Phantom Blade Zero lleva años despertando expectativas, especialmente entre quienes disfrutamos de los juegos de acción que exigen dominar sus sistemas de combate. Desde sus primeras demostraciones, S-GAME dejó claro que tenía una visión muy particular: trasladar la coreografía de las películas de artes marciales chinas a un videojuego donde cada enfrentamiento se sintiera como una secuencia cuidadosamente dirigida. Bueno, luego de haberlo jugado muchísimas horas, lo cierto es que Phantom Blade Zero no solo cumple buena parte de lo que prometía, sino que consigue convertirse en una de las experiencias de acción más emocionantes de los últimos años.
Como trasfondo, Phantom Blade Zero nos presenta la historia de Soul, un antiguo asesino de The Order que termina siendo acusado de asesinar al líder de la organización y perseguido por quienes alguna vez fueron sus compañeros. A esto se suma una herida mortal en el corazón que le deja apenas 66 días de vida, obligándolo a buscar una forma de sobrevivir mientras se ve envuelto en las conspiraciones y conflictos del Wulin, el mundo de las artes marciales. Con esta premisa como punto de partida, el juego arranca con una serie de cinemáticas intensas, cargadas de acción y dramatismo, que inmediatamente consiguen despertar nuestra curiosidad y dejarnos con ganas de más.
Es cierto que la narrativa no siempre proporciona suficiente contexto sobre las relaciones, rivalidades y acontecimientos que marcaron el pasado de Soul, lo que puede restarle algo de peso emocional a determinados encuentros. Además, buena parte de ese trasfondo se desarrolla mediante documentos y recuerdos que encontramos durante la exploración, cuando habría sido preferible integrarlo de manera más natural en la historia principal. Sin embargo, estas debilidades no impiden que la trama consiga mantener nuestro interés de principio a fin. Incluso sus últimas cinemáticas consiguen mantener esa intriga, especialmente si logramos desbloquear el verdadero final, que ofrece un cierre particularmente interesante para la aventura. Phantom Blade Zero podrá tener algunas dificultades para contar su historia, pero nunca deja de darnos razones para querer conocerla.



Ahora bien, si existe un apartado donde Phantom Blade Zero consigue destacar inmediatamente, es en su combate. La calidad de las animaciones, la fluidez de los movimientos y la coreografía de cada enfrentamiento son sencillamente extraordinarias. Los personajes intercambian golpes a velocidades impresionantes, cambian de posición constantemente y enlazan ataques con una naturalidad que recuerda a las mejores secuencias del cine de artes marciales. La diferencia es que aquí no estamos observando una coreografía previamente grabada, sino participando directamente en ella mediante nuestras propias decisiones.
Eso sí, la espectacularidad no significa que podamos superar los enfrentamientos presionando repetidamente el botón de ataque. Phantom Blade Zero exige comprender el comportamiento de los enemigos, controlar nuestra posición y administrar correctamente los recursos disponibles. Algunos adversarios retroceden cuando reciben daño, otros bloquean nuestras ofensivas o buscan mantener la distancia, mientras que determinados enemigos cuentan con defensas que requieren cambiar de estrategia. También existen rivales capaces de desaparecer y teletransportarse, algo que puede resultar particularmente molesto cuando intentamos mantener la presión durante un combate.
Una de las herramientas más interesantes para afrontar estas situaciones son las Phantom Edges, armas adicionales que conseguimos al derrotar jefes, explorar el mundo o completar misiones secundarias. A diferencia del armamento convencional, no funcionan como armas que podamos equipar permanentemente, sino como ataques especiales capaces de provocar enormes cantidades de daño. Cada una ofrece posibilidades diferentes y puede mejorarse conforme avanzamos. Su incorporación añade una capa estratégica importante, especialmente cuando encontramos enemigos cuyas defensas no pueden superarse únicamente mediante ataques convencionales.
