Review

Es increíble, pero la Nintendo Switch está a punto de cumplir cinco años en el mercado. Lanzada entre la mitad de la generación de la PlayStation 4 y la Xbox One, la Switch optó (una vez más) por la versatilidad en lugar de la destreza técnica. Demás está decir que esa estrategia resultó ganadora, catapultándola a un enorme éxito en todo el mundo. Sin embargo, ahora que tanto PlayStation como Xbox han entrado en una nueva generación, la Switch está empezando a mostrar sus años. Por el momento, Nintendo parece mantenerse bastante fiel a su postura, que antepone la experiencia por sobre la potencia bruta, con el lanzamiento de su nueva Nintendo Switch OLED.
Primero que nada, dejaremos en claro lo siguiente, la Nintendo Switch OLED no representa ningún tipo de cambio en las capacidades de procesamiento interno de la Switch. A pesar de que se ha incrementado el almacenamiento flash interno, que ahora presentan unos 64 GB, los juegos en el modelo OLED no se experimentarán mejor, más rápido o con mayor nitidez que antes. Esto significa que, aparte de una actualización de la red que cubriremos más adelante, la experiencia de jugar en un televisor no ha cambiado en absoluto. Incluso los mandos Joy-Con, que durante mucho tiempo han sido un punto de controversia debido a su tendencia a fallar, son exactamente los mismos que siempre han sido (aparte de la nueva variante blanca).
En lo que difiere el modelo OLED, y es obvio dado el nombre, es en la nueva y brillante pantalla OLED de la consola. Es ligeramente más grande, con siete pulgadas más grande que la original, pero lo más importante es que supone un enorme avance en la calidad de imagen, de la misma manera que un televisor OLED supera a un televisor LCD tradicional. Definitivamente, ese es el mayor punto de venta de este modelo renovado, por lo que podemos confirmar, con gran, placer que es positivamente magnífico en su uso. Los juegos se reflejan en la pantalla de la consola con colores vibrantes, negros profundos y blancos intensos de una manera que hace que la pantalla del modelo anterior parezca una reliquia.
Mirando ambos modelos uno al lado del otro resulta difícil creer que haya jugado alguna vez a alguno de los clásicos modernos de Nintendo en el panel de la Switch original. En el momento en que pulsas por primera vez el botón de encendido del modelo OLED, y aparece la reconocible pantalla de inicio de Nintendo en el rojo más intenso que jamás haya existido, sabes que estás ante algo bastante distinto. En exteriores, la pantalla no se resiente tanto como creía, dada la reputación de los paneles OLED a la luz natural. Todavía no he visto ninguna evidencia de los tipos de retención de imagen a corto o largo plazo que podrían preocupar a los usuarios con la pantalla OLED, pero la tecnología ha llegado lo suficientemente lejos como para que tampoco haya experimentado nada de eso en mi smartphone o televisión.
Al empezar este análisis, estaba totalmente preparado para decir que cualquiera que juegue con su Switch, principalmente en la televisión, no necesita dar un segundo vistazo al modelo OLED, y ese sigue siendo en gran medida el caso. Si ya tienes una Switch y no piensas jugar fuera de casa, el modelo OLED no merece la pena. Pero después de pasar un tiempo decente con la nueva consola, me he dado cuenta de que no voy a jugar en la televisión en absoluto, ya que la experiencia portátil es muy atractiva. Los juegos de Switch se adaptan mucho mejor a la pantalla pequeña y, ahora que dicha pantalla es increíblemente atractiva, ya no puedo volver al modo acoplado.
En cuanto al rendimiento, es lo que cabría esperar del modelo OLED, es decir, funciona exactamente igual que la Switch original. En lo que difiere ligeramente es en las especificaciones térmicas de la consola y en la duración de la batería, dos cosas que son bastante difíciles de probar de forma exhaustiva dado lo mucho que pueden diferir según el software y el uso. Al jugar Metroid Dread, descubrí que mi OLED se calentaba un poco en el modo portátil, pero no más de lo que he experimentado en mi consola anterior. Asimismo, la duración de la batería parece estar a la par con la versión renovada de la Switch, haciendo uso de un brillo razonable. Por otro lado, si se desliza hasta el brillo máximo con la configuración «vívida» activa (exclusiva de la OLED), la batería se agota en menos de cuatro horas con Metroid, lo que me parece correcto.
