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Ha pasado mucho tiempo desde que era lo suficientemente joven como para llevar a cabo una sesión maratónica de videojuegos. En un buen día, tengo suerte si puedo jugar más de cuatro horas seguidas antes de que el cansancio se apodere de mí y tenga que irme a descansar. Eso cambió gracias a Metroid Dread, ya que me encontré tan absorto y tan hipnotizado con el juego que perdí la noción del tiempo antes de percatarme que ya era un nuevo día y debía cumplir con mis obligaciones cotidianas. Desde ya les puedo decir que lo disfruté mucho.

La trayectoria de desarrollo de Metroid Dread es interesante. Como muchos deben saber, esta es una secuela directa del Metroid Fusion de GBA, es más, fue concebido originalmente (y anunciado sutilmente) para la Nintendo DS en 2005, pero fue archivado porque no cumplió con las expectativas del productor de la serie, Yoshio Sakamoto. Ahora, tras más de 15 años, llega en un panorama de juegos muy diferente, y con un conjunto de sensibilidades muy arraigadas a la vieja escuela.

Al tratarse de una secuela directa, hay que conocer un poco los acontecimientos que condujeron a Dread, por suerte no es algo tan complejo para los nuevos usuarios. La heroína de la serie, Samus Aran, acaba de librar a la galaxia de una amenaza alienígena parasitaria llamada X, pero rápidamente se entera de que no sólo los X siguen vivos en un planeta llamado ZDR, sino que los casi invencibles robots E.M.M.I., enviados a investigar, se han vuelto rebeldes. Samus parte hacia ZDR, pero tras un encuentro casi fatal con un misterioso miembro de la raza Chozo, se verá atrapada en las profundidades de las instalaciones subterráneas de ZDR y privada de la mayoría de sus habilidades.

La narrativa de Metroid Dread es bastante tradicional, ya que establece una serie de misterios al principio y los resuelve con mucha información en las fases posteriores. Si bien también contaremos con algunas revelaciones que harán que la narrativa estremezca a los fans de antaño, los jugadores ocasionales -y los recién llegados- encontrarán que el atractivo está en la sensación de misterio y la atmósfera que emana del planeta ZDR. Una gran parte de ello son los E.M.M.I. que, por cierto, se han vuelto completamente rebeldes y acechan secciones del planeta en las que darán caza a Samus. Con eso en mente, puedo decir que el subtítulo «Dread» logra muy bien su cometido, puesto que existe una impotencia y una ansiedad cada vez que los E.M.M.I. se involucran en la ecuación, a lo que contribuye lo estrecho de las locaciones, lo frío del entorno y el hecho de que estos seres no detendrán la caza una vez que te hayan encontrado. Podría arriesgarme a decir que esta experiencia encuentra un matrimonio interesante entre la acción clásica de Metroid y un Alien Isolation de desplazamiento lateral.

Probablemente no sea necesario explicarlo, dado el evidente nombre del género Metroidvania, pero el diseño del juego de Dread está completamente en línea con las otras entregas de la serie. A medida que Samus explora la ZDR, irá recuperando sus habilidades (y algo más), ofreciéndole nuevas formas de moverse por cada entorno y abriendo caminos para explorar más y más alto hacia la seguridad de la superficie. Es un diseño probado y exitoso, y con el pedigrí de Metroid en el género tiene sentido que funcione increíblemente bien aquí.

Los jefes suelen ser enormes, de varias fases y que obligan al jugador a utilizar al máximo todas las habilidades que ha adquirido. En una sola palabra… son geniales. Del mismo modo, los enfrentamientos ocasionales con poderosos enemigos, más cercanos al tamaño de Samus, son un reto formidable que sin duda hará que algunos jugadores puedan estresarse. No hay opciones de dificultad o accesibilidad, así que si te encuentras con un desafío, tus únicas opciones son volver atrás y esperar encontrar algunas mejoras más o «ir parado y sin polo». Debo decir que es una sensación increíblemente satisfactoria cuando te percatas de tu propia capacidad para superar estos retos, pero por otro lado, sí que puede ser una fuente de frustración si se te dificulta el poder leer patrones.

De la mano con los enfretamientos, las nuevas secuencias E.M.M.I. son divertidas y tensas pruebas de tu habilidad e ingenio a medida que conquistas el entorno y lo utilizas a tu favor para escapar, mientras que ocasionalmente intentas resolver puzles y eludiendo a tu cazador de turno. Del mismo modo, la satisfacción de ganar finalmente otro disparo del cañón Omega es inmensa. La capacidad de los E.M.M.I. de pasar de la velocidad de una araña a la de unos armazones altos y pesados, que se agachan lentamente bajo los marcos de las puertas, hace que por momentos sienta que estoy jugando un survival horror.

