Las franquicias llevan existiendo el tiempo suficiente como para que hoy en día parezca que la mayoría de de ellas deban ir acompañadas de un manual en el que se indiquen las continuidades y el pseudocanon de los que hay que empaparse para «entenderlas» realmente. Y si bien a un grupo de personas puede gustarle algo, ese algo diferirá enormemente de una persona a otra en función de muchos factores. En ese sentido, es muy, muy agotador intentar introducirse en un nuevo fandom, sobre todo cuando tienes que deslizarte por una montaña rusa de líneas temporales y universos. Así que sí, mi aproximación a Mortal Kombat 1 fue curiosa, ya que la historia ya se ha recontado anteriormente. Parece que fue ayer cuando jugué Mortal Kombat 9, que hizo maravillas al momento de recontar todo.
Así que nos encontramos con un lienzo en blanco, listo para ser pintado con todo tipo de vísceras. Desde el punto de vista narrativo, Mortal Kombat 1 no pierde el tiempo en recordárnoslo. Incluso la cinemática de introducción ofrece un resumen sucinto de cómo Liu Kang ha reiniciado las cosas, casi como una bienvenida a los nuevos jugadores y un guiño a los antiguos. Así que, con las travesuras temporales sobre la mesa, ¿hasta qué punto podemos esperar que esta historia sea absurda?
Me complace informarte de que se trata del Mortal Kombat de siempre, con ese tono icónico e irónico que se toma a sí mismo lo suficientemente en serio como para atraparte desde el primer momento. ¿Alguna intriga política que nos sitúa al borde de la guerra? Claro, pero todo se debe a la profecía de un hechicero tonto y su amigo que tene por hobbie extraer médulas óseas de monstruos. No es una maravilla literaria, y lo genial es que no tiene necesidad de serlo. Esta e suna historia sobre ninjas que reparten patadas a diestra y siniestra.




Este es el tipo de historia que te hará saltar de tu asiento cuando sucedan grandes momentos, porque el ambiente sólo quiere que lo pases bien. Todos los personajes se deleitan con el escenario, todos los villanos se acomodan el bigote, el destino del reino y la realidad misma pueden estar en juego, y tú solucionarás este problema dándole un puñetazo en la cara a alguien. Todo ello culmina en un final espectacular que me veo obligado a no spoilear, simplemente porque es tan absurdo y tan Mortal Kombat como cabría esperar.
Con estas campañas cinemáticas, la pregunta permanente es siempre un rotundo, ¿por qué? Han habido algunas razones brillantemente estúpidas para provocar una pelea en el modo historia en el pasado, pero en Mortal Kombat1 han explotado definitivamente el barril de la creatividad. Quizá uno de los puntos fuertes del juego sea el cuidado y la atención que se ha puesto en su motor NPC, que permite desplegar matones para alguna que otra pelea entre los grandes enfrentamientos. No todos los enfrentamientos tienen que ser entre Scorpion y Sub Zero, sino que a veces puede tratarse simplemente de un matón sin nombre que pide a gritos una paliza. Estos combates intersticiales añaden un respiro increíble a la historia y ayudan a reducir el enfrentarte siempre a los grandes nombres a los que se les golpea la cara en el barro una y otra vez.
Con las puertas abiertas de par en par gracias al reinicio, el equipo de NetherRealm no tuvo que sentirse obligado a cumplir ninguna expectativa, lo que allanó el camino para un reparto de caras menos conocidas de la historia de Mortal Kombat. Personajes como Havik, Nitara y Ashrah se dirigen a toda una generación de fans con los que nunca me he cruzado, y es una buena forma de introducirse en el juego para derramar un poco de sangre. Es un sueño jugar este juego, que por fin ha encontrado un equilibrio excepcional entre velocidad, sensibilidad y letalidad.




