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Shin Megami Tensei V es el más reciente integrante en la icónica saga rpg desarrollada por Atlus. La misma que, a través de spin-offs, engendró otras series igualmente admiradas como Devil Summoner, Digital Devil Saga y la conocidísima Persona. Ésta última, en particular, logró hacerse tan popular que hasta podría decirse que logró eclipsar a su progenitor, volviéndose así la gran «joya de la corona» para sus experimentados desarrolladores.
Es por eso que es inevitable hacer algunas comparaciones entre las dos y que muchos fanáticos se acerquen a este producto esperando algo similar. Pero si bien Shin Megami Tensei y Persona comparten varios elementos como el combate por turnos, las mecánicas de debilidades y fortalezas elementales y el sobresaliente sistema de invocación y fusión; en el fondo ambos son criaturas muy distintas y, no te confundas, eso está bien.
La franquicia original presenta un entorno mucho más oscuro, serio y por momentos frío, donde el riesgo va mucho más allá de una amenaza local o una leyenda urbana y la guerra entre ángeles y demonios se luce como una temible amenaza para toda la humanidad. Lejos de los amistosos momentos sociales y los dilemas de la vida juvenil; esta aventura se centra en una épica sombría de vida y muerte, algo más típica pero no menos divertida o atrapante.
¿Podrá Shin Megami Tensei V estar a la altura en un año con destacados RPGs como Tales of Arise o NieR Replicant? La respuesta es sí y con ella llega una nueva gran exclusiva para los usuarios de la Nintendo Switch.
Aquí tomas el rol de un nuevo «héroe» sin nombre, algo típico en casi todas las obras de rol creadas por Atlus. Un joven estudiante de una prestigiosa escuela secundaria ubicada a la mitad de Tokio. La campaña empieza de una forma algo engañosa presentándote a tus compañeros de colegio: La popular Tao Isonokami, el destacado Yuzuru Atsuta, su tímida hermana Miyazu Atsuta y el payaso de la clase Ichiro Dazai.
Y digo engañosa porque no pasan más de 15 minutos antes de que, en el camino a casa, te veas atrapado debajo de un túnel a punto de colapsar. Pero en lugar de ser aplastado, tú y otros estudiantes son transportados a un lugar conocido como «Da’at» donde los demonios son el pan de cada día, la ciudad ha sido destruida y la humanidad no es más que la presa de estas letales criaturas.
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Mientras que Ichiro es raptado por lo que parece ser un ángel, tu personaje es atacado por unos seres alados con lanzas. Cuando todo parece estar perdido, un extraño hombre sintético llamado Aogami te propone fusionarte con él y ganar el poder suficiente para pelear y salvar tu vida. Esta unión da nacimiento a tu nueva forma: Un ser que no es humano, ni demonio, la unión de poder y conocimiento, el Nahobino.
Armado con una espada de energía que nace de tus dedos, hechizos mágicos elementales, y una fabulosa cabellera azul que llega hasta tus tobillos, debes recorrer los áridos parajes de este mundo para encontrar a tus amigos. En el camino tendrás que ganar el apoyo de demonios dispuestos a unirse a tu causa y derrotar a aquellos que no se detendrán hasta aniquilarte.

Como ves, la historia da un salto bastante brusco desde el inicio. Aunque debo admitir que no tengo tanta experiencia con Shin Megami Tensei como con Persona, los pocos que he jugado suelen contar con esta característica. El «apocalípsis» es una amenaza real y no hay tiempo para distraerte con cosas como salir con tus amigos.
Esto seguramente lo hará más atractivo para quienes busquen una narrativa más seria, directa al grano y donde te dejan muy en claro que el destino de Tokio y el mundo están en tus manos. Sin embargo, es esto también lo que, en mi opinión, muestra una de las mayores debilidades de esta entrega: La falta de un cast carismático.
Sé que un rpg no necesita tener el sistema de citas para tener personajes interesantes; pero este título suele ignorar a tus amigos humanos, y su desarrollo personal, más de la cuenta. Y aunque tiene momentos emotivos muy impactantes, como la aparición del personaje de Sahori Itsukishima, son contados con los dedos y separados entre sí por muchísimas horas de gameplay sin mayor exposición.
En consecuencia, la trama se desarrolla con un ritmo muy lento, tanto así que no tendrás un claro objetivo o comprensión de lo que está pasando por quizás las primeras 10 a 15 horas, y es posible que algunos jugadores más casuales se cansen en este proceso. Pero si superas esta barrera, te aseguro que lo que viene vale la pena. En otras palabras, mientras que la historia central de Shin Megami Tensei V es muy interesante, bien escrita y atrapante desde un punto de vista general; sus protagonistas sufren al quedar como piezas en el tablero de esta gran guerra demoniaca con sus (potencialmente llamativas) personalidades exploradas a un nivel ligeramente más que superficial.

