El pasado mes se anunció que EA, una de las compañías más grandes de la industria de los videojuegos, sería adquirida por 55 mil millones de dólares, generando gran repercusión en todo el sector debido a su amplio alcance y la cantidad de estudios que posee. Entre los preocupados se encuentran los empleados de Bioware, ante la participación del consorcio liderado por el PIF de Arabia Saudita, junto con Silver Lake y Affinity Partners.
Debido a la magnitud del acuerdo, funcionarios del gobierno de Estados Unidos ya han cuestionado la transacción por sus vínculos con el PIF. Además, desarrolladores de la industria temen posibles despidos masivos, lo que llevó al sindicato Communications Workers of America (CWA) a solicitar un mayor escrutinio sobre la adquisición.
En su comunicado, la CWA señaló que, aunque el acuerdo mantiene seguros a los ejecutivos, con Andrew Wilson conservando su puesto, podría afectar a miles de empleados de menor rango. Se recordó el precedente de los despidos masivos tras la adquisición de Activision por Microsoft, por lo que el sindicato pidió protecciones para los empleados y una revisión más detallada del trato.
La CWA advirtió que la adquisición de EA por el fondo soberano de Arabia Saudita y firmas de capital privado, incluyendo Affinity Partners de Jared Kushner, concentrará poder y riqueza en pocas manos, sin atender las preocupaciones de jugadores y trabajadores. Destacaron que EA no es una compañía en crisis, con ingresos de 7,5 mil millones de dólares y 1 mil millones de dólares de beneficio anual, y que su éxito ha sido posible gracias a decenas de miles de trabajadores cuya creatividad e innovación hicieron que la empresa fuera valiosa.

Finalmente, el comunicado destacó que desde 2022 se han perdido más de 40,000 empleos en la industria, debido a que estudios fueron considerados arbitrariamente poco rentables mientras la administración aumentaba sus ganancias. Señalaron que si se pierden empleos o se cierran estudios por este acuerdo, sería una decisión voluntaria, destinada a engrosar los bolsillos de los inversores, y no para fortalecer la compañía.





