Peter Moore, exejecutivo de Xbox, afirmó que la competencia entre Xbox y PlayStation fue beneficiosa para la industria, aunque reconoce que actualmente la situación ha cambiado. En una entrevista en el canal de YouTube de Danny Peña, Moore fue consultado sobre la estrategia de Xbox de lanzar sus juegos en otras plataformas, especialmente en PS5.
Moore, quien se unió a Xbox en 2003 para competir contra PS2 y GameCube y luego supervisó el lanzamiento de Xbox 360, explicó que en aquella época la rivalidad entre consolas ayudó a mantener a ambas compañías en el centro de atención. Según él, la industria de los videojuegos estaba en una etapa en la que necesitaba consolidarse como un medio de entretenimiento serio.
En ese contexto, los medios generalistas solían criticar a los videojuegos, culpándolos de diversos problemas sociales. Sin embargo, Moore considera que los años 2000 fueron clave para que los videojuegos pasaran de ser vistos como una distracción a ser reconocidos como una industria legítima y de gran impacto.
Moore fue una figura mediática en eventos como el E3, donde utilizó estrategias llamativas como tatuarse logotipos de juegos importantes, como Halo 2 y Grand Theft Auto IV, para promocionar lanzamientos de Xbox. Para él, este tipo de tácticas eran necesarias para posicionar la marca y hacer crecer la industria.
El exejecutivo señaló que la guerra de consolas fue un elemento positivo en esa época, ya que los jugadores disfrutaban de la competencia entre Xbox, PlayStation y Nintendo, lo que generaba mayor entusiasmo y atención en el sector. Sin embargo, considera que el panorama actual es diferente.
Según Moore, Microsoft preferiría centrarse en la distribución de videojuegos en lugar de fabricar hardware, aunque el interés del público en las consolas sigue siendo alto. Puso como ejemplo el modelo de Netflix, donde los juegos estarían disponibles en cualquier pantalla sin necesidad de una consola, aunque reconoció que muchas personas aún valoran el hardware físico, especialmente en el caso de Nintendo.
Finalmente, Moore señaló que la adquisición de Activision Blizzard marcó un punto de inflexión para Microsoft y la industria en general. Afirmó que la competencia entre consolas ya no es como antes, cuando el objetivo era atraer jugadores y ganar cuota de mercado. Ahora, el negocio se ha vuelto más grande y complejo, lo que ha reducido la intensidad de la rivalidad que antes impulsaba el crecimiento del sector.





