La industria aún se está recuperando del gran cambio en el liderazgo de Xbox. Tras el anuncio de la retirada de Phil Spencer como CEO de Microsoft Gaming, sorprendió que Sarah Bond, presidenta de Xbox, no lo sucediera, y en su lugar decidiera renunciar a la compañía para iniciar “un nuevo capítulo”.
Fuentes citadas por The Verge indican que Bond enfrentó reacciones mixtas dentro de Xbox tras el lanzamiento de la campaña “This is an Xbox”. Todo comenzó con la salida de Jerret West, Director de Marketing de Xbox, en junio de 2024, dejando que los equipos de marketing reportaran directamente a Bond. Un mes después, Microsoft empezó a transmitir la idea de que una consola Xbox ya no era imprescindible.
El objetivo de la campaña era enfocarse en el cloud gaming y el móvil como plataformas para los juegos bajo la marca Xbox, lo que supuestamente ofendió a muchos empleados internamente. Además, Bond fue descrita como difícil de trabajar, favoreciendo a quienes compartían su visión y apartando a quienes la cuestionaban.
Según las fuentes, la estrategia interna estaba “fallando” y siendo cuestionada varias veces, y en los comunicados internos de figuras clave como Satya Nadella, Matt Booty o Asha Sharma, Bond no fue mencionada. Esto refleja cierta desconexión o pérdida de influencia dentro de la dirección de Xbox.
De cara al futuro, la compañía parece estar volviendo a un enfoque más centrado en Xbox, según declaraciones de Asha Sharma, la nueva CEO de Microsoft Gaming. Esto se vuelve especialmente relevante considerando que la próxima consola Xbox estaría planeada para 2027, marcando un nuevo rumbo estratégico para la marca.





