Ninja Gaiden: Ragebound, la sola mención de aquella saga me lleva varios años atrás a uno de los primeros videojuegos que tuve la suerte de probar. Y no, no me refiero a la trilogía que inició en la Xbox original, sino a aquellas legendarias tres entregas que hace tanto disfruté en el igualmente icónico NES.

Así es, no solo estoy bastante viejo, sino que las aventuras del «super ninja» Ryu Hayabusa llevan con nosotros más de 35 años. Sus inicios van hasta el lejano 1988 cuando el estudio Tecmo publicó en la primera consola de Nintendo la que sería una de las obras fundadoras del género de acción 2D y sus dos grandes secuelas.

Posteriormente, Ryu y sus mortales duelos llegarían a la tercera dimensión y al estilo hack n slash gracias a Team Ninja y el recordado Hironobu Itagaki con una exitosa trilogía precuela en Xbox; pero es imposible negar que los clásicos contaban con un encanto diferente que muchos fans veteranos añorabamos desde hace mucho.

Pues parece que entre esos fans también están los desarrolladores de The Game Kitchen, creadores de Blasphemous, y los publicadores de Dotemu, famosos por entregas retro como Streets of Rage 4, TMNT Shredder’s Revenge, Metal Slug Tactics y mucho más. Esta increíble alianza lleva la leyenda del clan Hayabusa de vuelta a sus origenes con desenfrenada acción 2D que mezcla a la perfección un estilo retro con efectivos toques modernos que la hacen más dinámica y emocionante que nunca, así como un digno contendiente a Juego de Acción del Año.

ninja gaiden: ragebound

La trama de Ninja Gaiden: Ragebound toma lugar en paralelo a su debut en NES. De hecho, el tutorial se desarrolla de forma muy poética poniéndote en control de Jô Hayabusa, el padre de Ryu, en su «última» batalla, tal como en el prólogo del original. Inmediatamente después, nos reencontramos con Ryu Hayabusa mientras entrena a su discípulo Kenji Mozu, un joven shinobi con poca experiencia pero mucho potencial.

Lamentablemente, el entrenamiento se ve interrumpido por una horda de demonios que invade el lugar. Cuando ambos ninjas se disponen a contra-atacar, una sacerdotiza le informa a Ryu del fallecimiento de Jô y que debe viajar a América de inmediato. Kenji le asegura a su maestro que el puede hacerse cargo de todo en Japón y que vaya a cumplir con su deber. Para su mala suerte, su inexperiencia juega en su contra y una poderosa criatura lo deja al borde de la muerte.

Al mismo tiempo, el Clan de la Araña Negra, rivales de los Hayabusa, son tomados por sorpresa en su cuártel general por otro equipo de demonios. Kumori, una habilidosa kunoichi, logra defender a su líder, la hechicera Obaba, y es enviada trás los monstruos equipada con una daga mágica capaz de robar el alma de sus víctimas con la tarea de eliminar al amo de los demonios y hacerse con su poder. Tristemente, Kumori es emboscada, derrotada y capturada como alimento para quien era su objetivo.

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Los guerreros cruzan sus caminos en la peor situación. Kenji, a punto de morir, encuentra a Kumori atrapada y mal herida. Sin más opciones, ella le pide que la apuñale con la daga mágica para fusionar su alma en el cuerpo de Kenji en un intento desesperado por curarlo y escapar. El plan funciona y ahora ambos espíritus habitan un solo cuerpo con la misión de proteger sus clanes y detener a los demonios invasores de una vez por todas.

La historia de Ninja Gaiden: Ragebound no es exactamente la más profunda; pero cuenta con ese encanto único de las obras de acción de inicios de los 90s. Además, aprovecha bien el lore de su universo para desarrollar a sus nuevos héroes y otros elementos como el Clan de las Arañas Negras o al viejo herrero Muramasa. Es fácil considerar secundaria a la narrativa en títulos como éste donde la emoción del combate es la principal motivación. Sin embargo, éste no me parece el típico caso de simplemente dar una excusa para los golpes.

Hay varios puntos a resaltar como la creciente relación entre Kumori y Kenji que a través de sus interacciones pasan de ser rivales mortales a camaradas inseparables (literalmente) y un simple, pero bienvenido, giro cerca al cierre de la campaña de aproximádamente 8 horas. Estos detalles le dan más peso que en el típico brawler; acabando con un emotivo final que te empujará a obtener el verdadero desenlace rejugando en el desbloqueable modo Hard.

