The Lord of the Rings: Gollum

Es difícil pensar en IPs con el gran poder de marca que posee The Lord Of The Rings. Creadas por J. R. R. Tolkien y nacidas como novelas, las palabras y el universo de Tolkien se han traducido en aclamadas epopeyas cinematográficas, así como en populares programas de televisión y videojuegos, e incluso en musicales. En ese sentido, es, sin duda, un pozo del que los creativos han bebido en numerosas ocasiones. Pero, ¿qué hacer cuando el pozo empieza a secarse? Usualmente se recurre a personajes secundarios, y así es como acabamos con juegos como The Lord Of The Rings: Gollum.
No hay duda de que Gollum es uno de los personajes más intrigantes de la saga, pero ¿necesitaba de un juego propio? La respuesta es subjetiva, por supuesto, pero en un principio me incliné por el no. Pero bueno, después de jugar la versión de Daedalic Entertainment, estoy convencido de que este juego debería seguir el mismo destino del personaje: ser condenado a las profundidades del Monte del Destino para no volver a ser visto ni saber de él.
The Lord Of The Rings: Gollum te pone en la piel del personaje titular en su intento de recuperar su mágico y poderoso anillo perdido. Es una aventura en tercera persona con una buena dosis de plataformas y puzles ambientales, con algunas secciones de sigilo, misiones de búsqueda y misiones de escolta para equilibrar la receta. Lamentablemente, el diseño del juego parece de otra era, con mecánicas a medio hacer y una narrativa que puede llevar hasta 15 horas terminar, con ello me queda claro que el resultado final es una experiencia tediosa que se alarga más de la cuenta.





La primera parte del juego transcurre en torno a Mordor y la mayor parte en la prisión, donde te verás obligado a realizar tareas mundanas, como recoger las etiquetas de los prisioneros fallecidos, pastorear bestias y activar explosivos. Francamente, la experiencia se asemeja a una sentencia en prisión, rozando la tortuosa monotonía con misiones interminables que no parecen más que relleno. La segunda parte del juego transcurre en el Bosque Negro, donde los objetivos son igual de aburridos.
Pasarás la mayor parte del tiempo resolviendo rompecabezas ambientales escalando diversas estructuras para completar tus objetivos. La escalada es similar a la de Assassin’s Creed y Uncharted, pero no tan fluida e intuitiva, como cabría esperar dada la diferencia de presupuestos. Dado que se trata del principal bucle del juego, es algo que necesitaban perfeccionar, pero no. La repetitivo hace que resulte aún más frustrante y, tras un puñado de horas, ya había empezado a aborrecer tener que seguir con la tarea.
El juego desciende aún más hacia lo tedioso al añadir una mecánica llamada Modo Compañero, que requiere que Gollum escolte a otro personaje a través de objetivos. Puede que este tipo de mecánica fuera interesante hace dos generaciones, pero la mdoernidad lo ha superado con creces. Y ni siquiera está bien implementado aquí, con un caso concreto en el que ayudar a un compañero de celda a meter bestias en jaulas tiene un margen tan pequeño para hacerlo bien que te habla del mal diseño que tiene el juego.

Las secciones de sigilo no son mucho mejores, con Gollum capaz de eliminar a ciertos orcos por la espalda. Sin embargo, el juego requiere que pulses el botón dos veces: una para saltar sobre el orco y otra para estrangularlo. De nuevo, el momento de hacerlo debe ser perfecto, de lo contrario morirás instantáneamente. Otras secuencias requieren que Gollum se escabulla entre los enemigos escondiéndose en las sombras, y como todo lo demás, no es divertido, ni siquiera con una muy tonta IA.
También hay un sistema parecido a la moralidad en el que el jugador tendrá que tomar una decisión basándose en la postura de Gollum o Smeagol. Sea cual sea el camino que elijas, tendrás que convencer al otro de que es la decisión correcta seleccionando tu razonamiento. Es bastante sencillo, ya que la respuesta obvia probablemente te haga ganar la discusión, y parece que tampoco hay un impacto real por las elecciones que has hecho.
Además, los modelos de los personajes, especialmente los de los orcos, resultan irrisorios. Y no esperes vistas panorámicas de la Tierra Media, ya que los efectos visuales del juego están repletos de texturas turbias y entornos anodinos, lo que al menos resulta apropiado para las zonas de la prisión de Mordor. Una vez en Mirkwood (territorio de los elfos), el mundo adquiere un poco más de color y vida, pero sigue sin estar a la altura de lo que hemos visto últimamente.




Aunque no está intrínsecamente roto, LotR: Gollum tiene algunos problemas técnicos. Una opción del menú que sorprenderá a la gente es la posibilidad de activar/desactivar la física del pelo de Gollum (¿por qué existe esto?). Sin embargo, al activarla en PS5 (al menos durante el periodo de review), el juego se bloqueaba constantemente. Yo jugué con ella desactivada todo el tiempo, así que no tuve ningún problema, pero sí que me encontré con bucles de muerte en varios puntos de control, en los que después de morir el juego volvía a cargar en una muerte instantánea y la única solución era reiniciar el nivel.
El único elemento que me impresionó fue la interpretación de Gollum y Smeagol, muy similar a la de las películas de Peter Jackson. En ese sentido, si hay algo que me convenció lo suficiente como para seguir jugando fue la interpretación y la escritura de nuestro protagonista.
Sentía verdadera curiosidad por el juego, pero después de unas 12-15 horas y ocho capítulos de LotR: Gollum, no pude aguantar más. The Lord of the Rings no es ajeno a alargar las cosas (nadie me convencerá jamás de que El Hobbit necesitaba tres películas), pero LotR: Gollum es terrible y sus más de 10 horas de duración son una tortura. No tiene la jugabilidad necesaria para aguantar esa duración, y a ello no ayuda un diseño bastante anticuado. Tanto así que se podría pensar que se trata de una remasterización de un juego de la generación PS2 o PS3. Este es un título en el que la jugabilidad se regodea en la repetición frustrante y carece de creatividad. Una lástima.
Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de The Lord of the Rings: Gollum recibida por Daedalic Entertainment para PlayStation 5.
