Bajo la dirección de Asha Sharma, la división Xbox atraviesa una profunda reestructuración estratégica orientada a sanear sus finanzas, lo que ha incluido ajustes en las tarifas de Game Pass, recortes de personal y el cierre de estudios, apostando ahora por grandes inversiones en franquicias esenciales y alianzas de alto perfil.
Entre los movimientos más destacados de esta nueva etapa sobresale el acuerdo alcanzado con el legendario desarrollador Hideo Kojima para financiar su ambicioso proyecto conocido como Physint, un título cuyo presupuesto estimado rondaría los 400 millones de dólares, según reveló recientemente el analista Christopher Dring.
Esta cifra colosal sitúa a la nueva obra del creativo japonés por encima de las producciones más costosas de la industria actual —superando los presupuestos de pesos pesados de PlayStation como Spider-Man 2 o Wolverine—, reflejando la disposición de la marca de Microsoft por asumir riesgos masivos para conseguir exclusividades de peso.
La arriesgada apuesta reabre el debate sobre la legendaria tendencia de Kojima hacia la grandilocuencia cinematográfica y los costes de desarrollo desbocados, un historial que en el pasado generó tensiones económicas significativas con estudios como Konami debido a presupuestos faraónicos.
Con esta drástica reorientación comercial, la compañía busca revertir la caída en las ventas de hardware y el estancamiento del servicio de suscripción, priorizando grandes superproducciones capaces de impulsar el atractivo de la plataforma a pesar del estrecho margen de error financiero.





