Dynasty Warriors: Origins es el gran retorno de una de las obras de acción más longevas en la actualidad y un valioso elemento del catálogo de Koei Tecmo Games y los desarrolladores de Omega Force. Después de casi 7 años desde el último lanzamiento numerado (Dynasty Warriors 9) la serie que hizo popular el término «Musou» o «1 vs 1000», gracias a su estilo único de caóticas batallas, finalmente está por hacer su gran debut en plataformas modernas.
Sin embargo, «Origins» es mucho más que una simple secuela o mejora técnica. Aunque claramente aprovecha al máximo el poder de consolas como el PlayStation 5 y Xbox Series X para lucir a cientos de personajes en pantalla; este lanzamiento anunció grandes cambios desde su primer trailer. Para empezar, si bien el escenario es una vez más la antigua China en guerra retratada en la novela «Romance de los Tres Reinos»; ahora los jugadores no toman el rol de los legendarios oficiales, sino el de un misterioso nuevo héroe vestido de negro.
En el papel del viajero «Ziluan» nos vemos involucrados en incontables choques militares donde icónos como Cao Cao, Liu Bei, Sun Jian, Lu Bu y más ganaron su fama; pero será nuestra influencia como una fuerza externa la que decidirá el desenlace del gran conflicto que definió una era. Usando un nuevo sistema de combate con mecánicas de estreno como parrys y evasiones precisas acompañando a la vieja barra Musou y el poder estratégico de tácticas para dirigir a nuestro escuadrón personal, Dynasty Warriors Origins promete ser una revolución para la clásica fórmula.
¿Será este nuevo enfoque lo que necesita para volver a la gloria del género de acción? Pues aunque no es infalible, éste es sin duda un excelente renacimiento para la saga y su mejor entrada en muchísimos años.

Dynasty Warriors: Origins empieza casi como cualquier otro en la franquicia: Justo al inicio del suceso conocido como «La Rebelión del Turbante Amarillo», cuando un grupo de rebeldes cansados de los abusos de la moribunda dinastía Han deciden unirse y enfrentar a la monarquía de la vieja China (año 184) bajo el mando de Zhang Jiao, un estratega militar y usuario de hechicería. Es aquí donde aparece Guan Yu para apoyar a los habitantes de un pueblo carente de alimento; pero en lugar de jugar como el famoso general, tomamos el rol de otro personaje que heroicamente se pone a su lado, un joven vestido de negro a quien podemos ponerle el nombre que queramos pero que tras unas pocas peleas recibe el apodo de «Ziluan».
En el rol de Ziluan libraremos incontables batallas mientras viajamos al lado de figuras históricas como los líderes Cao Cao, Liu Bei y Sun Jian enfrentando duros rivales como Dong Zhuo o el temible Lu Bu. Esto se debe a que, a pesar de sufrir de amnesia, nuestro protagonista recibe constantes visiones de su pasado para recordarle su misión como «Guardián de la Paz», miembro de un grupo con el objetivo de encontrar y apoyar a aquel héroe que llevará a la turbulenta era a su fin. Por esta razón, podemos decir que la campaña, dividida en 5 capítulos con una amplia extensión de cerca de 50 horas, nos cuenta dos historias en paralelo: Por un lado tenemos el clásico relato de la Guerra de los Tres Reinos y por otro la búsqueda de la verdad detrás de los «Guardianes de la Paz».
Con esto dicho, ninguna de las dos es particularmente destacable. La trama de los Tres Reinos es casi idéntica a la que ya muchos hemos jugado en múltiples juegos y spin-offs, así que si eres veterano de la serie ya la conoces muy bien. Es un relato de alianzas y traiciones, donde el bando enemigo de un nivel puede volverse tu aliado en el siguiente en una guerra donde la única constante es el cambio. Desafortunadamente, aunque sus personajes son muy carismáticos e interesantes, la fluidez narrativa se siente desordenada y difícil de seguir. Esto se debe a que el foco está en las batallas y muchos momentos importantes son mencionados rápidamente en diálogos, al mismo tiempo que docenas de oficiales son presentados a tal velocidad que es casi imposible recordarlos a todos.

