Análisis
THQ Nordic le está dando a Red Faction: Guerrilla otra oportunidad en la vida de mostrar su magia a un público más amplio. El nuevo lanzamiento se llama Red Faction: Guerrilla Re-Mars-tered, que lleva la acción a PlayStation 4, Xbox One y PC. Con ello, esta nueva versión se ha comprometido con mejorar las texturas, la iluminación y el soporte para la resolución 4K en las consolas de gama alta de Sony y Microsoft.
Luego de muchos años tener de vuelta el título y hacerle un análisis es una experiencia algo extraña. Por un lado, olvidé que e juego presenta su historia de una manera bastante abrupta que te da brinda poco tiempo para el procesamiento de tanta información. En el lapso de cinco minutos, pasas de conocer al personaje principal, Alec Mason, a conocer a su hermano, averiguar sobre las actividades de ese hermano con la rebelde Red Faction, y hacer que la Fuerza de Defensa de la Tierra (Earth Defence Force) lo asesine.
El tiempo para llorar al hermano es igual de corto ya que, sin perder un solo segundo, se te brinda la bienvenida a la resistencia y el encargo de librar las batallas. Eso significa dar rienda suelta a destrucciones masivas junto a tu fiel martillo. ¿Suena apresurado? Sí. Pero para ser honestos no te encuentras aquí por la historia, sino por desatar el caos en manos de Alec.
El Red Faction: Guerrilla original nunca estuvo muy bien alineado en términos de variedad visual. El juego funcionó bien en términos de detalles con escombros y restos de edificios por todas partes, aparte de efectos de humo que hacían bien en ensuciar el campo. No obstante, tener como tu zona de juegos el planeta Marte significa que todo estará revestido de un elemento rojo, lo que puede resultar un poco cansado a medida que avanzas tu tiempo en el juego.
La idea del título es la de liberar regiones completas del mapa, a través de la destrucción sistemática de todo lo que está a la vista. Destruir cosas al azar te genera conflicto en el área moral, lo que puedes aprovechar para ir sumando más adeptos a tu causa. Si a todo eso le agregas las misiones de la historia, entonces tendrás todas las características de un juego estándar de mundo abierto. Considerando que el juego original salió al mismo tiempo que Assassin’s Creed II, este título fue bastante innovador, pero en la actualidad no pasa de ser rutinario.
Dicho esto, realmente no pienso en Red Faction: Guerrilla como un juego que experimentes para querer llegar hacia el final en su historia. Sino que es el tipo de juego en el que te embarcas durante unas horas para destruir cosas antes de iniciar otro juego, ya que, de lejos, todo el sistema de destrucción sigue siendo la mejor de su clase. Una década más tarde, balancear el martillo contra una pared, vehículos o enemigos, y ver cómo se deforman, sigue siendo realmente satisfactorio. Es probablemente una de las mejores armas en la historia de los videojuegos, ya que posee una sensación real de peso y potencia.
El martillo está respaldado por otras increíbles armas que incluyen las cargas remotas siempre útiles, las minas de proximidad, el lanzacohetes, el rifle Gauss o el rifle nano. Cualquier cosa que explote o que proporcione un efecto secundario interesante, como la habilidad de la Singularity Bomb, para crear un agujero negro a corto plazo, es una valiosa adición a tu arsenal.
Por otro lado, cuanto más cerca esté un arma de una contraparte del mundo real, como el Rifle de Asalto, Escopeta o Pistola, más decepcionante es. Eso se debe a que el sistema de disparos de Red Faction: Guerrilla no está del todo bien desarrollado. Se siente flotante e impreciso, incluso con algunas de las armas más poderosas.
Correr como un loco, martillear paredes y explotar cosas nunca pasa de moda. Si eres un ingeniero estructural, incluso comenzarás a aprender dónde golpear edificios con explosivos para derribarlos de manera más rápida y sencilla. Red Faction: Guerrilla es un juego como Blast Corps, donde la destrucción es su propia recompensa. Se siente genial conseguir ese último golpe y ver cómo un edificio entero se derrumba. Incluso hay algunas misiones más pequeñas que te obligan a destruir una estructura con recursos limitados.
Ahora, debo señalar que hay un elemento de dificultad que no está del todo bien balanceado en el juego, ya que de alguna manera escuadrones de enemigos aparecerán de la nada apenas empieces con la destrucción de cualquier edificación. Y no solo eso, ya que todos estos enemigos tienen una puntería envidiable y llegan montando cañones y transportes de batalla. Esto lleva a situaciones en las que simplemente te sientes abrumado.
Algo que la remasterización ha hecho bastante bien se encuentra en el apartado técnico. Las texturas mejoradas, los relámpagos y la resolución 4K hacen que el juego se vea genial en general, pero quedan aún así un puñado de problemas como la fluidez, que si bien se mantiene en 60 fps, tiende a bajar por momentos. Por otro lado, el juego se siente demasiado oscuro en la configuración normal, tuve que incrementar los niveles de gama solo para ver lo que estaba haciendo. Además de esa las cinemáticas parecen estar en su resolución original.
Completando la experiencia nos encontramos con el modo multijugador, y debo decir que el Wrecking Crew destila toda la mejor experiencia del juego. Este componente es, honestamente, mi otro punto destacado en esta experiencia. Honestamente, ser capaz de dar libre albedrío a tu destrucción sin tener a los enemigos del juego pisándote los talones es realmente genial.
Como ideas finales, no puedo decir que este es un gran resmaster, pero sí logra colocar a Red Faction: Guerilla bajo el reflector. Guerrilla nunca tuvo una secuela apropiada y me encantaría que la recepción de este juego diera luz verde a un nuevo título. Pero los problemas originales de Red Faction: Guerrilla persisten en este nuevo lanzamiento. La historia es débil, los disparos y la conducción no son geniales, los enemigos son demasiado fuertes y hay muchas fallas técnicos. A pesar de eso, este tipo de destrucción ambiental en un mundo abierto todavía es sorprendente y el martillo ha demostrado ser una de mis armas favoritas.
Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital para PlayStation 4 brindada por la editorial.
