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Los títulos spinoff son algo complicado. Obviamente, tiene que haber un cierto nivel de familiaridad, de lo contrario, podría terminar siendo un juego completamente nuevo, pero si los desarrolladores juegan demasiado a la segura el resultado podría terminar perdiendo su enfoque único. Considerando todo eso, Tiny Tina’s Wonderlands podría parecer inicialmente nada más que un Borderlands con orejas puntiagudas y dados, Sin embargo, si salimos de la superficie, Wonderlands destaca más como un sucesor bastante especial, eclipsando lo que le precedió con nuevos e interesantes sistemas de juego y una escritura que redobla el ingenio por lo que es conocida la franquicia.
Presentado por primera vez en Borderlands 2, Wonderlands tiene lugar dentro de una partida de Bunkers & Badasses, un juego de rol de mesa que tiene más que un parecido con cierto juego de rol del mundo real. Jugarás como el Fatemaker, un personaje nuevo que se une a la mesa con el fin de derrotar al malvado Dragon Lord. Para iniciar deberás crear a tu héroe. Debo decir que hay muchas opciones a tu alcance, incluyendo un montón de características de razas de fantasía y colores absurdos, así que go nuts! Yo me decanté por un poderoso mago elfo que seguramente infundirá miedo a cualquiera que se atreva a cruzarse por mi camino.
Por supuesto, el aspecto no lo es todo, tendrás que rellenar tu hoja de personaje antes de empezar a tirar los dados. En ese sentido, Wonderlands ofrece seis clases jugables: Stabbomancer, Brr-Zerker, Spellshot, Clawbringer, Spore Warden y Graveborn. Cada una de ellas cuenta con su propio árbol de habilidades, destrezas y ventajas, y todas ellas son únicas y ofrecen una forma diferente de jugar. Por ejemplo, el Graveborn es un repartidor de daño que se especializa en ataques devastadores de área de efecto que también drenan su salud, mientras que el Clawbringer es un tanque que blande un martillo arrojadizo y va acompañado de un pequeño amigo dragón que respira fuego sobre tus enemigos.

Cada clase tiene dos habilidades principales a elegir que se pueden desbloquear a medida que juegas. Yo empecé el juego como un Spellshot que podía polimorfar a los enemigos en inofensivas ovejas voladoras durante unos pocos segundos, antes de desbloquear la habilidad secundaria de doble hechizo. Mientras subes de nivel, asignas puntos de habilidad tanto a habilidades como a tus rasgos. Las habilidades te proporcionarán bonificaciones y modificadores a tus habilidades, y los rasgos aumentarán tus estadísticas generales, como la salud y el cooldown de los hechizos. La progresión es satisfactoria, ya que tu personaje sube de nivel rápidamente y tu conjunto de habilidades evoluciona y crece, antes de expandirse masivamente en todo tipo de territorio salvaje.
Justo cuando ya tienes controladas tus habilidades, se te ofrece la opción de multiclase. Seleccionando una de las cinco clases restantes, tendrás acceso completo a ese árbol de habilidades junto con el original. Por cierto, sólo podrás tener una habilidad principal activa en todo momento, pero podrás cambiarla a voluntad, lo que te dará mucha variedad en tu forma de jugar. Una vez terminada la historia principal, tienes incluso la opción de cambiar completamente tu personaje y tu clase secundaria cuando quieras, para que puedas experimentar con todo sin necesidad de volver a jugar. Es una gran cantidad de libertad y variedad que mantiene los encuentros frescos y divertidos.
Bien, es hora de hablar de las armas. Sí, este es un mundo de fantasía, pero es un mundo de fantasía dentro del universo de Borderlands, así que, por supuesto, va a haber armas. Todos los arquetipos típicos están aquí (rifles de asalto, pistolas, escopetas, rifles francotirador y similares), pero se les ha dado un cambio mágico: las runas mágicas giran alrededor de los cañones, los mecanismos de las ballestas se montan en las empuñaduras de las pistolas y el metal moderno se sustituye por madera vieja. Aparte de la entretenida revisión visual, las armas también adquieren rasgos mágicos: la típica SMG escupe un chorro de energía arcana en lugar de una lluvia de balas, y los rifles de francotirador lanzan rayos mágicos en lugar de las típicas balas. Vuelven los efectos elementales, como el fuego, el cual puede ser bastante eficaz contra un tipo de enemigo determinado. En ese sentido, si estás familiarizado con el juego de armas de las anteriores entregas, te sentirás como en casa.

Como dije líneas arribas, al ser un Fatemaker también serás capaz de lanzar hechizos. Estos ataques místicos, que se encuentran en el botín, pueden lanzarse mientras disparas tu arma para infligir daño, causar un efecto de estado en el enemigo o potenciarte a ti y a tus compañeros de equipo. Aunque actúan como alternativa a las granadas, el lanzamiento de hechizos me pareció mucho más interesante y gratificante en comparación. Los hechizos, con un tiempo de reutilización generosamente corto, se convierten rápidamente en una parte integral del combate que cambia tan a menudo como las armas. Entre los más destacados de mi partida se encuentra un hechizo de atadura que atrae a los enemigos antes de dejar caer un meteorito sobre su cabeza y una ráfaga de drenaje de vida que me convirtió prácticamente en un vampiro elfo.
