A medida que el sol se desvanece y las fuertes lluvias comienzan a caer, una niebla desciende a tu alrededor. Alcanzas la cima de un barranco y te esfuerzas por ver el horizonte. Los relámpagos revelan ruinas en la distancia, interponiéndose entre tú y un faro que rasga un nudo en las nubes. Ante esto, sientes que se te aprieta el pecho al lanzar la antorcha hacia delante, puesto que el mismo relámpago que iluminaba tu camino se refracta ahora a través de los espectros vidriosos del reino Umbral entrelazados ante ti.
Esto es Lords of The Fallen, una secuela bastante ambiciosa del juego de 2014 del mismo nombre, en ocasiones terrorífica y en todo momento atmosférica. Ahora, en 2023, es uno de los primeros títulos Soulslike en deslumbrar con el Unreal Engine 5, ya que presenta un mundo asombrosamente detallado con un diseño sonoro y visual que da como resultado una de las experiencias más desafiantes de 2023.
Con paralelismos con prácticamente todos los elementos del Dark Souls original, aquí encarnas a un personaje que despierta en un pozo. En lugar de un Hollow, eres aquel llamado a la salvación en estos tiempos finales, para lo cual estás dotado de una temible lámpara que revela el reino de los muertos. Un Dark Crusader, ungido para matar a los siervos del dios loco Adyr, cuyos impíos adoradores pronto verán su regreso.
Como puedes ver, tu personaje es sinónimo de los arquetipos de fantasía que suelen encontrarse en estos juegos, pero con las mismas libertades de creación que se ofrecen a todos. En ese sentido, todas las clases tendrán la oportunidad de blandir desde magia hasta arcos y armas de asta con distintos grados de éxito. En lugar de los frascos de Estus recargables, tienes un conjunto de crucifijos curativos. Los puntos de control se llaman vestigios en lugar de hogueras. Una dama con capa potenciará tus objetos curativos y encontrarás un herrero para mejorar tu equipo. Lo que quiero decir con esto es que el desarrollador, Hexworks, está poniendo toda la influencia de Dark Souls en primer plano. Inspirándose incluso en los motivos más insignificantes, su jugabilidad y su interfaz de usuario son muy similares a las del primer juego de la brutal trilogía de FromSoftware.





Entonces, que algo quede bien claro. Debo decir que los ajustes iterativos de Lords of The Fallen, junto con un mundo singular que gira constantemente sobre sí mismo, se acercan más a lo que hubiese esperado de un sucesor más directo de Dark Souls que a lo que obtuvimos con Dark Souls II. Ojo que esto no es una crítica a la secuela, sino más bien un gran elogio a lo que consigió Hexwork.
A pesar de parecer demasiado familiar en su estética, Lords of The Fallen está ambientado en Mournstead, un mundo de arquitectura gótica en ruinas y sombría iconografía cristiana centroeuropea. Sus habitantes son fieles profundamente religiosos de la orden sagrada, pero una influencia corruptora del dios Adyr se ha filtrado a la superficie y ha contaminado incluso a los guerreros más devotos. Es bajo ese contexto que tu Dark Crusader explorará las ciudades, pantanos, profundidades y catedrales, con varios ascensores y atajos que conectan todas las zonas que se observan en el horizonte.
Los personajes NPC pueden encontrarse tanto en el mundo de los vivos como en el de los muertos, ya que, como dije líneas arriba, utilizarás tu lámpara Umbral para navegar entre los mundos. A medida que los jugadores avanzan por Mournstead para desbaratar los faros del poder de Adyr, estos mismos personajes secundarios aparecerán y desaparecerán de tu hub. Incluso, en otras ocasiones, podrás invocarlos inmediatamente fuera de las arenas de los jefes. ¿Ves? Te dije que Lords of the Fallen bebía mucho de los elementos más primarios de FromSoftware.







Tanto hablar de Dark Souls al principio nos lleva a preguntarnos si este juego es apto para principiantes. Y a esa pregunta, respondo con seguridad que no. O, bueno, quizá no. Desde el frustrante y limitado creador de personajes, que aparentemente sólo ofrece personajes masculinos, no hay una definición funcional de las estadísticas y habilidades que se te presentan. Esto continúa en el juego, sin opción de consultar los efectos de las estadísticas y los estados al mejorar tu personaje, aparte de ver subir los números enteros afectados tras la experiencia. Del mismo modo, aún ahora, sigo sin apreciar realmente la diferencia entre quemar a un personaje e incendiarlo, simplemente dando por sentado que son distintos tipos de daño que afectan de forma única a enemigos diferentes. El resto es intuición y conocimiento asumido. Si has sobrevivido a Blightown y has salido victorioso de la Fortaleza de Sen, la disposición de todas las estadísticas e interfaces es una tarea que no se te hará complicado adivinar.
Por muy densa e irreverente que sea la interfaz de Lords of the Fallen, este desafío se divide en dos si puedes llevar a un compañero o aventurarte en el matchmaking con un desconocido. Durante la review, la pasé muy bien entrando en las sesiones de otros jugadores y echando una mano. Las conexiones fueron fluidas y sin problemas, lo que permitió a los anfitriones retenerme todo el tiempo que quisieron. La única restricción real en cooperativo es que el anfitrión determina cuándo los jugadores viajan al reino Umbral, así como el desbloqueo de atajos y la recogida de objetos de misión. Todo lo demás siguió siendo tan gratificante como en mi partida en solitario, permitiéndome recoger objetos, acumular experiencia y, en general, existir sin demasiado riesgo. En ese sentido, me queda claro que los desarrolladores han proporcionado a los jugadores cooperativos todas las herramientas necesarias para vivir una aventura gratificante y precaria de principio a fin, así que, si tienes a algún hábil compañero con quien compartir esta aventura, yo no me lo pensaría dos veces para enviar una invitación.
A diferencia de la pulida experiencia cooperativa, es una lástima que durante mi ventana de juego, todos los casos de PVP e invasión de jugadores se encontraran extrañamente con problemas de conexión. El matchmaking cooperativo funcionaba bien, pero el PVP provocaba frecuentes fallos de conexión e injugables caídas de frames.





