Combinar video juegos y anime no es novedad. Tenemos una infinidad de adaptaciones de títulos que van desde Persona hasta Sonic, pasando por Pokèmon y Cyberpunk 2077. Sin embargo, animes basados en el acto de jugar es algo mucho menos común. Es en esa categoría donde cae el nuevo anime de Crunchyroll: Young Ladies Don’t Play Fighting Games.
Y no, no me refiero a obras que imitan el entorno de un MMO como Log Horizon o .hack, sino de aquellas situadas en un mundo como el nuestro donde existe este hobbie que muchos disfrutamos. El ejemplo más reciente que viene a mi mente es la querida serie de Netflix: Hi-Score Girl que nos contó la historia de un par de niños creciendo en los 90s en el entorno de los arcades.
Esta comparación quizás es la más acertada porque esta nueva historia nos coloca en una situación similar; pero en la era moderna para acompañar a un par de chicas fanáticas de Street Fighter 6 en un entorno donde este tipo de aficiones no es exactamente bien visto.

Esta es la historia de Aya y Mio, dos estudiantes recién llegadas a la escuela Kuromi Girls Academy, una prestigiosa academia donde solo las jóvenes más refinadas pueden asistir. Este detalle es justamente el que crea un gran contraste entre ambas chicas. La primera, Aya, proviene de un entorno mucho más regular que la mayoría de adineradas estudiantes, no está acostumbrada a la comida cara de la cafetería ni a los elegantes modales que la mayoría muestra.
Ella se considera una «forastera», que ingresó gracias a una beca, y se esfuerza mucho por encajar con el resto para no dejar que noten que «no es como ellas», aunque suele fallar en el intento. A las demás alumnas esto no parece importarle; pero Aya está decidida a demostrar que puede ser tan elegante y refinada como su rival elegida: Mio Yorue.
Mio también acaba de llegar a Kuromi Girls Academy; pero su apariencia y postura, así como sus rasgos extranjeros como ojos azules y cabello rosa, le han ganado el apodo de la «Lily Blanca» de la escuela. Sin embargo, Mio esconde un pequeño secreto que Aya descubriría por accidente: A ella le encanta jugar Street Fighter 6.

Antes de continuar, hay que mencionar algo. En el manga original, las chicas no jugaban específicamente Street Fighter 6. En aquella obra, ellas competian jugando «Senpai 4», una creación ficticia inspirada por la obra de Capcom. No obstante, para la versión animada, lograron conseguir los derechos y es así como Ryu y compañía hacen recurrentes apariciones en los varios episodios.
Volviendo a la trama, cuando Aya toma por sorpresa a Mio en pleno combate, también puede notar como la supuestamente delicada Lily Blanca grita de emoción con determinación en sus ojos y sudor en sus mejillas, todo lo contrario a la apariencia elegante y limpia que proyecta en clase. Resulta que la academia tiene estrictas reglas que prohibe totalmente jugar videojuegos en cualquier plataforma y obviamente Mio tampoco quiere que la descubran; por lo que cubierta en llanto le pide a Aya guardar el secreto.
Es así como empieza una curiosa amistad entre ambas, con más que obvios tonos románticos que en el primer episodio dejan en claro que la relación entre estas chicas puede volverse más que solo amistad a largo plazo. Mio rápidamente descubre que Aya también tiene un pasado como jugadora de juegos de pelea (por las marcas en sus manos) y la reconoce como una «colega».

El conocimiento de Aya sale a relucir nombrando técnicas avanzadas del género de luchas como cancelación de animaciones de ataque, confirmaciones de distancia, «techs» o sincronizaciones perfectas; pero las presenta todas como «Cosas que las jovenes NO deben hacer». Después de todo, Aya ingresó a Kuromi Academy para volverse una chica apropiada y elegante, y está decidida a dejar su pasado atrás luego de perder la pasión por los duelos.
Con esto dicho, ninguna excusa es lo bastante buena para Mio y con una apasionada declaración de reto, convence a su nueva amiga a tener una batalla de Street Fighter 6 a escondidas en un salón cerrado. La pelea, con Ryu controlado por Mio y Cammy por Aya, combina hábilmente secuencias animadas con secuencias de gameplay y es el climax del primer episodio. Más importante que eso, es lo que decidirá si quedas enganchado o no con la serie.
No voy a spoilear el resultado del combate ni los detalles exactos. Basta con decir que este anime va más allá de un simple uso publicitario del título de peleas más popular de la actualidad, y realmente presta atención a detalles y movimientos que solo los expertos y los más comprometidos en aprender logran conocer o utilizar. La manera en como una de las chicas engaña a su rival con una finta (algo que solo los más avanzados jugadores suelen utilizar) para dar vuelta a una situación complicada es una gran muestra de que el autor sabe del tema y no solo lo usa para ganar la curiosidad de la comunidad.

Es este último tremendo detalle el que me deja con una excelente impresión luego de terminar el primer episodio de Young Ladies Don’t Play Fighting Games. Como dije, no es poco común ver animes basados en videojuegos o incluso aquellos que presentan su mundo como el entorno de uno. No obstante, también es común que en el segundo caso, los autores no se den el trabajo de entender las mecánicas y detalles que hacen especiales a estas obras de arte.
Muchas veces, el respeto por un diseño de juego cuidadoso o el balance de mecánicas, cosas extremadamente valiosas al jugar, son ignoradas en el anime y las películas en favor de espectáculo y exageración ¿Cuántas veces hemos visto cosas ilógicas como habilidades desbalanceadas en manos de protagonistas invencibles o reglas sin sentido en un rpg? Por ello es emocionante ver como esta pequeña comedia de dos chicas jugando Street Fighter muestra muchísimo respeto no solo por las mecánicas, sino por retratar correctamente lo que toma aprender, practicar y dedicarse a esto.
Finalmente, la aventura concluye su primer capítulo con una loca huida saltando por la ventana cuando ambas son casi descubiertas por el conserje. Este pequeño cierre nos recuerda que el anime no solo es de competencia, sino que también tiene un toque de romance y muchas risas. Con esto quiero decir que incluso si no eres muy conocedor del lado más técnico de las peleas, podrás disfrutarlo si te gustan las comedias.
Young Ladies Don’t Play Fighting Games promete mucho, ya sea que lo veas como una divertida historia con tonos de comedia y romance, o como una aventura dedicada a los fanáticos de los juegos de pelea. Honestamente, espero grandes cosas de los próximos episodios y lo recomiendo a quien tenga el más mínimo interés en cualquiera de esos aspectos.