Otro elemento fundamental es el Sha-Chi, un recurso que funciona de manera similar a la resistencia y que utilizamos tanto para ejecutar combinaciones ofensivas como para bloquear ataques. Si agotamos esta energía, quedamos vulnerables y perdemos la capacidad de mantener nuestras ofensivas. Afortunadamente, se recupera rápidamente y cambiar de arma permite restaurarla inmediatamente, aunque con un cooldown de por medio. Los enemigos también poseen su propia barra de Sha-Chi, por lo que mantener la presión puede debilitar sus defensas y abrir oportunidades para castigarlos. Es una mecánica que inevitablemente recuerda a Sekiro: Shadows Die Twice, aunque aquí está integrada dentro de un sistema considerablemente más veloz y flexible.




La lectura de los ataques también tiene una importancia enorme. Los movimientos señalados en rojo deben esquivarse, mientras que los ataques azules ofrecen oportunidades para realizar desvíos y contraataques mediante el Ghoststep. Aprender a reconocer estas señales transforma por completo los enfrentamientos, especialmente cuando varios enemigos atacan simultáneamente. Esquivar una ofensiva, desviar el siguiente golpe y responder con una ejecución perfectamente animada produce una satisfacción difícil de describir. Incluso mantener presionado el botón de bloqueo y observar cómo Soul desvía una sucesión de ataques resulta visualmente impresionante, aunque hacerlo consume Sha-Chi y exige administrar correctamente nuestra defensa.
La variedad de armas disponibles también contribuye considerablemente a la profundidad del combate. A lo largo de la aventura encontramos numerosas opciones con características diferentes, aunque no necesariamente terminaremos utilizando todas. De hecho, una vez que descubrimos una combinación que se adapta a nuestro estilo, resulta natural concentrarse en unas cinco o seis armas capaces de proporcionar daño, recuperar salud o ayudarnos a escapar de situaciones peligrosas. Lo importante es que Phantom Blade Zero permite desarrollar una manera personal de combatir, y cuando finalmente comprendemos cómo combinar movimientos, armas y accesorios, los enfrentamientos adquieren una fluidez extraordinaria.
Esta libertad se extiende al sistema de mejoras. Durante las primeras horas podemos potenciar nuestras armas y Phantom Edges, desbloquear nuevas técnicas y, si decidimos cambiar de estrategia, devolverlas a su estado inicial para recuperar los materiales y la moneda invertidos. Es una decisión de diseño especialmente acertada, porque elimina buena parte del temor a desperdiciar recursos y nos anima a experimentar con diferentes configuraciones. Cuando un jefe se resiste demasiado, cambiar de equipamiento deja de ser una decisión costosa y se convierte en una alternativa perfectamente viable.
El árbol de habilidades de Soul sigue una filosofía similar. Podemos desbloquear mejoras para los contraataques, aumentar la cantidad de objetos equipables, obtener nuevas posibilidades de movimiento y acceder a otras ventajas que modifican nuestra manera de jugar. Además, estas habilidades también pueden reiniciarse, permitiendo recuperar los puntos invertidos y probar configuraciones diferentes. Existe, sin embargo, una limitación importante: una vez que las armas superan el nivel 10, reiniciar sus mejoras requiere un Reforging Talisman, un recurso aparentemente limitado. Esto significa que podemos experimentar con bastante libertad durante los primeros niveles, pero conviene pensar mejor nuestras decisiones cuando comenzamos a invertir en mejoras más avanzadas.

Los enfrentamientos contra jefes merecen una mención especial. Phantom Blade Zero cuenta con una enorme variedad de adversarios importantes, cada uno con movimientos, estilos y mecánicas particulares. S-GAME ha realizado un trabajo sobresaliente al diseñar encuentros que aprovechan la velocidad y las posibilidades del sistema de combate. Algunos enemigos destacan por sus ataques impredecibles, otros por su capacidad para controlar el espacio y varios obligan a dominar prácticamente todas las herramientas que hemos aprendido hasta ese momento.
