Lunark

Lunark es la más reciente creación del estudio Canari Games con el apoyo del publicador y desarrollador independiente WayForward, conocido por creaciones de corte retro como River City Girls, Shantae y Spidersaurs. Tal como ocurre con estos ejemplos, este nuevo título busca revivir un antiguo género que ya no se ve muy seguido, pero que seguramente muchos han de extrañar: La aventura cinemática de plataformas.
Siguiendo la inspiración de obras como el clásico Prince of Persia de 1989 u otros iconos de PC de la década de los 90s como Out of This World, esta obra se hizo realidad tras una exitosa campaña de KickStarter donde muchos seguidores de este olvidado tipo de experiencias se reunieron para apoyar su creación y dejar muy en claro que aun existe un lugar para ellas. Es así como, tras varios años de espera, ahora tenemos la oportunidad de tomar el control de Leo, un atlético personaje que debe cruzar una serie de niveles llenos de plataformas de mortal altura y enemigos más que dispuestos a acabar con él en cuestión de segundos.
Y aunque el arte pixel-art de baja resolución ciertamente deja muy claro cual es el clásico estilo que se quiere imitar, creo que es el gameplay aquello que define a Lunark como una versión moderna de aquellos trabajos de hace 30 años con movimientos de exigente precisión y un ritmo mucho más pausado que aquel al que la mayoría estamos acostumbrados ¿Podrá esta aventura brillar en la actualidad cuando la acción veloz y saltos exagerados suelen ser mucho más populares?
Como ya adelanté, aquí juegas como Leo, un joven con menos de 20 años de edad pero que curiosamente luce el rostro de un hombre mucho mayor y unas marcadas canas en los lados de su cabeza. Este detalle es la consecuencia negativa de una extraña enfermedad que causa envejecimiento acelerado en quienes la contraen. Afortunadamente, también hay un lado positivo a esto y es que dicha dolencia le brinda una mayor estamina, así como un altísimo nivel atlético y gran agilidad para moverse con gracia en los circuitos plataformeros más complicados.
Leo casi no tiene recuerdos de su origen o pasado y actualmente trabaja como repartidor aéreo para un empresario llamado Gideon a quien parece conocer de toda la vida. Ambos viven sobre la superficie de Albaryne, un mundo muy similar a la Tierra colonizado hace varios cientos de años por la humanidad luego de verse forzada a dejar su planeta natal para cruzar el espacio en búsqueda de un nuevo hogar, utilizando a la mismísima Luna como un enorme transporte o una «Arca». Nuestro viejo satélite, rebautizado como «Lunark» ahora flota por encima de Albaryne y es el hogar de Noah, una avanzada inteligencia artificial responsable de todo el funcionamiento de la sociedad y de un ejército de androides que vigilan las calles.
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Aunque la presencia de Lunark ha traido consigo algunos problemáticos cambios a la estabilidad de Albaryne, todo parece relativamente normal y en orden. Para mala suerte de Leo, esta tranquilidad está por acabar cuando sale en una nueva misión que lo lleva a unas ancestrales ruinas. Luego de superar varios obstáculos gracias a su habilidad física, nuestro héroe encuentra un extraño y antiguo artefacto de origen tan desconocido como él suyo mismo. Leo decide llevar el aparato ante Gideon, solo para descubrir que alguien le ha tendido una trampa. Tan solo unos segundos luego de aterrizar, su nave explota en pedazos y aparentemente las fuerzas del orden, comandadas por Noah, están trás él. Sin otra opción, él huye a pie lo más rápido posible con la reliquía en sus manos siguiendo una posible pista acerca de su origen y la gran importancia que tiene para el planeta entero.
Debo decir que la trama de Lunark no es particularmente compleja ni impactante y sus personajes tampoco son muy memorables; pero tiene algunos elementos interesantes y varios pequeños secretos que va develando poco a poco para mantener tu interés través de una campaña de alrededor de 4 horas que termina en un inesperado cliffhanger. Sí, es bastante corto, pero considerando su reducido precio (20$) y enfoque lineal creo que es más que suficiente para contar lo que quiere y lucir correctamente sus mayores atractivos: Su estilo de arte y su gameplay.

