El cierre de BioWare ha provocado una inesperada subida de precios en las copias físicas de Mass Effect Legendary Edition, especialmente en su versión para PlayStation 4. La noticia de que Electronic Arts decidió clausurar el histórico estudio, después de su adquisición por parte de un consorcio liderado por Arabia Saudita, generó una fuerte reacción entre los seguidores de la franquicia. A esto se suma la cancelación de Mass Effect Universe, la próxima entrega de la saga, cuya desaparición ha dejado a miles de jugadores sin la continuación que llevaban años esperando.
Mass Effect Legendary Edition, lanzado originalmente en mayo de 2021, nunca fue un videojuego particularmente escaso, ya que contó con una distribución física considerable tanto en PlayStation 4 como en Xbox One. Sin embargo, la incertidumbre sobre el futuro de la franquicia ha provocado un repentino aumento de su valor en el mercado de segunda mano. A comienzos de este año, las copias usadas podían encontrarse por aproximadamente 19,99 dólares, mientras que las unidades nuevas y selladas llegaban a venderse por apenas 45 dólares.
La situación cambió drásticamente después del anuncio del cierre de BioWare. Las copias selladas de Mass Effect Legendary Edition para PS4 ahora se están vendiendo regularmente por más de 100 dólares, mientras que algunas unidades usadas también han alcanzado cifras similares. Según los registros de eBay citados por TheGamer, un vendedor consiguió colocar tres copias de segunda mano por 100 dólares cada una en un solo día. Esto representa un incremento considerable respecto a sus precios habituales y evidencia cómo una noticia negativa puede disparar repentinamente el interés por determinados productos físicos.

Curiosamente, este fenómeno parece concentrarse principalmente en la edición de PlayStation 4, ya que la versión de Xbox One no ha experimentado un aumento comparable. Una posible explicación es que Mass Effect Legendary Edition continúa disponible mediante Xbox Game Pass Ultimate, facilitando el acceso a la trilogía sin necesidad de adquirir una copia física. Además, la mayor parte del catálogo histórico de BioWare tampoco ha registrado incrementos similares, lo que sugiere que el encarecimiento responde a una combinación particular de nostalgia, incertidumbre y demanda entre coleccionistas.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el problema de la especulación y la reventa dentro de la industria de los videojuegos, una práctica que se ha extendido a numerosos productos relacionados con el entretenimiento. Durante los últimos meses se han registrado situaciones similares con artículos de Pokémon, accesorios exclusivos de Kingdom Hearts y Wolverine, discos de vinilo y otros objetos coleccionables. Mientras tanto, el futuro de Mass Effect permanece marcado por la cancelación de su próxima entrega, aunque su adaptación televisiva continúa adelante. Lo paradójico es que el cierre de BioWare no ha hecho que sus juegos desaparezcan, pero sí ha provocado que algunos compradores estén dispuestos a pagar mucho más por conservar una parte de su legado.