No todos los Mortal Kombat son iguales, e incluso después de mi inmensa experiencia con Mortal Kombat 11, entrar en la nueva era me obligó a refactorizar mis hábitos. La franquicia ha evolucionado para fomentar la libertad de expresión y el pensamiento reactivo, entretejiendo combos fraccionados entre los movimientos especiales más llamativos. En MK1 me siento tan cómodo que ni una sola vez tuve que hacer una pausa rápida para enfriar la frustración. Es un juego metódico en el que hay que leer cada momento y capitalizar o reaccionar a lo que está sucediendo, con cada personaje ofreciendo un giro único a la experiencia de juego básica.
Los rostros del juego se amplían aún más con la incorporación de los Kameos, una serie de personajes secundarios que se seleccionan para luchar junto a tu selección principal. Con su propio botón de entrada, estos personakes correrán hacia la batalla y desplegarán su carga, antes de salir de nuevo a la espera de tu próxima petición. Se trata de un sistema novedoso que ya apareció en MK11, donde los modificadores de ranura podían invocar un ataque concreto, y que aquí se ha ampliado para dar protagonismo a ese compañero. Estos amigos se unirán a ti para ayudarte con ataques de agarre, golpes letales y hasta para realizar un fatality si se lo pides amablemente.
Al principio, la mecánica Kameo parecía un poco agobiante sobre el papel, pero en realidad se reduce a una mayor profundidad del personaje mediante la inclusión de algunos movimientos adicionales en tu equipo. Al principio me sentí intimidado por la carga de conocimiento que supondría pensar en cómo afectaría cada Kameo a cada personaje antes de darme cuenta de que tienen un tiempo de reutilización y que la gran mayoría de ellos se pueden interrumpir o bloquear fácilmente.




Honestamente, la mayor novedad del sistema Kameo es la libertad que ofrece para recuperar personajes que pueden haber sido entretenidos, pero que no se traducen bien en un luchador completo en el Mortal Kombat moderno. Por ejemplo, me encanta que Stryker sea sólo un policía, pero una actualización moderna probablemente le haría perder esa simplicidad y, por tanto, su encanto. Como Kameo, Stryker puede llegar corriendo, con las sirenas encendidas y literalmente esposar a un ninja. ¿Pära qué más?
Todo ello conforma una experiencia de juego sólida como una roca, tan profunda como amplia. Hay una gran riqueza en los personajes, con mecánicas de juego únicas y especiales giros que los elevan. En ese sentido, puede que hayas jugado con Scorpion y Sub Zero una docena de veces antes, pero descubrirás que son lo suficientemente diferentes como para ser refrescantes en MK1. Está claro que se ha pensado mucho en lo que supondría un reinicio para estos personajes, asegurándose de que las facetas icónicas de un luchador permanezcan intactas al tiempo que se diversifican y ofrecen un nuevo atractivo para remezclarlos.
Además, los jugadores podrán disfrutar de lo que el juego ofrece en cuanto a progresión. Cada personaje tiene una «Maestría» que sube de nivel y te recompensa con regalos. Los distintos modos del juego te colmarán de monedas que podrás canjear por cosméticos o potenciadores para un jugador. Los desafíos diarios y semanales ofrecen multitud de formas de conseguir rápidamente tu dinero, lo que me dejó muy contento y listo para amasar las opciones cosméticas que se ofrecen.
La personalización de los personajes se ha simplificado con respecto a MK11, eliminando las innumerables opciones cosméticas menores y ofreciendo en su lugar a cada personaje un accesorio icónico que cambiar, como la máscara Ninja o los lentes de Johnny Cage. Esto se complementa con una serie de aspectos que se pueden equipar y que tienen un efecto más dramático en la apariencia, como un cambio completo de atuendo o peinado. Por último, puedes echar mano de una serie de paletas y muestras de color para dar el toque final personalizado a tu mortífera figura de acción. Es bastante enriquecedor y contribuye en gran medida a fomentar la sensación de control sobre el aspecto de tus asesinos cuando entras en el Kombate.




