Si alguna vez te has imaginado protagonizando una película policial clásica, persiguiendo criminales en una ciudad caótica, The Precinct podría ser el juego ideal para ti, sobretodo por sus aires al Grand Theft Auto clásico. Este título de mundo abierto, ambientado en las calles de Averno City, mezcla el trabajo policial detallado con momentos de acción al estilo arcade. Sin embargo, aunque la propuesta tiene mucho carisma, no todas sus mecánicas están del todo afinadas.

En The Precinct, asumes el rol de Nick Cordell Jr., un joven oficial que recién comienza su carrera en la conflictiva ciudad de Averno. Un lugar asediado por la corrupción, las pandillas y el descontento social. La historia arranca tras la muerte de su padre, un policía condecorado, en un hecho sospechoso ocurrido durante una intervención. Este suceso será el catalizador de una investigación más profunda dentro del propio cuerpo policial.

El juego se plantea como un tributo a las series y películas policiales de los años 80 y principios de los 90. Referencias como Arma Mortal, Miami Vice o Un Detective Suelto en Hollywood se mezclan con la estructura abierta de Grand Theft Auto. Los personajes, con sus diálogos cargados de estereotipos del género, incluyen detectives rudos, jefes severos y villanos curiosamente enigmáticos.

La propuesta narrativa navega entre la sátira y el homenaje. El doblaje tiene un tono exagerado y deliberadamente cliché, lo que en muchas ocasiones resulta simpático y autoconsciente. Cuando acierta, el juego se vuelve encantador en su exageración, aprovechando lo absurdo de algunas situaciones. No obstante, ciertos problemas técnicos como fallas en el audio, volúmenes irregulares y pausas incómodas entre frases afectan el ritmo y la inmersión de la historia.

Un ejemplo temprano del juego muestra cómo inicias tu labor patrullando y sancionando autos mal estacionados. Aunque no es una actividad emocionante, sirve para introducirte en la rutina policial. Luego, el tono cambia radicalmente con una persecución en auto tras un sospechoso, precedida por una entrada espectacular en helicóptero. La transición puede sentirse forzada, pero en general es una experiencia entretenida y sin mayores pretensiones.

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Dado el contexto actual, es importante tener en cuenta la sensibilidad que rodea cualquier representación del trabajo policial, considerando temas como la injusticia sistémica o el abuso de poder. Aun así, The Precinct se decanta claramente por el enfoque satírico y el drama exagerado. No pretende ser realista ni emitir juicios políticos. Su foco está puesto en la acción desenfrenada y el espectáculo, más que en representar dilemas éticos o situaciones reales. Si bien eso no lo libra completamente de la crítica, su objetivo es claro: ofrecer una experiencia divertida, más cercana al cine de acción camp que a la reflexión social.

The Precinct ofrece una experiencia que combina la acción arcade con elementos ligeros de simulación policial. Te pones en la piel de un oficial patrullando las calles de una ciudad dominada por el crimen, alternando entre caminatas, patrullas en auto e incluso vuelos en helicóptero. Desde persecuciones hasta operativos contra el tráfico de armas, el juego presenta una cadena constante de eventos aleatorios que te permiten obtener experiencia y mejorar tu equipamiento.

El corazón del juego son los turnos de patrullaje, donde se te asignan tareas que mezclan misiones principales con respuestas a incidentes espontáneos. A medida que avanzas, vas descubriendo gradualmente la red criminal que opera en Averno. Algo interesante es que el juego logra transmitir una sensación de rutina: revisas autos sospechosos, consultas matrículas desde tu patrulla, investigar sospechosos y solicitar apoyo o escoltas por radio. Al comienzo resulta inmersivo y dinámico, especialmente cuando varios sucesos ocurren a la vez, aunque con el tiempo puede tornarse repetitivo, como si solo estuvieras cumpliendo una lista de pendientes.

Lo más interesante del sistema es la posibilidad de detectar infracciones y asociar ciertas conductas con delitos concretos. Sin embargo, tareas como verificar documentos o realizar cacheos no pueden automatizarse, incluso después de haberlas repetido numerosas veces. Esto hace que el ritmo del juego se vuelva más lento y que estas tareas pierdan su atractivo inicial, dando la sensación de ser procesos mecánicos más que elementos inmersivos. Aunque la intención es recrear procedimientos auténticos, termina afectando negativamente la diversión.

Al avanzar de nivel, puedes desbloquear herramientas útiles como barreras, vehículos reforzados o una respuesta más veloz del centro de mando. También existe un modesto sistema de habilidades que permite mejorar aspectos como la conducción o las investigaciones. Sin embargo, muchas de estas mejoras se sienten poco significativas. Un árbol de habilidades más robusto o con opciones más creativas habría ayudado a que cada progreso se sintiera más valioso y satisfactorio.