En general, el combate en Wonderlands repite la fórmula de Borderlands sin cambiar los fundamentos de forma drástica. Las opciones multiclase, las divertidas habilidades, los variados y útiles hechizos y la amplia selección de armas hacen que Wonderlands sea una auténtica maravilla minuto a minuto y lo consolidan como el juego más interesante desde el punto de vista mecánica de la franquicia.
En tu búsqueda para derrotar al Dragon Lord, viajarás entre varias localizaciones, cada una con su propio aspecto. Empezando por el típico pueblo de alta fantasía lleno de colinas, tu grupo atravesará dunas salpicadas de oasis tropicales, cordilleras nevadas plagadas de cuevas y profundidades submarinas, por nombrar solo algunas. Si recordamos los entornos monótonos de los juegos originales, queda claro lo mucho que ha avanzado Gearbox. Cada una de las diferentes localizaciones viene acompañada de su propio elenco de enemigos, como guerreros serpentinos, hordas de piratas esqueléticos y, por supuesto, dragones.
Entre estas áreas principales se encuentra el Overworld, que es de hecho la mesa en la que se desarrolla el juego. Al pasar de una zona a otra, tu personaje adoptará una forma chibi, aunque con una cabeza cómicamente grande. Desde aquí puedes explorar el mapa y descubrir misiones secundarias y otros secretos ocultos. Por extraño que parezca, también puedes encontrarte en medio de enfrentamientos aleatorios en la hierba alta. Por supuesto, podrías pasar de largo de estos enemigos e ignorarlos, pero si te tocan, serás arrastrado a un encuentro y te verás obligado a eliminar a varios enemigos. Aunque no son tan intrusivos, esto no añade nada a la experiencia y puede ser molesto cuando sólo estás intentando ir de A a B.
El contenido secundario del juego también es un poco dispar. Cada bioma tiene al menos una zona opcional que contiene una misión secundaria importante, con historia, jefes y objetivos, y todas ellas son entretenidas y atractivas. Aparte de eso, las misiones secundarias de menor envergadura son asuntos que se repiten y que te obligan a avanzar por dos o tres «salas», recuperar un McGuffin y volver con el encargado de la misión. Por suerte, estas misiones se pueden ignorar en su mayor parte, y darle así mayor importancia a las más importantes que te darán suficiente experiencia para avanzar en la historia principal.
Como cualquier buen juego de D&D, es decir, de Bunkers & Badasses, la historia da muchos giros en el camino. El guión de los juegos de Borderlands siempre ha sido un poco controvertido, ya que se sitúa entre la línea que separa lo ridículo de lo divertido, y creo que Wonderlands se sitúa firmemente en esta última opción. Considerando la meta-situación de un personaje de videojuego, interpretando a un personaje de mesa, recibirás constantemente comentarios sobre la situación por parte de la propia Bunker Master, Tiny, así como de tus dos compañeros de juego, Valentine y Frette. Por cierto, las conversaciones de la mesa también afectan al juego en sí. Todo es exagerado y hasta un poco tonto, pero parece que el humor extravagante ha conseguido por fin encontrar el equilibrio adecuado.
La narración principal es divertida y entretenida en gran medida gracias a la increíble actuación de voz de Wonderlands. Ashly Burch repite su papel de Tiny Tina, mientras que Wanda Sykes retrata a Frette, el robot amante de las reglas, y Andy Samberg interpreta al tenue y torpemente encantador Valentine. Ambos actores secundarios tienen una gran personalidad y son infinitamente entrañables. Sin embargo, el más destacado es el Dragon Lord de Will Arnett. Al igual que Handsome Jack, el Dragon Lord está en tu oído durante todo el viaje, proporcionando risas y sonrisas todo el tiempo, y es genial.
Por último, una vez que termines la campaña principal, de unas 15 horas de duración, podrás acceder a la Chaos Chamber, un modo final rejugable que aleatoriza las habitaciones y los enemigos y aumenta la dificultad. Los orbes lunares, una moneda específica de este modo, pueden ganarse y gastarse en potenciadores que te ayudarán a despejar las salas, mientras que las maldiciones pueden atmbién aplicarse al final de cada sala para aumentar la dificultad y, al mismo tiempo, incrementar las posibilidades de obtener un mejor botín.
Para cerrar, Wonderlands podría haber sido fácilmente un remake de la expansión Tiny Tina’s Assault on Dragon Keep para Borderlands 2, pero es mucho más que eso. Aunque mantiene los conceptos básicos que hicieron tan popular a Borderlands, Wonderlands perfecciona ciertas mecánicas e introduce otras para ofrecer una experiencia variada y constantemente entretenida que supera a sus predecesores. Dejando a un lado algunas opciones extrañas de gameplay y un contenido secundario bastante tibio, las variadas opciones de combate de Wonderlands, su excelente actuación de voz y su genuinamente humorística narrativa, culminan en un spin-off que eclipsa y supera al original.
Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Tiny Tina’s Wonderlands para PlayStation 5 brindada por 2K Games.