Un comentario sobre la tienda del juego, está extrañamente marginada. Escondida en un tranquilo rincón del menú, al abrirla verás que la gran cantidad de cosas que se ofrecen se compran principalmente con koins del juego. Los pocos objetos que están disponibles por los «Dragon Krystals», aunque llamativos, vienen en paquetes asequibles que contienen una cantidad impresionante de opciones cosméticas: una oferta sorprendentemente generosa por tu dinero. Si la tienda persiste de esta forma tras el lanzamiento, puede que sea una de las implementaciones más discretas de monetización continua que he visto en los últimos años. No obstante, quiero dejar en claro que visitar la tienda es la forma menos interesante de conseguir cosméticos.
Mortal Kombat 1 tiene un modo historia estupendo, pero el nuevo modo Invasions es el que realmente cambia las reglas del juego. Es como un juego de rol de mesa, en el que asignas afinidades elementales y estadísticas a tus personajes a medida que avanzan por las versiones de tablero de los escenarios de la historia. Atravesar estos mundos y vencer en los combates que contienen es similar a las opciones de la Torre del juego anterior, aunque ahora con un poco más de estructura y restricciones para asegurarse de que la gente se divierta. Es una forma inteligente de atraer a los jugadores en solitario, y es básicamente la nueva Kripta. Desbloquearás todo tipo de skins y paletas durante tus viajes, con una interesante progresión específica para cada modo que te hará más experto a la hora de patear a tus oponentes. También cuenta con una narrativa básica para explicar por qué se está produciendo la invasión, explorando ricamente divertidas facetas del lore de Mortal Kombat.
Visualmente, la fidelidad gráfica es absurdamente asombrosa. Es cierto que el juego se centra en la brutalidad y el gore, pero eso no significa que toda la atención se haya centrado en destrozar espinas dorsales y cosas por el estilo. Los personajes expresan sus emociones con un nivel de detalle asombroso, mientras recorren entornos que estarían a la altura de cualquier aventura moderna. Los maravillosos y fantásticos elementos de Outworld están impregnados de magia y arquitectura tradicional oriental, mientras que los diabólicos laboratorios rezuman y gotean oscura malevolencia. Es casi una pena que MK1 se desarrolle en un plano 2D, los magníficos espacios en los que luchamos casi me hacen desear que el juego se desarrollara en una arena.
El trabajo de audio es igualmente excepcional, demostrando una vez más una aterradora perspicacia para crear los sonidos de la violencia. MK11 ya ofrecía un paisaje sonoro estelar, así que no es de extrañar que su sucesor también se deleitara con los húmedos golpes y las salpicaduras de un conflicto sangriento. Sin embargo, Mortal Kombat 1 brilla por una banda sonora que es una auténtica delicia. Hubo un tiempo en que la saga Mortal Kombat era reconocida por su música, hasta que se produjo un parón. En ese sentido, MK1 teje un tapiz de flautas orientales tradicionales y sucios ritmos electrónicos para acompañar tu brutalidad. Perfecto.




Habiendo expuesto todo lo anterior, me queda bastante claro que esta nueva etapa se traduce como la dirección correcta que necesitaba la franquicia. Luego de llegar a un punto álgido en torno a historia y mecánicas, ¿cómo continuar? NetherRealm Studios nos responde esa pregunta al brindarnos un lienzo completamente nuevo que amalgama lo mejor de los títulos pasados pero ofreciendo cuidadosamente una perspectiva fresca para mantener las cosas únicas e interesantes. En ese sentido, estamos ante una nueva era que pone lo divertido de repartir patadas por sobre todas las cosas, con un accesible plantel de luchadores que catapultan a Mortal Kombat 1 entre los mejores juegos de pelea que he jugado este año.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Mortal Kombat 1 recibida por WB Games para PlayStation 5.