Lords of The Fallen tiene un as en la manga: la lámpara Umbral. La lámpara puede encenderse en cualquier momento desde que tu Dark Crusader despierta por primera vez, arrojándola sobre las paredes para vislumbrar el reino de los muertos superpuesto al reino corpóreo. Si ves una tumba, puedes esperar encender la antorcha sobre ella y ver algo. Y así será. Esto significa que el juego te brinda bastante para que quieras explorar este mundo de un modo que resulte natural para tu curiosidad. Con el tiempo, esta curiosidad puede conducir y conducirá a nuevas áreas, recompensas y mejoras.
Explorar el reino de Umbral también tiene el riesgo frente a la recompensa. Los jugadores que mueran revivirán inmediatamente en el acto, en la versión Umbral de tu ubicación, con la mitad de tu salud pero con la experiencia acumulada intacta. Puedes dirigirte a un vestigio y volver al mundo mortal, encontrar un punto de cruce o permanecer en el Umbral. Permanecer significa un aumento de la experiencia ganada, pero si te quedas demasiado tiempo, empezarán a aparecer enemigos mayores a tu alrededor que te harán la vida imposible. Esto convierte tu emocionante segunda oportunidad en una trepidante carrera hacia la seguridad, que abre al jugador a sorpresas impredecibles que requieren decisiones rápidas y un juego dinámico. Debo decir que es una adición bastante genial a la fórmula Souls de la que no me cansé.
Pasemos ahora a los problemas que me persiguieron durante mi partida. Ninguno es más decepcionante que el combate, en concreto el lock on. Cuando el juego te enfrenta a un único enemigo, preferiblemente un jefe, la acción es precisa y sensible. En el momento en que hay dos o más enemigos en la pantalla, hay que intentar controlar el lock on hacia quien se quiere golpear. Desgraciadamente, no es tarea fácil, ya que el lock on es muy pegajoso y a menudo se niega a apuntar al enemigo que parece estar justo enfrente. Pero los problemas del combate no acaban aquí. La IA no sólo se atasca con frecuencia en la geometría o simplemente se olvida de su propósito y permanece inactiva durante una pelea, sino que el combate se tambalea fundamentalmente cada vez que intentas golpear a un enemigo al que no estás apuntando. Por muy preciso que creas ser, es casi seguro que vas a golpear demasiado alto o demasiado lejos. Esto significa que los combates contra jefes con más de un enemigo se resuelven en tener la suerte de que la falta de respuesta de los objetivos, y la libertad de movimiento del cuerpo a cuerpo, se alineen a tu favor.




Lords of The Fallen ofrece lo macabro, el desafío y la exploración característicos del género Souls. Se nutre de las espeluznantes sombras de sus evidentes inspiraciones y saca a relucir sus mejores características reimplementando la mayoría de ellas con la ayuda de la atractiva escenografía del Unreal Engine 5. Aunque el combate a menudo frustra cuando los enemigos empiezan a acumularse, Hexworks parece consciente de ello. Aventurarse entre los vivos y los muertos con la lámpara trasciende la novedad. Sobrevivir con un compañero a cuestas también es estimulante. Si consigues superar la densa presentación de los elementos más básicos y complejos de lo que es un Souls, ya que de alguna manera el título da por hecho que ya has jugado Dark Souls, es probable que experimentes un juego bastante competente.
Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Lords of the Fallen brindada por CI Games para PlayStation 5.

PUNTOS BUENOS
Mecánica de doble reino bien ejecutada. Tener una segunda oportunidad le da la vuelta a la experiencia tipo Souls El modo cooperativo es tan bueno que convertirás a tus amigos en masoquistas. Sublime presentación audiovisual que ofrece un opresivo y atmosférico parque gótico.PUNTOS MALOS
El lock on de la cámara es poco fiable, puesto que hace los combates difíciles de manejar. La IA enemiga suele fallar. El multijugador competitivo apenas funciona.CONCLUSIÓN
Lords of The Fallen compensa sus torpes combates y opacos sistemas con la fantástica lámpara Umbral y su impresionante diseño audiovisual.