Silent Hill: Townfall llegará el 24 de septiembre para PS5 y PC, y aunque compartirá lanzamiento con varios títulos importantes, Screen Burn y Konami buscan diferenciarse con un nivel de detalle poco común. Uno de los elementos más llamativos es el CRTV, un dispositivo que el protagonista, Simon Ordell, utiliza tanto para orientarse como para distraer a los enemigos durante la aventura.
Ambientado en 1996, el juego recrea con gran fidelidad la apariencia de los antiguos televisores CRT. Sin embargo, este efecto no se consiguió únicamente con filtros digitales. El equipo grabó secuencias del juego y las hizo pasar por televisores y dispositivos analógicos reales para capturar de forma auténtica las imperfecciones de la imagen.
El director y guionista Jon McKellan explicó que incluso dañaron cables y acercaron imanes a los televisores para provocar distorsiones reales antes de volver a incorporar ese metraje al juego. Gracias a este proceso, el CRTV no solo parece un dispositivo auténtico, sino que sus efectos visuales provienen de hardware antiguo real.

McKellan también señaló que reemplazar este sistema por un mapa tradicional, como en otros juegos de Silent Hill, habría cambiado por completo la experiencia narrativa. El CRTV no solo cumple una función jugable, sino que también desempeña un papel clave en la historia, reforzando la inmersión y la atmósfera del título.
Además, Silent Hill: Townfall contará con cinco finales diferentes, de los cuales dos serán secretos y solo podrán desbloquearse en New Game Plus. Los desenlaces dependerán de la forma en que juegue cada usuario, incluyendo su nivel de agresividad y cuánto explore la localidad de St. Amelia, ofreciendo así una experiencia con múltiples caminos y gran rejugabilidad.