La verdad es que ese ajuste es interesante. Ni siquiera me había dado cuenta de que existía en la consola, y está activada por defecto, así que es algo que probablemente muchos usuarios acabarán utilizando sin saber que existe. Es difícil saber qué hace exactamente Vivid, si es una especie de efecto auto-HDR o simplemente un aumento del brillo y la saturación de la pantalla en general, pero en la práctica eso es lo que parece. Solo está disponible en el modelo OLED, y no tiene ningún efecto cuando se juega en la televisión, pero su inclusión plantea la cuestión de si Nintendo deseaba brindar a los compradores una impresión mucho más exagerada de lo que aporta la pantalla OLED. Imagino que los usuarios más avispados acabarán cambiándola por la configuración estándar, ya que puede sentirse realmente saturada.
Gran parte del marketing de Nintendo para la Switch ha sugerido que su configuración portátil es adecuada para el multijugador, pero cualquiera que haya intentado jugar de esta manera dará fe de dos hechos: la pantalla es demasiado pequeña para la mayoría de las situaciones multijugador, y el soporte es simplemente lamentable. Aunque la pantalla del modelo OLED no es exponencialmente más grande, las 0,8 pulgadas adicionales marcan la diferencia, pero lo más importante es que el soporte ahora va de extremo a extremo a lo largo de la parte trasera de la Switch y tiene una bisagra suave que mantiene la consola en posición vertical y completamente estable. No entiendo cómo esto no formó parte del diseño original, pero bueno, ni importa, ahora funciona de maravilla.
En cuanto al cuerpo del modelo OLED, se trata de unos pequeños retoques en una máquina por lo demás bastante similar. La consola es ligeramente más ancha que la actual Switch, la mayor parte del espacio extra de la pantalla se ha conseguido reduciendo los gruesos bordes de la misma, y no veo que haya muchos problemas para que la consola quepa en los estuches existentes. Dichos biseles tienen ahora un bonito acabado brillante, mientras que la parte trasera de la consola es más mate que antes. Los botones y la rejilla de la parte superior también tienen un aspecto más agradable, lo cual es un pequeño pero apreciado detalle.
El modelo OLED viene con un dock mejorado en acabado negro o blanco, dependiendo de tu elección. La base tiene un aspecto y un funcionamiento similares a los de antes, con algunos plásticos más brillantes, esquinas más redondeadas y una placa trasera extraíble que redondea los cambios a nivel de superficie. Además de eso, este nuevo dock también viene con una gran ventaja: un puerto LAN dedicado que sustituye a uno de los tres puertos USB que tenía el dock anterior. Esto será un regalo del cielo para cualquiera que juegue con su Switch en línea, y al igual que el soporte, es algo que debería haber estado ahí desde el principio. Pero más vale tarde que nunca, ¿no?
Además, los docks son intercambiables, por lo que se puede utilizar el modelo OLED en el dock original y viceversa, lo que significa que una vez que Nintendo empiece a vender el nuevo dock por separado, habrá una forma de obtener los beneficios de la inclusión del puerto LAN sin tener que comprar una consola nueva. Por desgracia, no parece que haya menos riesgo de arañar la pantalla de la Switch al deslizarla dentro y fuera del nuevo dock, si es que eso te preocupa.
Para terminar me quedo con la idea de que si ya tienes la versión renovada de la Switch original, o eres alguien que rara vez saca la suya del dock, probablemente no haya suficientes razones de peso para actualizar a la Nintendo Switch OLED. Dicho esto, si vas a comprar una Switch por primera vez o si juegas constantemente sobre la marcha, es una oferta bastante atractiva. La magnífica pantalla OLED y la mejora del soporte y el dock merecen la pena. Hasta que tengamos una actualización adecuada de hardware, que sea la representante de la nueva generación, esta es absolutamente la mejor versión de Nintendo Switch disponible.





















