A pesar de que 2026 ha sido uno de los años con más grandes lanzamientos de videojuegos, las ventas de consolas en Estados Unidos continúan cayendo. De acuerdo con Circana, el gasto en hardware durante agosto alcanzó 302 millones de dólares, un 3 % menos que en el mismo mes del año pasado. En lo que va del año, el mercado acumula 2.500 millones de dólares, lo que representa una caída del 11 % frente a 2025.
Los datos muestran un panorama preocupante para los fabricantes. Las ventas de hardware de PlayStation disminuyeron un 11 %, mientras que Xbox sufrió un desplome del 31 %, registrando sus peores resultados para un mes de agosto desde 2013 y 2020, respectivamente. Por su parte, Nintendo Switch 2 también cayó un 15 %, aunque logró mantenerse como la consola más vendida del mes.
En total, durante agosto se comercializaron 559.000 consolas, una cifra que supone una reducción del 15 % interanual y convierte a este en el peor agosto para la industria del hardware desde 2013. Todo esto ocurre en un momento en el que el mercado esperaba que el fuerte calendario de lanzamientos impulsara las ventas de dispositivos.
Uno de los principales factores detrás de esta desaceleración serían los aumentos de precio. Según el analista Mat Piscatella, el precio promedio de una consola nueva alcanzó los 541 dólares, estableciendo un nuevo récord histórico y superando ampliamente la marca de 476 dólares registrada el año pasado. Aunque los ingresos generados por PS5 crecieron un 17 %, las ventas en dólares de Xbox Series X/S y Switch 2 retrocedieron un 13 %.
Pese a este complicado escenario, Nintendo Switch 2 continúa liderando 2026 tanto en unidades vendidas como en ingresos, con PS5 ocupando el segundo lugar. Ahora, todas las miradas están puestas en Grand Theft Auto VI, cuyo lanzamiento podría convertirse en el gran impulso que necesita la industria para revertir la caída histórica en las ventas de consolas.