Un aspecto interesante es que los jefes cuentan con varias fases y, si morimos durante alguna de ellas, el juego nos permite retomarla desde ese mismo punto, en lugar de obligarnos a repetir todo el enfrentamiento desde el principio. Es una decisión que representa una mejora importante en términos de accesibilidad, especialmente para quienes no están acostumbrados a este tipo de desafíos, aunque también reduce parte de la tensión y el riesgo que juegos como Sekiro: Shadows Die Twice han convertido en una de sus principales señas de identidad. Después de todo, saber que una derrota no implica perder todo el progreso conseguido durante el combate cambia considerablemente la manera en que afrontamos cada intento. Personalmente, creo que esto le resta un poco de intensidad a ciertas victorias, pero también entiendo la intención de S-GAME: hacer que más jugadores puedan disfrutar de sus enfrentamientos sin que la dificultad se convierta en una barrera innecesaria. Y, al final, ofrecer esa posibilidad siempre es algo positivo.
Más allá del combate, Phantom Blade Zero ofrece suficientes motivos para explorar sus escenarios con detenimiento. Algunas misiones secundarias permiten conseguir armas y Phantom Edges que no encontraremos siguiendo únicamente la historia principal. También existen personajes que podemos pasar por alto si no prestamos atención a determinados acontecimientos, así como jefes ocultos y caminos que requieren regresar a zonas anteriores cuando conseguimos objetos específicos. La exploración tiene recompensas importantes y no se limita a encontrar materiales adicionales, algo que incentiva desviarse del recorrido principal.
Este diseño también consigue que determinadas historias secundarias adquieran mayor relevancia de lo que inicialmente podríamos imaginar. Sin entrar en detalles, hay descubrimientos relacionados con personajes y acontecimientos que enriquecen considerablemente la comprensión del mundo. Por eso, avanzar directamente hacia el siguiente objetivo no siempre es la mejor decisión. Phantom Blade Zero recompensa a quienes se toman el tiempo de investigar, completar misiones opcionales y regresar a lugares que anteriormente parecían no tener nada más que ofrecer.



En términos artísticos, S-GAME ha conseguido construir un universo con una personalidad extraordinaria. Phantom Blade Zero combina elementos de la arquitectura tradicional china, vestimentas inspiradas en las artes marciales y una estética de fantasía oscura atravesada por maquinaria y tecnología extravagante. El estudio toma referencias de la China de la dinastía Ming y las transforma mediante su particular concepto de Kung Fu Punk. El resultado es un mundo que se siente familiar por sus influencias culturales, pero suficientemente distinto como para desarrollar una identidad propia. Incluso pequeños detalles, como la lluvia deslizándose por el sombrero de Soul, demuestran el cuidado puesto en su presentación.
La banda sonora también es uno de sus mayores aciertos. Las composiciones combinan instrumentos tradicionales chinos con guitarras eléctricas, percusión contundente y elementos electrónicos, creando una mezcla que encaja perfectamente con la personalidad del juego. Durante la exploración encontramos melodías más ambientales, mientras que los enfrentamientos importantes pueden transformarse en auténticas explosiones de rock. Hay combates contra jefes donde la música eleva considerablemente la intensidad de la acción, consiguiendo que determinadas secuencias permanezcan en la memoria mucho después de haberlas superado.
El trabajo de sonido va más allá de la música. Los golpes de las armas, el choque del acero, el movimiento de las hojas y el sonido de la lluvia contribuyen a construir una atmósfera especialmente convincente. Las actuaciones de voz también están disponibles en inglés y chino, con subtítulos en ambos idiomas. El doblaje inglés ofrece interpretaciones muy sólidas, especialmente en el caso de Soul, consiguiendo transmitir adecuadamente las emociones y motivaciones de los personajes. Son detalles que complementan la espectacularidad del combate y permiten que los momentos más tranquilos también tengan personalidad.