No voy a negar que hay momentos climáticos con buen impacto como la hechicería de Zhang Jiao, el choque en la Puerta Sishui, el duelo contra Lu Bu o los enfrentamientos entre las cabezas de los Tres Reinos (Liu Bei, Cao Cao y Sun Ce) tras aliarte con uno de ellos. No obstante, a menos que prestes muchísima atención o estés muy familiarizado con los sucesos, es muy probable que termines muy confundido tratando de seguir el hilo argumental.
Cuando se trata de la historia de los «Guardianes de la Paz» y el pasado de Ziluan, las cosas cambian; pero no necesariamente mejoran. Si bien no hay necesidad de memorizar docenas de nombres y los sucesos se mueven de una forma mucho más pausada y clara, la pérdida de complejidad es remplazada por un exceso de simpleza. Ya mencioné que nuestro protagonista tiene amnesia; pero este es solo uno de un puñado de clichés del típico héroe con trasfondo trágico. No voy a entrar a detalles porque significaría spoilear el lado realmente nuevo de la trama de Dynasty Warriors: Origins; pero sí puedo decir que no debes esperar nada muy profundo, solo quizás un poco triste o dramático.
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El factor argumental nunca ha sido el fuerte de Dynasty Warriors y ésta no es la excepción. Aunque el agregado de los Guardianes de la Paz como una fuerza externa capáz de definir el bando ganador es una idea llamativa, tampoco es un cambio diametral a los sucesos. Con esto dicho, creo que es una muy bienvenida novedad en una serie que parecía condenada a recontar los mismos eventos en cada secuela y suma un punto de vista más personal desde los ojos de un único protagonista así como múltiples finales según a que aliado decidas favorecer y que tanto del pasado de Ziluan logres descubrir.
Por último, un punto importante a tomar en cuenta es la extensa duración de la campaña. Dividida en 5 capítulos, cada uno con alrededor de 10 horas de duración, éste es un juego de acción bastante longevo. Desafortunadamente mucha de esta duración es el producto de una enorme cantidad de repetitivas misiones muy similares entre sí, en especial cuando hablamos de aquellas de tipo opcional o secundario que fácilmente puedes confundir unas con otras.

Dejando la narrativa de lado, llegamos a otro aspecto que también ha sido reestructurado para alcanzar un nivel mucho mayor en este reinicio: El gameplay. Pero antes de hablar de los enfrentamientos, es importante mencionar como es que el título organiza su gran colección de misiones. A diferencia de previas entregas donde solo movías un cursor en menús o el mundo abierto de Dynasty Warriors 9, aquí cuentas con un mapa al estilo «over world», como esos que se solían ver en rpgs de la era del SNES y el primer PlayStation. En esta reducida recreación de la antigua China, mueves a Ziluan, que parece un gigante al lado de montañas y casas, hasta encontrar la ubicación de tu siguiente objetivo.
En cualquier momento durante la exploración puedes pausar para abrir el menú de equipo, el árbol de habilidades o la personalización de las tácticas disponibles para tu escuadrón. En un momento hablaré de estos puntos; pero por ahora solo quiero recalcar que la exploración del mapa mundial es bastante básica. Aquí no te vas a perder ni encontrar caminos secretos, es solo una manera atractiva para ir de una batalla a la siguiente.
Habiendo dicho esto, la presencia del mapa también permite esconder algunos pocos pero interesantes elementos como items, materiales para mejorar tus atributos, NPCs que desbloquean nuevas habilidades, oficiales con quienes conversar para aumentar los «Lazos» de amistad o misiones secundarias con una gran variedad de recompensas que van desde puntos de experiencia hasta nuevos miembros y tácticas para tu escuadrón. Además, las misiones secundarias menores cuentan con la propiedad de reaparecer constántemente, así que siempre tendrás una o más a la mano para conseguir esos pocos puntos de oro o experiencia para comprar una nueva arma.

