Un informe sobre las reviewss de videojuegos de 2018 ha revelado que, a lo largo de todo el año, ningún título exclusivo de Xbox One recibió críticas positivas (puntajes de 75 o más en Metacritic). Habías juegos con buenos puntajes disponibles en el sistema, sin duda, pero ninguno de ellos era exclusivo de él.
En el año se produjeron algunos éxitos de taquilla que agradaron tanto a críticos como a fanáticos, como God of War, Red Dead Redemption 2 y Super Smash Bros. Ultimate, por nombrar algunos.
También hay que señalar que no solo las secuelas y los reboots fueron los que tuvieron una recepción positiva ya que títulos como Dead Cells, Hollow Knight e Into the Breach también obtuvieron un puntaje de 90 o más en Metacritic.
Metacritic informa que las mejores «exclusivas» de 2018 de Xbox One también podrían jugarse en una PC, ya que Microsoft lanza sus exclusivas para ambos sistemas. A modo de comparación, los cinco mejores juegos de PS4 solo incluyeron dos exclusivas: God of War y Shadow of the Colossus. Los 10 mejores juegos de la consola aumenta hasta cuatro exclusivas, agregando Astro Bot: Rescue Mission y el sorprendente Tetris effect.
Para ser justos, los fieles seguidores de Xbox One todavía pueden jugar lo que Metacritic consideró el mejor juego del año, Red Dead Redemption 2, pero sin duda alguna duele saber que, en términos de juegos exclusivos, la consola palideció en comparación con sus competidores.
Parte del problema de Microsoft, aquí, es que algunos de sus títulos altamente anticipados se han lanzado en mal estado y han sido parchados numerosas veces. Sea of Thieves y State of Decay 2, por ejemplo, han recibido un amplio soporte posterior al lanzamiento. El estado de demora perpetua de Crackdown 3 tampoco ha ayudado. El juego, que inicialmente se lanzaría en 2016, se retrasó una y otra vez.
La estrategia de Microsoft ha sido adquirir estudios de juegos. El año pasado puso bajo su paraguas a Ninja Theory y Obsidian Entertainment junto con algunos otros. La compañía no muestra signos de desaceleración, y los expertos de la industria predicen que continuará adquiriendo estudios para ampliar su cartera de productos exclusivos en el futuro.
Así que en última instancia, aunque no fue un año terrible para ser un propietario de Xbox One, tampoco fue uno ejemplar. Pero quién sabe qué vendrá después de Microsoft y su creciente red de estudios; el 2019 podría ser el comienzo de toda una nueva fuerza con la cual lidiar.