La campaña, de entre 10 y 12 horas de duración, se desarrolla a un ritmo vertiginoso a través de una serie de biomas. Aunque la primera mitad da la impresión de ser una experiencia claustrofóbica y reflexiva, cambia considerablemente a partir de la mitad del juego, cuando las habilidades de Samus la convierten en la auténtica heroína de acción que siempre ha sido. En en ese momento que la flora, la fauna y los mechas que habitan ZDR suben la temperatura. Hay al menos un par de docenas de mejoras que Samus puede encontrar para aumentar su potencial de exploración y combate, y es una gran mezcla de elementos de la vieja escuela y otros más novedosos. La sensación de ir construyendo, poco a poco, una máquina asesina imparable y acrobática, es indescriptible. Al momento de enfrentarte a un E.M.M.I., y saber que aún eres una simple mosca en su visor, hace que las cosas sean aún más escalofriante.

El lenguaje visual de Metroid es crucial para el diseño de su mapa y es casi impecable. A pesar de la naturaleza laberíntica de los complejos subterráneos de ZDR, y de la forma no lineal en que la serie de mejoras de Samus le permiten seguir explorando, puedo contar con una mano el número de veces que tuve que detenerme activamente y pensar a dónde ir a continuación. La mano invisible de Dread guía al jugador de forma experta, sin ser nunca explícita ni señalizar todo de forma obvia. El jugador y el entorno forman un entendimiento mutuo que persiste hasta que aparecen los créditos. Algunas de las habilidades de Samus suscitan dudas, como por ejemplo, ¿por qué algunas de las salas de una instalación alienígena subterránea sólo son accesibles si se corre lo suficientemente rápido como para romper una pared, y por qué esa misma pared no cae ante un bombardeo de cohetes? Pero así es Metroid, así que no importa.

Visualmente, Metroid Dread hace mucho con poco en su presentación pseudo-2D. La estética típica de Metroid está viva y se luce bien, pero con un enorme aumento de los detalles y mucha profundidad ambiental en 3D, especialmente en las zonas posteriores. Mercury Steam ha aprovechado los encuentros con los E.M.M.I. ,0y la mayoría de los enormes y a menudo grotescos jefes del juego, para flexionar el músculo de la Switch y pasar a una perspectiva 3D adecuada en algunas situaciones, lo cual está realmente bien. Todo se ve hermoso en la pantalla OLED de la Nintendo Switch. Debo decir que el alto contraste, y los colores vivos, que el equipo ha utilizado en los entornos de ZDR se sienten absolutamente orientados a la visualización en el nuevo modelo de la consola de Nintendo.

Todo funciona bastante bien en su mayor parte, salvo un episodio de ralentización durante un encuentro especialmente agitado. Del mismo modo, existen pantallas de carga ligeramente largas para pasar a cada una de las diez secciones del mapa, por no mencionar el tiempo que se tarda en transitar los trenes, teletransportadores y ascensores, pero nada muy trágico. A pesar de lo divertida que es la exploración, a veces puede resultar irritante, sobre todo porque morir significa perder cualquier progreso en el mapa o los objetos recogidos desde la última vez que se visitó una sala de guardado y se guardó manualmente. Y creo que mi única queja verdadera está relacionado con eso, me parece un poco injusto que te castiguen por explorar con un sistema de guardado arcaico y poco práctico que ya no funciona en 2021. Sin esas opciones de accesibilidad, y de calidad de vida, creo que podrían haber ampliado su atractivo para un nuevo público.

Como ideas finales, me resulta increíblemente difícil criticar Metroid Dread. Por un lado, es sorprendentemente divertido: me enganchó tanto que me quedé completamente impregnando durante varias horas. Metroid Dread se queda a las puertas de ser una obra maestra, no por ningún defecto, sino simplemente porque no hace mucho por impulsar la franquicia hacia adelante. E

Como una continuación de la historia de Samus en Metroid Fusion, Metroid Dread destaca por ser un híbrido entre la jugabilidad clásica y la moderna. La exploración y el combate son de primera categoría, con satisfactorios combates contra jefes que se completan con impresionantes gráficos y escenas de acción magistrales. Definitivamente es un juego imprescindible para los fans de Metroid. y debo decir que el futuro es muy prometedor para Samus Aran.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Metroid Dread para Nintendo Switch brindada por Nintendo.