En el apartado técnico, Phantom Blade Zero demuestra que Unreal Engine 5 puede ofrecer resultados extraordinarios cuando existe un buen trabajo de optimización detrás. Para esta review jugué en una PlayStation 5 Pro, con HDR habilitado y la opción de 120 Hz activada, una configuración que me permitió disfrutar de toda la espectacularidad visual del juego en excelentes condiciones. La calidad de las animaciones, el nivel de detalle de los escenarios y, especialmente, la velocidad de los enfrentamientos consiguen lucirse gracias a una experiencia que se siente sumamente fluida. Considerando la cantidad de efectos, partículas y movimientos que pueden coincidir durante algunas batallas, el resultado es francamente impresionante.




El rendimiento fue prácticamente impecable durante toda nuestra partida, incluso en los enfrentamientos más intensos, donde la pantalla puede llenarse de enemigos, efectos visuales y ataques ejecutándose simultáneamente. Únicamente experimentamos algunas caídas puntuales en la fluidez, aproximadamente tres veces a lo largo de toda la aventura, pero fueron situaciones tan breves y aisladas que terminaron siendo prácticamente anecdóticas. Fuera de esos momentos, la experiencia se mantuvo extraordinariamente estable, sin interrupciones que afectaran el ritmo de los combates o nuestra capacidad para reaccionar ante los ataques enemigos. S-GAME ha conseguido que Phantom Blade Zero no solo luzca espectacular en PS5 Pro, sino que también se juegue de manera excepcional, ofreciendo una experiencia técnica a la altura de las ambiciones de su sistema de combate.
Después de muchas horas recorriendo sus escenarios, descubriendo secretos, enfrentando jefes opcionales y experimentando con distintas armas, Phantom Blade Zero ha conseguido superar buena parte de las expectativas que teníamos desde sus primeras demostraciones. S-GAME ha construido una aventura que entiende perfectamente qué hace emocionante a un buen juego de acción: combates que recompensan la habilidad, enemigos que nos obligan a mejorar constantemente y una libertad suficiente para encontrar nuestro propio estilo. Todo esto acompañado de una dirección artística extraordinaria, una banda sonora memorable y un universo que aprovecha las tradiciones del wuxia para construir algo con personalidad propia. Es cierto que algunos jefes abusan de los enfrentamientos prolongados y que no todas sus decisiones de diseño funcionan igual de bien, pero son inconvenientes que terminan teniendo poco peso frente a todo lo que ofrece. Phantom Blade Zero es una demostración del talento y la ambición de S-GAME, pero, sobre todo, es un videojuego que consigue algo fundamental: que jugarlo sea tan satisfactorio que, incluso después de dedicarle muchísimo tiempo, todavía nos quedemos con ganas de más.

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Phantom Blade Zero brindada por S-Game para PlayStation 5.
PUNTOS BUENOS
Un sistema de combate extraordinario, con animaciones espectaculares, controles precisos y una combinación de esquivas, desvíos y cambios de armas que hace que cada enfrentamiento resulte emocionante. Una enorme variedad de armas y posibilidades de personalización, con un sistema de mejoras flexible que recompensa la experimentación y permite adaptar el combate a nuestro estilo. Una dirección artística y sonora sobresaliente, que combina la estética del wuxia con elementos de fantasía oscura, una banda sonora memorable y escenarios llenos de personalidad. Un excelente rendimiento en PS5 Pro, con una experiencia sumamente fluida, una presentación visual impresionante y apenas algunas caídas de fotogramas aisladas.PUNTOS MALOS
Algunos enfrentamientos contra jefes se prolongan innecesariamente, con demasiadas fases que pueden terminar convirtiendo combates espectaculares en desafíos más agotadores que emocionantes. Las peleas pueden sentirse algo sencillas, cuando entiendes por completo el sistema.CONCLUSIÓN
Phantom Blade Zero lleva la espectacularidad del cine de artes marciales al videojuego con un combate excepcional, una identidad artística deslumbrante y una aventura que consolida a S-GAME como uno de los grandes referentes modernos del género de acción.