Gran parte de la «culpa» de esto está en el hecho de que no peleas al lado de tus compañeros humanos, sino que el Nahobino se adentra en el mundo oscuro de Da’at como un luchador solitario con el poder de reclutar enemigos a su bando y utilizarlos como una suerte Pokémon místicos.
A diferencia de Persona, aquí los clásicos monstruos provenientes de mitologías nórdicas, griegas, japonesas y judeo cristianas, tienen un papel mucho más importante. Al navegar por los 4 grandes mapas que forman la campaña los ves andando sueltos mientras tu exploras corriendo o saltando con casi total libertad. Aunque la mayoría tratará de hacerte trizas, algunos tienen problemas propios, te hablarán, te darán misiones secundarias o incluso escaparán de ti al verte con un nivel muy superior al suyo, dándoles así un pequeño grado de identidad.
Incluso dentro de una pelea cuentas con la opción de hablar con tus enemigos, otro elemento típico de la serie, ya sea para convencerlos de unirse a ti, de que te dejen en paz o incluso mostrarles piedad (o no) Aunque sería exagerar si digo que cada uno tiene una personalidad única, son lo bastante entretenidos para considerarlos más que simples obstáculos y armas.
Si bien no creo que darles una identidad propia a tus «Demonios de Bolsillo» los ponga a la altura del enorme carisma de los protagonistas de las recientes secuelas de Persona o de obras como «Tales Of» o «Dragon Quest», al menos hace que tu viaje por los desolados terrenos de la campaña no sea enteramente carente de emoción.

Afortunadamente, las largas secciones de exploración vienen apoyadas de un genial, y ciertamente retador, sistema de combate. Siguiendo el espíritu clásico de la serie, Shin Megami Tensei V presenta peleas por turnos donde aliados y rivales se atacan uno a la vez con ataques simples, llamativos hechizos, devastadores técnicas especiales o se preparan estratégicamente con potenciadores e items.
Cada equipo cuenta con tantas acciones por turno como miembros tenga en el campo. Considerando que controlas al Nahobino y hasta 3 aliados, sin considerar que puedes intercambiarlos cuando necesites, usualmente tienes 4 acciones antes de pasar la posta a tus enemigos y recibir algunos golpes. Sin embargo, esto no es tan simple como suena, ya que hay varias maneras de alterar la situación a tu favor o en tu contra. La principal de ellas es aprovechando las debilidades.
El Nahobino y sus demonios, así como cualquier enemigo, poseen un nivel de afinidad a cada uno de los siguientes elementos: Físico, Fuego, Hielo, Trueno, Fuerza (Viento), Luz y Oscuridad. La afinidad puede indicar que alguien es débil ante un elemento o que es capaz de resistir su daño, llegando al punto de anularlo. Esto significa que si atacas con hielo a alguien como Jack Frost no le harás daño; pero si le lanzas fuego generarás una reacción de «Debilidad».
Al atacar la debilidad de un rival, ganas una acción para continuar tu turno por más tiempo. Claro está, no puedes hacer esto de manera infinita y a lo mucho puedes duplicar tus acciones. El objetivo es buscar la manera de siempre usar ataques que te den ventajas o causen daño crítico, que es otra forma de conseguir una acción extra y evitar que el enemigo haga sus jugadas. Con esto dicho, ten mucho cuidado cuando sea su turno porque ellos también pueden golpear tus debilidades, ganar acciones y aniquilarte.
Considerando que basta con que el Nahobino sea derrotado para enviarte a una pantalla de Game Over y hasta la última vez que guardaste tu partida (aquí no hay checkpoints que te salven) es de vital importancia jugar de forma táctica y pensando de forma defensiva para contrarrestar al rival cuando llegue su turno.

