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Metal Gear Solid Delta: Snake Eater, el esperado remake del clásico de Kojima, ha generado sorpresa al rendir mejor en una PS5 estándar que en la PS5 Pro. Aunque la consola mejorada promete mayor potencia, las pruebas iniciales sugieren que no siempre ofrece la experiencia más fluida, especialmente en este título tan esperado.

La PS5 Pro, como actualización de media generación, suele cumplir con lo prometido: mejores visuales y rendimiento en la mayoría de juegos, con ejemplos positivos como Final Fantasy 7 Rebirth. Sin embargo, en el caso de Snake Eater, especialistas como Digital Foundry han detectado inconsistencias que afectan la experiencia, lo que apunta a la necesidad urgente de un parche por parte de Konami.

En la PS5 base, el modo Calidad ofrece mayor fidelidad visual con resolución dinámica entre 1080p y 1584p, mientras que el modo Rendimiento sacrifica gráficos al moverse entre 720p y 1080p, pero en ambos casos reconstruye a 4K. La diferencia clave es que Calidad busca 60 fps, mientras que Rendimiento se mantiene en 30 fps, con más artefactos en pantalla.

La PS5 Pro combina las mejoras visuales del modo Calidad con la meta de 60 fps e incorpora el escalado PSSR de Sony, que aporta menos parpadeo y mejor movimiento. No obstante, esta tecnología de IA trae problemas: puede reducir detalles y no eliminar bien el ruido, generando brillo excesivo en ciertas superficies.

Lo más preocupante es que la PS5 Pro sufre caídas de rendimiento más pronunciadas que la consola estándar, llegando a perder hasta siete cuadros por segundo en las primeras áreas de la misión de Naked Snake. La ausencia de un modo intermedio, como 40 fps, agrava la situación. Aun así, el título conserva un aspecto visual impresionante y se espera que futuros parches equilibren el rendimiento antes de su lanzamiento el 28 de agosto.

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Redacción Gamecored http://www.gamecored.com

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