Para empezar, es justamente el aspecto jugable el que creo que deja muy en claro si este título es para tí o si su estilo no es lo tuyo. Esto lo digo porque tal como las inspiraciones que busca (y logra) imitar, la forma de «parkour» con la que Leo se traslada a través de los niveles es totalmente distinta a lo que uno podría tener acostumbrado en un plataformero o metroidvania moderno. Aquí no corres rápidamente, tus acciones suelen contar con un retraso inicial, no puedes redirigir tu impulso en el aire y tampoco hay cosas como piruetas, dashes y dobles saltos.
Si tienes la suficiente edad para haber jugado el primer Prince of Persia, o al menos su relanzamiento para la Super NES, entonces te será fácil entender a lo que me refiero. En Lunark, tu protagonista camina por defecto dando lentos pasos con las flechas direccionales o el stick izquierdo, y aunque hay un botón para hacerlo trotar, esta forma básica de avanzar es de vital importancia porque basta con caer de una superficie ligeramente alta para morir de inmediato. Además, los saltos de Leo no son particularmente altos, sino que están diseñados para elevarte solo lo suficiente como para agarrar el filo de alguna plataforma superior y trepar con tus manos o en todo caso superar únicamente los abismos más delgados.
Claro, existen otras opciones como dar saltos largos luego de acelerar un poco o rodar para pasar por pasajes estrechos y evadir ataques; pero todo el repertorio de técnicas de movimiento está diseñado con paciencia y precisión en mente, tanto así que es imposible interrumpir una acción con otra. Algunos jugadores podrían hasta confundir esto con «input delay» a pesar de que no es el caso; así que si piensas correr y saltar asegúrate de que hay suficiente espacio o puedes pasarla muy mal. Además, cuentas con una pistola de mano con balas ilimitadas, pero que rápidamente se sobrecalienta tras unos cuantos disparos, por lo que tampoco puedes abusar de ella. Una vez más, la precisión es prioridad pues nunca es una gran idea empezar un tiroteo si no puedes esconderte o hacer que cada proyectil alcance su objetivo.
No esperes cruzar de una pantalla a otra a alta velocidad como si fueras Mario pues el más mínimo error puede causar que un enemigo te acorrale o no saltes a tiempo. Esto puede no sonar como la gran cosa, pero si consideras lo lentos que son los ataques de tu pistola o que incluso caer de un par de metros es letal para tu héroe, equivocaciones como éstas pueden costarte un game over inmediato.

Por suerte los checkpoints suelen ser muy generosos y nunca resucitarás a más de un par de pantallas del lugar de tu muerte. Lamentablemente, esto también significa que muchas veces apareces en puntos no muy convenientes que te obligan a enfrentar peligrosos obstáculos por segunda o tercera vez y aunque ya sepas como superarlos, no deja de ser frustrante cuando la dirección a seguir no es lo suficientemente obvia y mueres intentando dar un salto más largo de lo que podías o quedas atrapado entre un camino sin salida y múltiples robots o arañas asesinas.
Aunque admito que no soy muy adepto a este tipo de control lento y de alta exactitud, tampoco puedo decir que es malo. A decir verdad, hay que decir todo lo contrario, ya que si lo que Lunark busca es crear una experiencia similar al primer Prince of Persia, donde el príncipe no tenía poderes para volver en el tiempo y debía ser extremadamente cuidadoso con cada trampa y espadachín rival, entonces lo han logrado. Aquí vale mucho más tu concentración, paciencia y observación al medir el ancho de una plataforma o la altura de un salto que tus reflejos para rodar o desenfundar tu revolver; así que si eres de los que les gusta correr sin parar, ya estás advertido.
Por otro lado, aunque a veces puedes perderte en los niveles más grandes, están muy bien diseñados para poner a prueba ese mismo sistema de movimiento. En cada escenario, ya sea dentro de una cueva, trepando por un bosque de árboles gigantes, invadiendo un cuartel enemigo o cruzando por los vagones de un tren bala, el juego sabe muy bien como colocar sus plataformas para obligarte a usar cada una de tus habilidades. Y aunque es importante no actuar sin pensar, los enemigos de turno ponen suficiente presión para hacerte sentir la urgencia de avanzar y quizás cometer un error. Desafortunadamente, no son muy variados y tampoco tienen patrones muy complejos; pero siempre logran aumentar el reto con su mera presencia.
En resumen, la jugabilidad de Lunark, así como prácticamente todo lo demás, está creada con un público muy particular en mente. Estoy seguro que si eres fan de su estilo, sea porque has jugado títulos retro o porque disfrutaste de ellos en tu infancia, vas a encontrar mucha nostalgia y entretenimiento aquí. Por lo contrario, si nunca antes habías jugado algo parecido, es muy probable que la aparente lentitud y torpeza de los controles lleguen a cansarte rápidamente.

