Una entrevista de Satoru Iwata realizada en 2006 y recientemente rescatada revela que el expresidente de Nintendo nunca quiso que la compañía dependiera de una interminable cadena de secuelas de Mario y Zelda. Incluso durante el desarrollo de Wii, Iwata temía que estas franquicias terminaran convirtiéndose en productos repetitivos si dejaban de innovar.
Para Iwata, la misión de Nintendo no era lanzar secuelas por obligación, sino reinventar constantemente sus sagas más importantes. Aunque reconocía la responsabilidad de satisfacer a los fanáticos, insistía en que cada nuevo Mario o Zelda debía ofrecer ideas frescas y evolucionar, evitando convertirse en simples entregas «de fórmula».
El ejecutivo también creía que Nintendo debía romper las barreras entre jugadores y personas que nunca habían tocado un videojuego. Destacó el éxito de Nintendo DS con títulos como Nintendogs y Brain Training, e incluso comentó que jugaba este último todos los días hasta reducir su «edad cerebral» a 27 años, reflejando el interés que tenía por probar personalmente las experiencias que desarrollaba la compañía.
En la misma entrevista, Iwata explicó que la filosofía de Wii era ofrecer experiencias que ninguna otra consola pudiera brindar, en lugar de competir con Sony y Microsoft únicamente por potencia gráfica. Mientras otras compañías apostaban por especificaciones técnicas, Nintendo buscaba diferenciarse mediante nuevas formas de jugar e innovar.
Con el paso de los años, la visión de Iwata terminó definiendo el éxito moderno de Nintendo. El enorme impacto de Nintendo Switch, la expansión de Super Nintendo World, el éxito de las películas de Super Mario y la futura cinta de The Legend of Zelda demuestran que su apuesta por la innovación y la expansión de las franquicias más allá de las secuelas sigue marcando el rumbo de la compañía.





