hell is Us tiene mucho para ofrecer.

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Hell is Us brindada por Nacon para PC.
PUNTOS BUENOS
Muy inmersiva, jugabilidad sin guías. Excelentes diseños de enemigos. Mundo bien construido. Historia cautivadora que se desarrolla poco a poco.PUNTOS MALOS
El combate se siente algo tosco. No será del gusto de todos, especialmente por su progresión lenta.CONCLUSIÓN
Hell is Us es un logro notable para un pequeño estudio con una visión clara que brilla pese a algunas limitaciones. Su mayor fortaleza es Hadea, un mundo tratado con gran cuidado y que se siente vivo y completo. Aun con sus defectos, la experiencia resulta cohesiva y altamente recomendable.