En ocasiones, lo que uno necesita después de una experiencia intensa es algo que refresque la mente. Para mí, South of Midnight de Compulsion Games cumplió ese papel a la perfección. Este título me permitió sumergirme en una historia envolvente, llena de carisma sureño y personajes entrañables. Aunque su jugabilidad puede no ser revolucionaria, la narrativa es tan envolvente que compensa con creces cualquier carencia en otros apartados.

Se trata de un juego de acción y plataformas en tercera persona centrado en la narrativa, ambientado en Prospero, una ciudad ficticia del sur profundo de Estados Unidos. El jugador encarna a Hazel Flood, una joven que descubre ser una Tejedora, alguien con poderes mágicos que le permiten acceder al “gran tapiz”, una dimensión mística donde es posible presenciar traumas del pasado que han marcado el mundo.

La historia comienza cuando un huracán arrasa con la casa de Hazel, llevándose consigo a su madre, Lacey. Sin poder detener la tragedia, Hazel inicia una travesía para recuperar su hogar y reencontrarse con su madre. A lo largo de unas 12 horas, se despliega una narrativa oscura y conmovedora, impregnada de leyendas sureñas y supersticiones que le dan un aire de fábula oscura. La historia gana aún más fuerza gracias a sus giros inesperados y un sólido guion, potenciado por el gran desempeño vocal, especialmente el de Adriyan Rae como Hazel, quien transmite una mezcla de seguridad juvenil y heridas emocionales no resueltas tras la muerte de su padre.

Mucho de su esplendor solo puede apreciarse al experimentarlo, aunque bajo el “gran tapiz” se esconde un estigma que ha corrompido gran parte del entorno. Ese estigma nace de las tragedias ocurridas a lo largo de los años, como asesinatos, pérdida de niños y traiciones familiares, pero se cuenta desde una perspectiva fantástica que hace más digeribles estos temas. A lo largo de su viaje, Hazel explorará y se sumergirá en estos eventos con la esperanza de restaurar las partes del mundo que han sido afectadas. Son precisamente estos momentos los que permanecen contigo mucho después de que aparecen los créditos, tal como le sucede a Hazel, quien se va abriendo emocionalmente con cada uno de ellos.

En términos de jugabilidad, South of Midnight ofrece una experiencia típica de acción y aventura que, si bien cumple, no logra sobresalir. Es una pena, porque su apartado narrativo y visual tiene un peso considerable. Da la impresión de que, con mecánicas más innovadoras, el juego podría haber aspirado a algo más grande, incluso a competir por el título de juego del año.

Aunque ningún aspecto de la jugabilidad es malo, el ciclo principal de juego resulta bastante familiar. Los jugadores siguen una ruta mayormente lineal, con pequeñas desviaciones que llevan a coleccionar algo de Floof (moneda para mejoras) o encontrar fragmentos narrativos presentados en documentos. Hazel cuenta con habilidades de movilidad que permiten el doble salto, planear, correr por las paredes y hacer visibles temporalmente ciertos objetos. Estas herramientas hacen que las secciones de plataformas sean entretenidas, aunque en general solo funcionan como una transición hacia las partes centradas en la historia o el combate.

El combate ocurre en zonas específicas donde Hazel debe derrotar y desterrar a enemigos llamados Haints para limpiar la corrupción del lugar y poder avanzar. Si destierras a un Haint durante la batalla, recuperas algo de salud y dañas a los enemigos cercanos, algo útil, ya que los Haints pueden ser veloces y desafiantes. Hazel dispone de un ataque básico, una esquiva y varias habilidades ofensivas con tiempos de recarga. Entre estas se incluyen técnicas como empujar, atraer, congelar o poseer, todas mejorables y acompañadas más adelante por otras que se desbloquean usando Floof.

Sin embargo, el sistema de combate no se desarrolla mucho más allá de sus bases iniciales. Salvo por unos pocos enemigos nuevos y un árbol de habilidades algo superficial, no hay grandes sorpresas. Solo los enfrentamientos contra jefes ofrecen cierta variación, aunque su dificultad es baja una vez que se reconoce su patrón de ataque. Frustrantemente, las habilidades especiales de Hazel tienen poca utilidad en estas batallas, lo que refleja una de las mayores debilidades de South of Midnight: sus mecánicas no llegan a evolucionar ni a aprovechar todo su potencial.

Uno de los aspectos más comentados de South of Midnight ha sido su estilo visual tipo stop-motion, y con razón: es simplemente impresionante. Compulsion Games ha logrado dar vida a un mundo visualmente único, repleto de detalles góticos que invitan a detenerse y contemplarlo. El diseño de criaturas también merece elogios, ya que aporta una fuerte sensación de fábula oscura que fortalece el tono del juego.

Pero nada de esto tendría el mismo peso sin la sobresaliente banda sonora de Olivier Deriviere (quien vuelve a destacar), cuyo trabajo con sonidos de influencia sureña realza incluso los momentos más pequeños. Lo más notable es que cada espíritu con el que Hazel se cruza tiene su propia canción, con letra, que se va revelando a medida que se desentraña su historia, como si cada uno contara su propio relato a través de la música. Deriviere logra que su composición sea parte integral de la narrativa, aportando una dimensión emocional que eleva considerablemente la experiencia general.

Decir que South of Midnight es “el juego ideal para Game Pass” sería subestimarlo, ya que refleja una problemática mayor: la industria actual está tan centrada en ofrecer productos gigantescos que ha instalado la idea de que todo lo que no lo sea carece de valor, especialmente a precio completo. Pero lo que realmente necesitamos es más creadores dedicados a innovar y contar historias. En ese sentido, South of Midnight representa el aparente compromiso de Xbox por dar libertad a sus estudios para experimentar. Solo queda confiar en que ese espacio creativo no desaparezca una vez pase el momento, porque propuestas como esta, más contenidas, con narrativas frescas ambientadas en mundos envolventes, son necesarias, incluso si su jugabilidad no rompe moldes. Al final, nada reemplaza una buena historia.

gamecored score 8.5

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de South Of Midnight brindada por Microsoft para Xbox Series X.

PUNTOS BUENOS

Historia fascinante llena de criaturas encantadoras. Visuales tipo stop-motion realmente espectaculares. El trabajo sonoro de Olivier Deriviere eleva la experiencia. Diseño increíble de mundo.

PUNTOS MALOS

Los combates se vuelven repetitivos. Falta variedad de enemigos.

CONCLUSIÓN

Aunque su jugabilidad es básicamente funcional, South of Midnight brilla gracias a una narrativa oscura pero cautivadora, realzada por un diseño de sonido excelente, personajes encantadores y un estilo artístico espectacular. Es una prueba de que la industria aún tiene creatividad de sobra, siempre que se le permita exprimirla.