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No obstante, tal como mencioné más arriba, el principal encanto de Ninja Gaiden: Ragebound es sin duda alguna su gran acción representada por su excelente gameplay. Como ya sabes, aquí no juegas como el legendario Ryu Hayabusa, sino como su discípulo Kenji Mozu y con Kumori, la ninja del Clan de la Araña Negra cuyo espíritu ahora habita en su cuerpo. Además, esta entrega no es un Metroidvania, sino un plataformero de acción en 2D como sus legendarios predecesores de NES. Esto significa que está dividido en varios niveles con un claro inicio y fin que si bien tienen unas pocas rutas alternas y secretos a coleccionar; suelen ser en su mayor parte lineales y con un fuerte enfoque en la acción de gran velocidad y casi nula exploración.

Como has de esperar, cuentas con movimientos básicos como correr de lado a lado, saltar y golpear con tu espada. Tienes también una barra de maná que se llena al blandir tu cuchilla y se descarga lanzando kunais, así como cargas de Ninpo para usar super-ataques mágicos de alto daño. Lo anterior puede sonar estandard; no obstante, una vez que conoces las mecánicas que el juego añade sobre esta base es que notas la joya de acción que tenemos entre manos. La primera de ellas es una curiosa reimaginación del típico «salto doble» llamado «Guillotine Boost» o «Impulso de Guillotina» en el que, al más puro estilo Shovel Knight, tu protagonista usa una patada para rebotar sobre un enemigo e impulsarse a lugares más altos o lejanos.

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Esta interesante jugada convierte lo que sería una acción casi mundana como «saltar en el aire» en un movimiento agresivo que te invita a lanzarte sobre un rival, muy posiblemente ubicado encima de un abismo o trampa, para avanzar. Si bien al inicio solo haces uno o dos «Guillotine Boost» para superar algún obstáculo, en niveles más avanzados debes encadenar casi una docena de estos rápidamente o incluso usarlos para evadir los patrones de algunos bosses. Es difícil describirlo; pero este pequeño toque suma muchísimo al sentimiento de emoción y agresividad que se traduce en diversión pura para los amantes de la adrenalina.

Y para colaborar con ese mismo sentimiento, tenemos en segundo lugar al «Hypercharge», un poderoso golpe capaz de eliminar a cualquier monstruo de un solo impacto. Aunque en teoría un ataque como éste podría considerarse «roto» o demasiado fuerte, antes de ejecutarlo debes «ganarte» la posibilidad de usarlo.

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Para usar un «Hypercharge» tienes que antes obtener energía eliminando a algún enemigo que tenga un aura azul o morada. Elimínalo con el ataque correspondiente (espada para los azules, kunai de rango para los morados) y Kenji podrá descargar toda la potencia en el siguiente golpe eliminando todo lo que se cruce (excepto un boss) con un solo movimiento. Esta habilidad, junto con el ya explicado Guillotine Boost, te permite esencialmente arrasar con tu oposición si alcanzas el ritmo exacto mientras corres y saltas por el escenario venciendo a los enemigos débiles con golpes regulares y reservando tus Hypercharge para los más temibles.

Ahora, si bien la acción parece no tener freno, no pienses que podrás salir bien librado solo masheando los botones. El combate puede ser brutal; pero no por ello es menos preciso y calculado. El uso del Hypercharge es una clara muestra de esto, pues siempre que te cruces con un duro enemigo, capaz de resistir muchos impactos o causarte mucho daño, lo más probable es que muy cerca ande otro mucho más débil cargado con el aura necesaria para activar la mortal movida sobre el más fuerte. No obstante, si fallas al usarla, o dejas que pase el tiempo y se desvanezca, tendrás que lidiar con complicados oponentes que pueden tener escudos, invencibilidad temporal o alguna otra habilidad que frena tu ofensiva. Afortunadamente, puedes sacrificar un poco de vida para ganar un Hypercharge; aunque no es la opción más recomendable.

Como ves, no se trata de simplemente aplastar todo lo más rápido que puedas. Aunque hay beneficios por acabar un escenario velozmente, lograrlo requiere de una cabeza fría y atención a todo lo que te rodea. Es justamente por eso que también destaco muchísimo el diseño de niveles de Ninja Gaiden: Ragebound. Todo parece estar colocado en su lugar con altísimo cuidado y atención. Cada mortal obstáculo o imponente enemigo está donde debe estar para mantener tus reflejos al máximo y permitirte alcanzar aquella «zona» en la que tu personaje y tú se vuelven uno siguiendo un ritmo de ataques mortales que fluyen uno tras otro hasta cometer un error o llegar a un checkpoint lleno de satisfacción.

