El jefe de Take-Two, Strauss Zelnick, aseguró que no está preocupado por las críticas relacionadas con las acusaciones de prácticas antisindicales en Rockstar Games y su posible impacto en el lanzamiento de Grand Theft Auto 6. La controversia comenzó después de que 31 empleados de Rockstar North, en Edimburgo, fueran despedidos por «falta grave», todos ellos miembros del sindicato IWGB Game Workers Union.
Desde entonces, el sindicato y Rockstar mantienen una disputa ante un tribunal laboral británico para determinar si los despidos constituyen una práctica destinada a impedir la organización sindical. La situación incluso llegó a generar comentarios del ex primer ministro británico Keir Starmer y a ser discutida en el Parlamento del Reino Unido.

Pese a la creciente controversia, Zelnick afirmó que «no está en lo más mínimo» preocupado por que el conflicto laboral afecte a GTA 6. El ejecutivo sostuvo que la manera en que se desarrolla un videojuego es independiente de las relaciones laborales y aseguró que Take-Two cuenta con unos 13.000 empleados en todo el mundo, destacando sus condiciones de trabajo y sus bajos índices de rotaciónnúmero de miembros, alcanzando recientemente su mayor cantidad hasta ahora. Mientras tanto, Grand Theft Auto 6 continúa siendo uno de los lanzamientos más esperados de la industria y apunta a convertirse en uno de los videojuegos más vendidos de todos los tiempos.
El juicio relacionado con los despidos está previsto para comenzar el 10 de septiembre, por lo que la disputa continuará desarrollándose mientras Rockstar se acerca al lanzamiento de GTA 6. Aunque el impacto comercial de la controversia resulta difícil de medir, el conflicto también plantea cuestiones sobre las condiciones laborales y el derecho de los trabajadores a organizarse, independientemente de cuánto éxito alcance el próximo juego de Rockstar.





