Marvel vs. Capcom Fighting Collection: Arcade Classics se lanza esta semana con una colección de 7 grandes clásicos de las nostálgicas salas de «maquinitas» donde tantos pasamos nuestra infancia. Pero más allá de los buenos recuerdos ¿Qué es lo que hace especial a estos juegos?
La relación entre Capcom y Marvel Comics dio su primer fruto hace más de 30 años con «The Punisher», un llamativo beat ‘em up al estilo de Final Fight. En una era donde los títulos licenciados salían por docena, muchos de ellos con dudosa calidad, ver a un estudio de renombre traer calidad a juegos de comics era todo un deleite para sus fans.
Contento con los resultados, Marvel dio acceso a Capcom a creaciones más populares como los X-Men, Spider-Man, los Avengers y más para darles vida con un estilo japonés mucho más dinámico y vistozo que el de obras occidentales. Todo esto ocurrió durante los años 90, mucho antes del nacimiento del MCU por lo que ver «Proton Cannons» y «Optic Blasts» volando por la pantalla era lo más cercano a lo que imaginabamos al leer historietas.
Además, Capcom lucia héroes y villanos menos conocidos como Shuma Gorath, Blackheart o Spiral, generando curiosidad en quienes no leian las revistas. Esta hermosa simbiosis llegó a su apogeo cuando introdujeron a sus propios héroes a la mezcla, empezando por Street Fighter y pasando a otros como Mega Man o los Darkstalkers atrayendo a sus respectivos seguidores.

Más que una simple serie de peleas, Marvel vs. Capcom es una fiesta que celebra a las fanaticadas de tantos personajes de dos grandes compañías. Más allá de la técnica o dominio necesario para ser el mejor, esta es la forma ideal de demostrar si Thanos es más fuerte que Akuma o si Zangief puede con Hulk.
Es gracias a esta emoción que nos recuerda porque muchos amamos los comics y los videojuegos que Marvel vs. Capcom fue, es y será siempre algo mucho más que especial.