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Existe además una mecánica especial más muy relacionada a la historia: El poder controlar a Kumori. Como expliqué, la kunoichi de la Araña Negra ha fusionado su alma con la de Kenji; pero a diferencia de los primeros niveles, solo puedes usarla en situaciones muy particulares en el resto de la campaña. Esto ocurre cuando encuentras en tu camino unos portales demoniacos (que más parecen capullos) en los que Kenji puede comunicarse con el plano en el que se encuentra Kumori.

Los portales suelen encontrarse en rutas alternas o cuando el camino principal está bloqueado y al activarlos Kenji queda en trance y pasas a controlar a la ninja con una barra de tiempo sobre su cabeza. Tu misión aquí es correr tan rápido como sea posible para alcanzar un item coleccionable o alguna manera de abrir el camino antes de volver a Kenji. Kumori posee las mismas habilidades básicas que su contraparte como Guillotine Boost y Hypercharge; y en lugar de usar una espada, siempre usa kunais a distancia sin gastar Maná. Además, ella no puede recibir daño a la barra de vida; pero si el tiempo se acaba vuelves al cuerpo de Kenji sacrificando tu progreso.

Kumori no es exactamente un segundo personaje y es más un «Modo Extra» que encuentras en algunos puntos de varios niveles para poner a prueba tu destreza en cortas secuencias de duro plataformeo donde el más mínimo error significa reiniciar desde el portal. Una suerte de «Prueba de Velocidad» que suele ser opcional, aunque unas cuantas son de corte obligatorio.

Esto último puede sonar a que no es muy divertido jugar como Kumori. Sin embargo, sus habilidades y forma de pelear la hacen una guerrera muy entretenida y sinceramente me hubiera gustado que contara con más protagonismo fuera del prólogo e incluso tuviera algunos niveles avanzados dedicados exclusivamente a ella o que tuviera sus propios bosses.

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Y ya que hablo de bosses, es momento de hablar de los creativos enemigos. Si bien la mayoría de oponentes regulares están claramente diseñados para ser derrotados en un santiamén si es que sigues el ritmo y flujo correcto, eso no significa que sean solo adornos y no tengan variedad. Tenemos desde demonios humanoides que solo corren hacia ti o cabezas que flotan en el aire, hasta soldados de la CIA armados con ametralladoras, granadas y más. Adicionalmente, tenemos a los contrincantes más duros, como pesados demonios o aquellos con enormes escudos que, si no cuentas con un Hypercharge a la mano, serán un pequeño dolor de cabeza.

Con esto dicho, sin duda alguna los rivales más llamativos son los bosses. Criaturas de llamativos diseños y gran poder con patrones especializados que debes aprender y esquivar si quieres sobrevivir a los duelos que te tienen preparado. Estas bestias son las que más vidas te robarán y, aunque cuentan con un checkpoint justo antes de cada enfrentamiento con ellas, seguramente serán los obstáculos que más tiempo te tomará superar. Aunque no todos son igualmente difíciles, encararlos es siempre divertido y de los momentos más emocionantes en todo Ninja Gaiden: Ragebound.

Y si te preguntas ¿Cuál es mi premio por superar estos retos? Pues al final de cada nivel se te califica en base a tu rendimiento tomando en cuenta cosas como cuanta vida perdiste, cuanto tiempo te tomó llegar al final y cuantos de los retos completaste. Estos retos, visibles desde el inicio de cada misión, pueden ser cosas simples como «No caer en ningún abismo» hasta duros desafíos como «Vencer al boss sin ser tocado». Alcanza una nota alta y desbloqueas nuevas «Spider Weapons»: Armas especiales que consumen Maná al ser usadas y pueden ser útiles (no indispensables) en situaciones complicadas como bombas y cuchillas giratorias. Además, también ganas monedas de oro que luego puedes usar en la tienda del herrero Muramasa para conseguir dichas armas o mejoras pasivas como recuperar vida eliminando enemigos o adquirir energía para Hypercharges al hacer combos.

Ahora, si bien completar todos los retos en cada nivel es uno de los mayores incentivos para re-jugar el título, no es el único. No solo puedes desbloquear escenarios secretos y encontrar una colección de tesoros en cada mundo, sino que además solo puedes ver el final definitivo de la aventura tras acabar la campaña en Modo Hard, desbloqueado luego de acabarla una primera vez en Normal. La recta final al verdadero epílogo cuenta con un reto particularmente duro que solo los más hábiles podrán superar sin recurrir a la configuración del juego donde hasta puedes activar invencibilidad permanente.