Hablando de dificultad, Shin Megami Tensei V no tendrá piedad alguna de tí, incluso cuando juegas en Normal y sobretodo si optas por una dificultad mayor. Aunque me considero alguien con buena experiencia en RPGs, y estoy seguro que la mayoría de jugadores de esta entrega también la tendrán, te recomiendo ampliamente guardar tu juego cada vez que puedas y tan seguido como sea posible. Nunca sabes cuando podrían tomarte por sorpresa.
Pero así como un error en tu estrategia puede ser fatal, también es perfectamente posible hacer recuperaciones impresionantes. Me ocurrió una vez que un grupo de enemigos protegiendo un «Absess» (una criatura gigante que produce rivales constántemente) acabó con todo mi grupo dejando solo al Nahobino en pie. Para ese momento ya conocía las habilidades de mis oponentes por lo que invoqué de inmediato a un equipo suplente con alta defensa contra dichos ataques, dando vuelta al resultado del duelo de una manera satisfactoria y emocionante.
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La observación es vital en los enfrentamientos. Si ya has luchado contra un rival antes, basta con marcarlos con el cursor para ver sus debilidades y si no los conoces puedes usar items como el «Lente Espía» o simplemente deducción, prueba y error; creo que no necesito explicar cual es más arriesgado. Recuerda además que tus puntos de vida y magia no se regeneran automáticamente luego de una lucha, por lo que malgastarlos sin saber lo que haces nunca es una buena decisión.
Por último, para redondear las opciones de batalla, tienes la barra de «Magatsuhi». Este poder se llena poco a poco con tus acciones y al llegar al máximo puedes gastarla en poderes únicos. Desde llevar al máximo tu potencial de daño, hacer críticos todos tus ataques o usar hechizos de increíble daño como el «Big Bang». Saber cuando ahorrar o consumir tu Magatsuhi es clave, en especial con los despiados jefes que no te dejan desperdiciar un solo turno.
En resumen, aunque se podría decir que el título tambalea un poco en su apartado narrativo al no desarrollar mucho que digamos a sus personajes, es en el lado del gameplay donde se luce muchísimo con un sistema de combate que te exigirá un gran nivel de estrategia y astucia, así como un pensamiento táctico considerando siempre varias acciones por delante para derrotar hasta al más duro de los contrincantes. Desde ya te digo, si prefieres una aventura más relajada elige la dificultad más fácil.

No puedo cerrar la sección de gameplay sin mencionar una de las formas más interesantes, y clásicas de la saga, para hacerte más fuerte: La fusión de demonios. Aquí no basta con subir de nivel a tus favoritos, ya que si esperas tener alguna esperanza de victoria a largo plazo, tienes que despedirte de tus esbirros más débiles mezclándolos y creando otros cada vez más poderosos.
Puedes aprovechar este sistema en los varios puntos de salvado que encuentras en Da’at y el mundo real eligiendo la opción «Mundo de Sombras». Dependiendo del nivel de tu Nahobino y de la variedad de criaturas descubiertas, la lista de opciones crece y poco a poco llenarás el enorme compendio de criaturas demoniacas que pueden estar bajo tu control en batalla.
Al sacrificar a dos de tus demonios para crear uno más fuerte no solo consigues un nuevo ser de mayor capacidad, sino que también puedes heredarle habilidades de sus progenitores. Pero no temas, incluso si sacrificas a tu favorito, puedes traerlo de vuelta tal como era, siempre y cuando lo registres antes en el Compendio y tengas el dinero para invocarlo, así que no olvides hacer esto siempre antes de una fusión.
Por si esto no basta, también puedes usar la «Fusión de Esencia», una opción nueva que permite a una criatura (o al mismo protagonista) adquirir poderes o imitar las propiedades elementales de otra comprando o consiguiendo antes un item conocido como «Esencia».
La personalización de tu ejército de criaturas es uno de los aspectos más atractivos y divertidos de Shin Megami Tensei V. Muchas veces me pasé largos ratos eligiendo qué crear y a quiénes sacrificar para sacarle el mayor provecho revisando fortalezas y debilidades, buscando siempre que mi equipo tenga a un integrante para cada situación. Construir al grupo perfecto es algo muy entretenido, no solo por lo atractivo de las criaturas, sino también por lo entretenido que es probarlas en batalla.