Pasando a hablar del otro aspecto más importante de todo Lunark, tenemos a su apartado visual. Los gráficos presentan un estilo pixel art de baja resolución que, si no fuera por su vibrante y extensa paleta, uno podría fácilmente confundir con un lanzamiento de PC de finales de los 80 o inicios de los 90. Aunque corre sin problemas en pantallas anchas de alta definición, cuando hablo de baja resolución me estoy refiriendo a lo grandes que son cada uno de los píxeles que conforman a los personajes, enemigos y escenarios.
Dichos cuadros de color son de un tamaño tan exagerado que basta con ver algunas de las fotos de este artículo para fácilmente contar cuantos cuadros de alto mide Leo o incluso cuantos conforman una pantalla completa. Esta dirección artística de la vieja escuela es tan intencional como su ya descrito gameplay pues la campaña también incluye una amplia serie de cinemáticas muy al estilo de obras como el ya mencionado Out of This World.
La verdad es que si nunca has visto una de estas secuencias es un tanto difícil de describirlas; pero puedes imaginar breves videos de acción donde cada actor se mueve con gran fluidez, pero lo ves como si fuera una silueta armada por bloques de color. Eso sí, debo decir que se ven muy bien y complementan la idea que busca transmitir la obra. Por cierto, debo mencionar que se nota que a los desarrolladores de Canari Games les gustó mucho crear estas cinemáticas pues las utilizan en puntos clave de la historia, pero también en momentos tan comunes como cuando recoges un item del piso.
Finalmente, cuando se trata de sonido no hay mucho que decir. Los efectos cuentan con una calidad limitada al buscar sonar retro y la banda sonora, aunque es cumplidora en su estilo sci-fi, tampoco cuenta con melodías tan memorables. El audio no es un gran punto en contra, pero tampoco es algo a destacar.

En conclusión, Lunark representa a la perfección la definición de lo que uno podría llamar un «Juego Nicho». Su creación inició como un proyecto de amor puro de parte de sus creadores hacia los proyectos de aventura de PC de hace 3 décadas y si no fuera por el cariño recíproco de una comunidad que claramente extrañaba este tipo de nostálgica experiencia, nunca hubiera visto la luz. Ahora es esa misma comunidad, y alguno que otro que quizás no se enteró de la campaña de KickStarter a tiempo, los que pueden disfrutar de una obra hecha a la medida de sus gustos.
Prácticamente todo aspecto del título refleja esta dirección. Su acabado visual de pixeles de gran tamaño, así como sus curiosas cinemáticas de bajo detalle pero alta fluidez acompañan a un gameplay que ciertamente ya no se ve en la actualidad. Su enfoque incluso parece ir en contra de los estándares modernos de plataformas donde el protagonista suele moverse a alta velocidad y saltar varias veces el tamaño de su cuerpo para luego caer sin problemas de muchos metros de altura. En Lunark cada paso cuenta, debes avanzar con cuidado y únicamente apresurarte si no tienes otra opción, pues el más mínimo tropiezo puede causarte la muerte aun si solo caes de un par de metros. Afortunadamente algunas tendencias modernas, como checkpoints frecuentes, ayudan a que tu misión sea más manejable y puedas sumergirte sin tanto problema en sus bien diseñados niveles y obstáculos.
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No obstante, el tiempo no tiene piedad de nadie y trás muchísimos años sin entregas similares, los fanáticos de este estilo son cada vez menos. Las generaciones más jóvenes no tienen noción de proyectos similares y la mayoría de videojugadores ya está acostumbrada a nuevos sistemas de plataformas más veloces o enfocados a la acción y los reflejos, dejando atrás ese alto grado de paciencia y precisión que proyectos como éste exigen para dominar sus, discutiblemente, anticuadas mecánicas de movimiento. Para todos ellos, es muy probable que esta entrega no sea muy de su agrado y termine por causarles frustración.
Con todo esto dicho, si te cuentas entre aquellos veteranos fanáticos que sienten una fuerte nostalgia por el casi olvidado género de aventura cinemática pixel art y sus curiosos controles, ten por seguro que Lunark te dará justo lo mismo que aquellos trabajos del pasado; pero nada más, ni menos.


Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Lunark brindada por WayForward para PlayStation 5. El juego está disponible en PlayStation 4, PlayStation 5, PC, Xbox One, Xbox Series X|S y Nintendo Switch.
PUNTOS BUENOS
Los movimientos del héroe requieren de muchísima precisión, tal como ocurría en el primer Prince of Persia de 1989. Aunque un mínimo error suele costarte la vida, los checkpoints son bastante cercanos. El estilo de arte pixel art y sus cinemáticas retro en verdad evocan la sensación de jugar una aventura de PC de los 90s.PUNTOS MALOS
Si estás acostumbrado a los plataformeros rápidos, los controles pueden resultarte torpes y lentos. La trama y personajes son interesantes, pero no muy memorables. Algunos checkpoints están ubicados en secciones muy peligrosas. A veces la ruta a seguir no es lo bastante obvia.CONCLUSIÓN
Lunark resucita al olvidado género de aventura cinemática de plataformas que hace tres décadas fue muy popular en PC. Su compromiso con aquel antiguo estilo es tal que lo imita a la perfección con un curioso pixel art de baja resolución y vibrantes colores, y lo acompaña con un sistema de movimiento igualmente retro donde cada paso cuenta y un simple tropiezo puede llevarte a una muerte inmediata. Estoy seguro que este enfoque puede no congeniar con jugadores acostumbrados a plataformeros más ágiles y podrían frustarse fácilmente con esta entrega. No obstante, si eres de aquellos veteranos que buscan alimentar su nostalgia por juegos como Prince of Persia (1989) y Out of this World (1991) Lunark te dará exactamente lo que buscas, ni más, ni menos.