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Pasando a hablar del apartado gráfico, Ninja Gaiden: Ragebound cuenta con uno de los mejores acabados pixel art que he visto esta generación. Cada elemento del juego, ya sea parte del escenario, alguno de los variados enemigos, monstruosos bosses o los dos protagonistas, cuenta con gran atención al detalle en cada frame de sus fluidísimas animaciones. Esto lo acompaña con un gran trabajo de efectos que resaltan y refuerzan cada explosión, corte con espada o salpicadura de sangre demoniaca llenos de color y movimiento.

Lo anterior se ve reforzado por secuencias especiales como las cinemáticas ilustradas que acompañan algunos de los puntos más importantes de la trama combinando efectivamente el estilo narrativo de finales de los 80s con un look que luce una amplia gama de vibrantes colores modernos. El gran trabajo puesto en el arte es notorio y sobresaliente, solo puedo sacarme el sombrero ante los artistas 2D del equipo de The Game Kitchen.

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Por otro lado, el lado sonoro puede no contar con actuación de voz; pero no es necesario cuando tenemos una de las mejores bandas sonoras estilo retro del año. La colección de canciones de Ragebound cuenta con una combinación de nuevas tonadas y varios remixes de la saga de NES que no solo traen una tremenda carga nostálgica para los más veteranos, sino que tienen gran calidad por mérito propio, ya sea que las escuches por sí solas o mientras destajas hordas demoniacas.

ninja gaiden: ragebound

En conclusión, Ninja Gaiden: Ragebound es todo lo que un fan de la acción 2D podría desear. Su experta combinación de un gameplay de combate altamente fluido, batallas desenfrenadas, precisión ejecutada a la perfección y gran satisfacción al eliminar olas de enemigos a través de un nivel entero casi sin parar es francamente todo un deleite para quienes nos gusta sentir esa emoción visceral que solo la mejor acción interactiva nos puede dar.

Honestamente no hay casi nada que pueda reclamarle a esta increíble creación de The Game Kitchen, quienes desde el primer Blasphemous ya nos habían demostrado ser todos unos expertos del estilo retro-moderno; pero que ahora vemos lucirse por todo lo alto con este gran retorno para Ninja Gaiden, curiosamente justo antes del lanzamiento de Ninja Gaiden 4. Si en algún momento alguien pensó que Ragebound era solo la antesala al plato fuerte, ahora debo decir que este gran desarrollador español ha dejado la valla en alto incluso para Platinum Games y su próxima creación.

Si te gustan los buenos juegos 2D, quieres nuevos desafíos para tus habilidades o simplemente necesitas una buena dosis de adrenalina en tu colección de videojuegos, no debes dejar pasar el glorioso regreso de esta querida franquicia y uno de los más fuertes candidatos de Juego de Acción del Año 2025.

ninja gaiden: ragebound
gamecored score 9.5

Este artículo fue escrito luego de jugar una copia digital de Ninja Gaiden: Ragebound brindada por Dotemu para PlayStation 5. El juego está disponible en PC, PlayStation 4, PlayStation 5, Nintendo Switch, Xbox One y Series X|S.

PUNTOS BUENOS

Mecánicas como el Guillotine Boost y Hypercharge sumados al combate llevan el sentimiento de acción y adrenalina a altísimos niveles sin perder su gran precisión. Gran diseño de niveles y emocionantes batallas contra creativos bosses. Hermoso y fluido arte pixelart lleno de bellas animaciones llenas de detalle. Suma interesantes y carismáticos personajes al lore de Ninja Gaiden.

PUNTOS MALOS

Hubiera sido agradable usar a Kumori en niveles avanzados y no solo en sus pequeñas secciones de tiempo limitado.

CONCLUSIÓN

Ninja Gaiden: Ragebound deja muy en alto el nombre de la franquicia que tanto tiempo llevaba durmiente con un juego que combina sobresalientemente la emoción de la acción desenfrenada con la satisfacción de cada golpe acertado con precisión, llevando al jugador a una zona de adrenalina que pocos títulos alcanzan al arrasar con todo lo que se le cruza en cada uno de sus niveles diseñados con exquisita atención al detalle. Esta gran jugabilidad llega acompañada de un hermoso revestimiento de pixel art animado con extrema fluidez y una impactante banda sonora creando así uno de los más fuertes contendientes a Juego de Acción del Año 2025.