Pasando finalmente a hablar de la acción, una vez que inicias una misión principal o secundaria llega la hora de pelear. Para quienes no lo sepan, Dynasty Warriors: Origins es un título del estilo «Musou» donde cada misión representa una batalla llena de cientos de soldados aliados y enemigos. Los niveles no son pasillos ni lugares cerrados, sino amplios terrenos con bases y puntos de importancia a conquistar, así como líderes a los que debes proteger moviéndote de un lugar a otro rápidamente sobre tu caballo.
El resultado son apabullantes secuencias de acción donde eliminas multitudes enteras como si fueran insectos con contadores que fácilmente llegan a más de 1000. Pero no te confies, ya que entre las débiles masas opositoras también existen oficiales de alto rango capaces de frenarte si no estás atento a sus movimientos para evadirlos, contrarrestarlos y golpearlos. Es justamente para estos duelos que necesitas conocer muy bien las técnicas y movimientos a tu alcance.
Para empezar, tu héroe puede atacar con dos tipos de golpe: débil y fuerte. Adicionalmente, Ziluan puede utilizar 9 tipos de armas, todas vistas en una o más entregas pasadas. La lista consiste de la espada de una mano, la lanza, los guanteletes, los anillos o chakram, la espada pesada «Podao», la bara o báculo, las hachas gemelas, la lanza pesada y la cuchilla creciente de dos manos. Aunque no tienes acceso a todas desde un inicio y debes ir desbloqueándolas poco a poco, cada una tiene su propio encanto.
Cada tipo de arma aplica el uso de movidas débiles y fuertes de forma distinta. Por ejemplo: La Espada de una mano cuenta con los viejos combos que inician con impactos débiles y termina con uno fuerte que cambia dependiendo de la longitud de la cadena ejecutada. En contraste, un Podao puede «cargar» el poder de sus impactos manteniendo presionado el botón y los Guanteletes cambian la pose de Ziluan para alterar el siguiente movimiento. Si bien no tenemos un nivel de complejidad como el visto en Monster Hunter o Devil May Cry; cada arma se siente muy distinta y vale mucho la pena que las pruebes todas. Incluso si ya tienes una favorita te recomiendo variar de vez en cuando para experimentar o cumplir alguna misión secundaria.

Golpear a tus rivales con tus mejores combos obviamente les restará puntos de vida; pero los enemigos también cuentan con un medidor más representado por unos pequeños escudos encima del HP. Esta barra de «Escudo» se reduce con cada impacto directo y si logras llevarlo a 0 aturdes al oponente poniéndolo de rodillas para efectuar un «Asalto». Los asaltos son una de tus mejores opciones para causar daño a los contrincantes más duros y muchas veces son la clave para ganar un difícil duelo, por lo que es muy importante estar siempre atento a los escudos.
Pero como muchos dicen «El mejor ataque es la defensa», es hora de conocer las maniobras defensivas a tu alcance. Para empezar tienes la defensa básica que puede protegerte de ataques regulares; pero tus mejores opciones son sin duda los Parrys y la Evasión. La primera de estas jugadas se activa al presionar el botón de defensa justo antes de recibir un impacto, deteniendo el embate del rival y dejándolo vulnerable para una ofensiva propia. La segunda es la Evasión que también puede usarse justo antes de ser dañado para causar una ralentización de tiempo. Solo recuerda que, a diferencia del Parry, una evasión no frenará el embate del rival pero tiene una ventana de ejecución más amplia.
Adicionalmente, también cuentas con una colección de Habilidades que obtienes al subir de nivel, comprándolas en tiendas o encontrando a unos ancianos NPCs en el mapa. La mayoría de ellas son exclusivas para un tipo de arma; pero unas pocas son utilizables sin importar la herramienta que lleves en tus manos. Cada habilidad especial en tu arsenal consume «Puntos de Valentía» o «Bravery Points», representados por unos cuadros anaranjados encima de tu barra de vida. Estos cuadros se llenan al atacar o ejecutar movidas como parrys y evasiones; pero ten cuidado ya que también se gastan un poco con cada impacto que bloquees. Si bien las habilidades netamente ofensivas son una buena opción para causar daño directo, las más valiosas cuentan con la propiedad de «detener» movidas especiales.
Tal como tú, los enemigos también tienen poderes de combate y algunos incluyen un brillo de color anaranjado o una burbuja delante suyo. Si ves cualquiera de estos dos indicadores y eres lo bastante veloz, puedes contra-atacar usando una habilidad de tipo «SP» para inmediatamente interrumpir su ofensiva y dejarlos con la guardia baja. Hacer esto no siempre será fácil, algunos oponentes solo te dan un instante para responder; pero si logras conectar y detener su movida especial con una propia, el resultado es sumamente satisfactorio.