Pasando a hablar del aspecto técnico, hay que dejar en claro que estamos ante un exclusivo de Nintendo Switch por lo que no verás gráficos hyperrealistas, avanzado cell-shading ni espectaculares efectos. Aunque los personajes humanos tienen un acabado original, todos ellos cuentan con limitadas expresiones, diseños con colores fríos y rostros casi fantasmales.
En contraste a ellos, tanto el Nahobino como el sin número de monstruos disponibles tienen diseños muy buenos y atractivos. Si bien la gran mayoría son viejos conocidos de la franquicia, el protagonista es totalmente nuevo y cuenta con un look muy bueno, exagerado y luminoso, que va muy acorde con su naturaleza ubicada en el limbo entre lo demoniaco y lo angelical.
Los escenarios tienen un aire a desolación y gran frialdad. Y no solo estoy hablando de los locales de Da’at, sino también aquellos encontrados en el mundo humano como tu escuela. Y no estoy diciendo esto como algo malo, ya que encaja perfectamente con la premisa oscura de la historia; pero sí hay que resaltar que, aunque es divertido explorarlos por sus bien diseñadas plataformas, por ratos llegan a sentirse visualmente muy planos y áridos.
Por otro lado, tenemos la música y efectos de sonido. Debo decir que aunque inicialmente me gustó mucho la canción de batalla, con una tonada que combina rock con cánticos de coro eclesial, la lenta progresión del juego hizo que la escuchara tantas veces tan seguido que llegó a cansarme un poco. Afortunadamente, esa sensación negativa cambió por completo a penas me crucé con los primeros jefes que incluyen una tonada similar pero mucho más potente y emocionante que cae a la perfección con enfrentamientos tan peligrosos. Eso sí, no esperes algo a la altura de las magistrales bandas sonoras cantadas de Persona 3, 4 o 5, sino algo mucho más en línea con SMT 3 o Devil Survivor.
Finalmente, la actuación de voz tampoco brilla mucho que digamos. Empezando por un protagonista totalmente mudo y pasando por un cast que raras veces muestran emoción, podría decirse que esto no fue exactamente una prioridad para el equipo de Atlus. Aunque creo que existen un par de destacables excepciones como la ya mencionada Sahori y la hiperactiva Amanozako, los actores que sobresalen son realmente la minoría.

En conclusión, Shin Megami Tensei V es un gran RPG y un excelente lanzamiento de parte de Atlus y SEGA. Aunque tiene algunos puntos débiles al momento de desarrollar a sus personajes, la premisa es sumamente atrapante y, siempre y cuando tengas la paciencia necesaria para las largas secciones de exploración, sabrá llevarte por sus oscuros capítulos sin dejarte ir.
Pero donde creo que realmente destaca es en su gameplay. Puede tener la clásica base de rol por turnos, pero su alto nivel de dificultad y riesgo hacen que la estrategia y táctica ganen un caracter obligatorio pocas veces visto en el género. Ésta es una obra que no tiene piedad al castigar tus errores por elegir un comando equivocado, pudiendo costarte horas de progreso si no salvas seguido; pero al mismo tiempo te brinda una enorme satisfacción al alcanzar la victoria en sus combates más exigentes. Por si fuera poco, acompaña esta gran emoción con su excelente elemento de colección y fusión de monstruos que tendrá a todo coleccionista o amante de la personalización enganchado por horas.
Durante este análisis lo comparé algunas veces a su spin-off más popular, Persona, ya que ambos comparten muchos aspectos como las peleas por turnos, el sistema elemental y el uso de demonios como bestias coleccionables; pero también son en el fondo muy diferentes, y como dije: Eso está bien. Mientras que Persona es el «popular» del grupo, rodeado de amigos y fanáticos enamorados; Shin Megami Tensei es el estudiante del cuadro de honor, quien más exige a sus seguidores y no teme presentar una cara adulta y tenebrosa, aun si puede sentirse fría y estricta. Ambas son propuestas únicas de alta calidad y eso es algo muy bueno, ya que cualquiera puede invitar a sus jugadores a probar el otro y pasar un gran rato.
Con esto dicho, ya sea que tu única relación con los rpgs de Atlus sea Persona 5 o si simplemente buscas una gran nueva propuesta del género para disfrutar por incontables horas (más de 60) no puedes equivocarte con este título. Solo quedas advertido, a menos que lo juegues en fácil, prepárate a enfrentar un reto verdaderamente demoniaco, pero divínamente emocionante.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Shin Megami Tensei V para Nintendo Switch brindada por SEGA.
