Han pasado casi diez años desde la última entrega de Rhythm Paradise, una franquicia que, aunque nunca ha sido tan popular como otras propiedades de Nintendo, ha logrado construir una comunidad de seguidores gracias a su propuesta única. En una industria donde los juegos musicales suelen apostar por la espectacularidad o por licencias famosas, Rhythm Paradise Groove vuelve apostando por la sencillez, el humor absurdo y un diseño que pone toda la atención en el ritmo.

Lo interesante es que Groove no intenta reinventar la fórmula. En lugar de eso, perfecciona aquello que hizo especial a la saga desde sus inicios: una enorme colección de minijuegos que ponen a prueba tu capacidad para seguir el compás mediante señales visuales y sonoras. La variedad es tan amplia que prácticamente siempre hay una actividad distinta esperando sorprenderte.

Y aunque pueda parecer un título pensado únicamente para quienes tienen buen oído musical, la realidad es que Groove hace un esfuerzo constante por ser accesible. Eso no significa que sea fácil. De hecho, dominar muchos de sus desafíos requiere paciencia, memoria muscular y una sincronización mucho más precisa de lo que aparenta durante los primeros minutos.

Cada uno de los 80 minijuegos para un jugador presenta una mecánica distinta. Algunos solo requieren presionar un botón en el momento exacto, mientras que otros añaden ligeras variaciones utilizando la cruceta o combinando diferentes patrones. Lo brillante es que, pese a la simplicidad de los controles, cada actividad consigue sentirse completamente diferente gracias a su creatividad visual y musical.

La estructura recuerda mucho a WarioWare, con partidas extremadamente rápidas donde cada nuevo reto introduce una idea distinta antes de pasar inmediatamente al siguiente. Cuando ya has aprendido varias pruebas, el juego las mezcla en los tradicionales «Remix», niveles que exigen reaccionar rápidamente mientras recuerdas las reglas de cada minijuego. Son, sin duda, algunos de los momentos más divertidos de toda la experiencia.

No todos los tutoriales, sin embargo, funcionan igual de bien. Curiosamente, muchos enseñan los movimientos utilizando un ritmo bastante más lento que el de la partida real. Esto provoca que el jugador termine aprendiendo una cadencia distinta y tenga que volver a adaptarse cuando comienza el nivel definitivo. Paradójicamente, terminé aprendiendo mucho más jugando los Remix que siguiendo las explicaciones iniciales.

Uno de los aspectos menos convincentes de Groove es su sistema de progresión. Los minijuegos se desbloquean de forma extremadamente lenta: cada grupo debe completarse uno por uno, viendo primero su introducción, luego el tutorial y finalmente superando una primera partida antes de acceder al siguiente. La intención es no saturar al jugador, pero el resultado termina sintiéndose demasiado restrictivo durante las primeras horas.

Esta decisión resulta todavía más extraña cuando el modo multijugador demuestra que el juego perfectamente podría ofrecer más libertad desde el principio. Cerca de un tercio de los desafíos cooperativos ya están disponibles desde el inicio, haciendo que el progreso del modo individual parezca artificialmente alargado. Considerando que existen más de un centenar de actividades entre ambos modos, cuesta entender una limitación tan conservadora.

El apartado multijugador es, precisamente, uno de los grandes atractivos de esta entrega. Compartir los desafíos con otros jugadores multiplica la diversión y genera situaciones realmente caóticas y muy graciosas. Sin embargo, aquí aparece uno de los mayores problemas técnicos del juego: la latencia de audio.

Al iniciar Groove por primera vez en el televisor, el juego realiza una calibración para sincronizar el sonido con los controles. Incluso advierte que pueden existir diferencias dependiendo del equipo utilizado. Y lamentablemente esa advertencia tiene fundamento. Durante nuestras pruebas, jugar en modo TV hizo bastante más difícil acertar el ritmo que hacerlo en modo portátil, donde la sincronización resultó mucho más natural y consistente. En un juego donde cada milisegundo importa, esa diferencia puede afectar notablemente la experiencia, especialmente durante sesiones multijugador.

Fuera de los desafíos principales, Groove ofrece bastante contenido adicional. La Rhythm Toy Box incorpora pequeños juguetes musicales ideales para partidas rápidas, mientras que modos secundarios como Beatspell, una curiosa aventura con elementos de RPG, aportan variedad y funcionan como un excelente incentivo para seguir consiguiendo medallas y desbloqueando nuevo contenido. Todo esto crea un ciclo de progreso bastante satisfactorio una vez que el juego empieza a abrirse.

Visualmente, Rhythm Paradise Groove mantiene ese estilo minimalista, colorido y completamente impredecible que caracteriza a la franquicia. Cada escenario presenta personajes extravagantes, animaciones llenas de personalidad y un sentido del humor que constantemente logra sacar una sonrisa. La banda sonora vuelve a ser el auténtico corazón del juego, ofreciendo temas pegajosos que permanecen en la cabeza mucho después de apagar la consola.

Al final, Rhythm Paradise Groove demuestra que la fórmula sigue funcionando igual de bien que hace una década. Su enorme variedad de minijuegos, su creatividad prácticamente inagotable y la facilidad con la que consigue hacerte sonreír lo convierten en uno de los títulos musicales más entretenidos disponibles actualmente. Sus problemas de progresión y la inconsistencia del modo TV impiden que alcance la excelencia, pero no opacan una experiencia que rebosa personalidad de principio a fin. Si disfrutas los juegos musicales o simplemente buscas algo diferente dentro del catálogo de Nintendo, Groove merece completamente una oportunidad.

gamecored score 8

Esta review fue escrito luego de jugar una copia digital de Rhythm Paradise Groove brindada por Nintendo para Nintendo Switch 2. 

PUNTOS BUENOS

Una enorme variedad de más de 100 desafíos entre modos individual y multijugador. Dirección artística y humor únicos, con muchísimo carisma. Los Remix ofrecen algunos de los momentos más divertidos y desafiantes del juego. Gran cantidad de contenido adicional que amplía considerablemente la experiencia.

PUNTOS MALOS

El desbloqueo de minijuegos es excesivamente lento durante las primeras horas. Los tutoriales no siempre representan correctamente el ritmo real de cada desafío. La latencia en modo TV puede afectar seriamente la precisión del gameplay.

CONCLUSIÓN

Rhythm Paradise Groove demuestra que la simplicidad sigue siendo una virtud, ofreciendo uno de los juegos musicales más creativos y divertidos de Nintendo, aunque con una progresión demasiado lenta y algunos problemas técnicos que desafinan la experiencia.