Finalmente, tenemos una técnica clásica de la saga que regresa fuerte y renovada para Dynasty Warriors: Origins: Los Ataques Musou. Estas movidas, capaces de eliminar a grandes grupos de soldados enemigos, son los más poderosos integrantes de tu arsenal y pueden activarse luego de cargar la barra de poder. Además, una vez que elevas tu rango lo suficiente (subiendo de nivel tus armas) desbloqueas el modo «War God» que te da invencibilidad y ataques especiales gratuitos mientras tu barra de Musou se agota rápidamente de forma automática.
Todas las técnicas listadas en los párrafos anteriores crean un emocionante ritmo de batalla que a primera vista puede verse súmamente caótico; pero que una vez que te acostumbras y llegas a dominar, se convierte en una experiencia emocionante, sumamente divertida y llena de satisfacción al hacerte sentir no solo poderoso, sino también muy hábil y capaz de lidiar con cientos de rivales listos para atacarte; pero incapaces de detenerte.
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Además, entre otras opciones de combate que vale la pena mencionar tenemos la posibilidad de controlar directamente a algunos de los legendarios generales de los Tres Reinos. Esta opción se activa al empezar una batalla con alguno de ellos como Zhang Fei, Guan Yu o Sun Shangxiang seleccionado como acompañante. Al hacer esto, el guerrero elegido estará siempre a tu lado permitiendo la activación de habilidades en cadena y «Extreme Musou Attacks», una versión especial del ataque Musou en la que tanto Ziluan como su acompañante usan sus poderosas técnicas al mismo tiempo. Pelea suficiente tiempo junto a tu amigo y una barra especial se llena al máximo dándote la opción de controlarlo directamente por unos breves segundos como un personaje casi invencible gracias a la activación del modo War God.
Personalmente, esta pequeña probada de un puñado de personajes jugables me hace pensar que, a pesar de que Ziluan es un personaje versátil y entretenido, en verdad me gustaría una versión de Dynasty Warriors: Origins con un cast más tradicional de varios oficiales jugables aprovechando su excelente sistema de batalla y variedad de técnicas de pelea.
Por último, pero no menos importante, está la opción de usar «Tácticas» para dirigir a tu escuadrón de soldados menores. Estas jugadas añaden un divertido elemento estratégico permitiéndote dar órdenes como crear una formación defensiva, lanzarse con fuerza hacia adelante o generar una oleada de flechas que llueve sobre tus enemigos. Las tácticas no son necesariamente las más poderosas; pero son ciertamente versátiles para encarar o tomar por sorpresa a las fuerzas opositoras en distintas situaciones como todo un estratega militar.

Al hablar del apartado gráfico, incluso con los altísimos estándares de hoy en día, Dynasty Warriors: Origins logra verse muy bien. Empezando por sus personajes, el protagonista se luce en sus múltiples trajes como aliado de las distintas armadas con un destacable trabajo de texturizado. Lo mismo se aplica a los oficiales de los Tres Reinos, muchos de ellos veteranos de la era del PlayStation 2 que ahora se ven mejor que nunca con detallados uniformes, elaborados accesorios, ornamental armadura y llamativas armas. Con esto dicho, podrían mejorar un poco su expresividad durante las cinemáticas de conversaciones pues suelen verse algo estáticos y francamente creo que dichas secuencias podrían beneficiarse de una dirección más elaborada.
En segundo lugar tenemos a los grandes escenarios. Los ambientes pueden categorizarse en dos tipos: Los naturales representados por parajes rocosos con frondosa vegetación y muy bien logrado manejo de texturas; y los castillos que no llegan a verse al mismo nivel por la abundancia de vacías salas y planos pasillos. Sin embargo, a pesar de la drástica mejora en el trabajo visual de Omega Force, creo que el logro más impresionante no es el acabado gráfico en sí mismo, sino la gran optimización y estabilidad de un título que puede mantener ese look en las batallas más exigentes.
Dynasty Warriors: Origins es uno de los pocos en ofrecer tres opciones de framerate en su configuración: 30 fps, 60 fps y unos ambiciosos 120 fps incluso en consolas como el PlayStation 5. Afortunadamente, me es muy grato decir que incluso con su llamativo acabado visual y con cientos de personajes moviéndose y saliendo disparados por los aires, el juego se mantiene estable. Aunque personalmente me hubiera gustado tener la cámara un poco más lejos del protagonista, incluso en los momentos más caóticos todo corre sin problemas y esto es francamente admirable.
Para cerrar esta sección, vale la pena mencionar el simplemente servicial trabajo de actuación de voz que si bien es aceptable la mayoría del tiempo, por ratos puede sentirse caricaturesco y un tanto torpe. No se equivoquen, creo que los encargados de dar vida a grandes personajes como Liu Bei o Cao Cao les dan el tono correcto, pero la estática forma de presentar sus interacciones no les hace ningún favor. Finalmente, la banda sonora mantiene el tradicional estilo rockero de la serie con melodías llenas de energía que te impulsan a pelear y cuyo único problema termina siendo su cantidad pues llegan a repetirse demasiado frente al enorme número de misiones.