Si bien The Precinct no siempre brilla en sus secuencias de acción, ofrece lo justo para mantener la experiencia entretenida. En distintos momentos te lanzarás sobre el capó de tu patrulla, te verás envuelto en tiroteos, pilotarás helicópteros en busca de criminales e incluso te infiltrarás en carreras callejeras ilegales al más puro estilo Rápidos y Furiosos. Estas escenas exageradas reflejan con claridad el espíritu autoconsciente del juego, inspirado en las películas de policías, y destacan como algunos de sus momentos más divertidos.

La conducción es sorprendentemente fluida, y moverse por la ciudad es parte esencial de la experiencia. El minimapa indica constantemente eventos cercanos, lo que te mantiene casi siempre en movimiento hacia la próxima situación. Las persecuciones son una constante: embestir vehículos sospechosos, desplegar trampas y esquivar el tráfico en carreras intensas estilo arcade. Todo resulta exagerado, pero tiene su encanto. Por otro lado, los tiroteos no están tan bien logrados. El sistema de combate se basa en coberturas básicas y apuntado en tercera persona, pero la cámara complica la puntería, especialmente si usas un mando. La inteligencia artificial tampoco ayuda: los enemigos rara vez se mueven o intentan rodearte; por lo general, se quedan quietos disparando. Esto deja como resultado un sistema funcional, pero poco memorable y sin la profundidad necesaria para que los tiroteos resulten realmente satisfactorios.

Donde el juego realmente saca provecho de su acción es en las misiones centradas en investigaciones de bandas criminales. A medida que completas turnos y reúnes pruebas, se desbloquean misiones de mayor peso narrativo enfocadas en capturar a líderes criminales. Estas incluyen infiltraciones, persecuciones con múltiples vehículos y enfrentamientos en azoteas. Aunque al principio resultan emocionantes, eventualmente caen en una fórmula repetitiva: persecución, combate, arresto, y vuelta a empezar. Aun así, representan un respiro interesante frente a las tareas rutinarias y ofrecen momentos que evocan la esencia de un drama policial.

A simple vista, Averno City luce bastante bien. El clima cambiante y el ciclo entre día y noche le aportan vida, los reflejos de los neones en los charcos y la niebla que se desplaza por las calles refuerzan la ambientación. Una escena en particular, una persecución nocturna en el área decadente de Chinatown bajo la luz de las farolas, logró capturar perfectamente la estética de una serie policial clásica. Sin embargo, el apartado visual empieza a flaquear al observarlo con detenimiento. Durante los diálogos, aparecen retratos ilustrados de los personajes al estilo de una novela visual. Hay detalles que rompen la inmersión: por ejemplo, la placa del oficial Cordell a veces se luce desalineada de su uniforme, y el parche de Eugene no se ajusta correctamente. Aunque visualmente cumple a primera vista, al mirar de cerca se nota cierta falta de cuidado. Las fotos de identificación, por ejemplo, no coinciden con los modelos 3D de los personajes, lo cual se siente poco trabajado, especialmente en un juego donde verificar documentos es parte del gameplay. Además, las animaciones, sobre todo al correr o en persecuciones, resultan rígidas y las transiciones entre movimientos se sienten forzadas.

Un problema técnico notorio es que algunas líneas de diálogo presentan ruido o distorsión, especialmente al principio con el jefe Jackson. Probé con varios dispositivos de audio y el fallo seguía ahí, lo cual parece un descuido. Afortunadamente, fuera de ese detalle, el juego corre con bastante solidez en y no muestra mayores problemas de rendimiento ni de optimización.

The Precinct es un homenaje con aire nostálgico a las series policiales de los años 80, mezclando patrullas urbanas con frenéticas persecuciones en un entorno de mundo abierto. Si bien acierta en el tono gracias a sus secuencias vistosas, persecuciones cargadas de adrenalina y una banda sonora cargada de sintetizadores, su jugabilidad más realista se ve frenada por mecánicas poco pulidas y mejoras poco profundas. Puede que The Precinct no sea el ejemplo perfecto de procedimiento policial, pero al menos tiene momentos de brillantez que lo hacen divertido.

gamecored score 6.5

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de The Precinct brindada por Kwalee para PlayStation 5.

PUNTOS BUENOS

El juego cuenta con un tono exagerado y bastante autoconsciente. Las secuencias de acción y persecuciones son divertidas. La atmósfera es bastante agradable.

PUNTOS MALOS

Las tareas de patrullaje se tornan bastante repetitivas. El sistema de mejoras es superficial. Los disparos y la IA se sienten a veces torpes. Le faltó un poco más de pulido.

CONCLUSIÓN

The Precinct podría haber sido un gran juego, pero la adición de elementos innecesarios diluye su potencial.