En conclusión, creo que Dynasty Warriors: Origins hace honor a su nombre siendo un nuevo inicio para la franquicia; pero no solo en el típico sentido narrativo, sino también en todos y cada uno de sus aspectos técnicos o jugables. Gracias a una gran lista de mejoras y cambios, «Origins» otorga nueva vida a la longeva saga que inventó el subgénero «Musou» o «1 vs 1000» en su esperadísimo estreno en plataformas de actual generación.
Ahora, esto no significa que carezca de elementos por mejorar. Para empezar, la nueva trama centrada en Ziluan y los «Guardianes de la Paz» tiene potencial; pero compite constántemente con la historia clásica del Romance de los Tres Reinos y si a esto le sumamos elementos cliché como un pasado trágico y un héroe amnésico, tenemos como resultado un argumento simple y predecible. Hay que agregar también que la gran cantidad de batallas son muy similares entre sí y pueden convertir a la larga campaña en una experiencia repetitiva para los menos pacientes. Finalmente, el callado protagonista no alcanza el carisma de leyendas como Zhao Yun, Zhang Fei, Zhou Yu, Xiahou Dun, Sun Shangxiang y más miembros del icónico cast quienes son jugables solo como una suerte de «power up».
Afortunadamente, los puntos positivos logran superar a los arriba mencionados, en especial cuando hablamos del núcleo de la experiencia: El combate. Mientras que Dynasty Warriors se ha caracterizado siempre por el gran espectáculo de controlar a un guerrero capaz de lanzar por los aires a cientos de enemigos con solo su espada, nunca brilló por su complejidad o desafio. Esta nueva entrega combina dicho espectáculo con un reto mucho más satisfactorio y emocionante añadiendo movidas avanzadas como parrys, evasiones precisas y contra-ataques; pero sin perder el factor táctico de dirigir a tus fuerzas y siempre estar pendiente de lo que ocurre en otras áreas del campo de batalla. Todo esto sin sacrificar la fluidez de un sólido framerate de 60 o incluso 120 fps. Adicionalmente, tenemos buenos complementos como una amplia variedad de armas, cada una con sus propios combos y habilidades; un simpático mapa a explorar y el sistema de «Lazos» con diálogos para conocer más a tus oficiales favoritos.
En resumen, Dynasty Warriors: Origins es una impresionante evolución para este reverenciado clásico de la acción. Puede que su nueva trama no sea la más atrapante y su campaña puede volverse monótona si tratas de jugar demasiadas misiones en una sola sesión; pero el nivel de diversión y satisfacción que brindan los enfrentamientos de gran escala es innegable. Este título alcanza un gran balance entre desafio y espectáculo poniendo a prueba al jugador contra poderosos oficiales al mismo tiempo que protege a sus aliados y aplasta a cientos de soldados menores. Puede no ser perfecto; pero sin duda es un sobresaliente «origen» para una brillante nueva era de Dynasty Warriors.


Este artículo fue escrito luego de jugar una copia digital de Dynasty Warriors: Origins brindada por Koei Tecmo para PlayStation 5. El juego llegará a PC, PlayStation 5 y Xbox Series X|S este 17 de Enero 2025.
PUNTOS BUENOS
El mejor sistema de combate y acción que ha visto la serie con impactantes poderes y precisos contra-ataques. Las tácticas hacen a tus soldados menores más divertidos y útiles que nunca. Emocionantes batallas con miles de soldados en pantalla sin afectar la sólida fluidez a 60 o incluso 120 fps. Cada arma trae su propio nivel de complejidad y estilo. Múltiples finales disponibles para rejugar una larga aventura.PUNTOS MALOS
La trama es novedosa pero se siente desordenada y predecible. La larga campaña se hace monótona luego de una docena de horas. El caos de las batallas puede ser abrumador para novatos. El versátil Ziluan no reemplaza al viejo cast de guerreros.CONCLUSIÓN
Dynasty Warriors: Origins hace honor a su nombre, no al contar una precula, sino al ser un exitoso renacimiento de la longeva serie que puso en el mapa el estilo Musou 1 vs 1000. Su trama alternativa, centrada en un nuevo protagonista durante los clásicos eventos de la guerra de los Tres Reinos, no es tan interesante; pero su estrenado gameplay, con mayor reto, precisos contra-ataques, versátiles tácticas e impactantes técnicas especiales, presenta el mejor sistema de combate que ha visto la franquicia. Aunque el amplio número de similares misiones puede crear monotonía en su larguísima campaña, las fluidas batallas con miles de soldados en pantalla nunca dejan de ser emocionantes, caóticas y muy divertidas.