Las cosas se pusieron algo agitadas hace unas semanas cuando «Nate the Hate», un informante de la industria con un historial decente, afirmó que Hi-Fi Rush se dirigía a Nintendo Switch y PlayStation. El rumor generó sentimientos encontrados entre los fanáticos de Xbox, algunos de los cuales expresaron consternación por la posibilidad de que uno de los exclusivos más destacados de la consola llegara a otra plataforma.
De igual manera, otros informes en ese momento afirmaron que Sea of Thieves de Rare también podría dirigirse a PlayStation y Switch. Y todo llegó a su punto más álgido este fin de semana cuando XboxEra informó que Xbox planea lanzar su exclusivo más grande, Starfield, en PS5.
Entonces, considerando todo esto, ¿está Microsoft dando por pérdida a su propia consola? ¿Cuál es el verdadero punto de venta de una Xbox en 2024? Lo único claro por ahora es que los juegos exclusivos AAA de Xbox no son la propuesta de valor de Microsoft en esta generación; sino que se trata del ecosistema.

No es un misterio saber que las consolas de videojuegos se han definido por sus juegos exclusivos. Comprar una Xbox significaba tener acceso a Halo y Gears of War. Mientras que optar por una PlayStation nos brindaba la chance de jugar Horizon y God of War. Esa estrategia proporcionó a cada plataforma un punto de venta único que ningún otro sistema podía reclamar y motivó a los estudios internos a crear juegos de alta calidad que pudieran mover hardware.
Aunque esa ha sido la dinámica durante décadas, Microsoft ha experimentado durante mucho tiempo con cambiar la experiencia de poseer una consola casera. Microsoft no perturbaría el mercado de consolas hasta 2017 cuando lanzó Xbox Game Pass. El servicio de suscripción sería el giro más audaz de la marca hasta el momento, ya que estaba dirigido a hacer que los jugadores pagaran una tarifa mensual para acceder a una biblioteca de juegos en lugar de comprarlos individualmente. La apuesta funcionó, fortaleciendo a la marca Xbox en medio de una batalla perdida con la popular PlayStation 4.
Ese éxito es la clave para entender lo que significa comprar una Xbox en 2024. Microsoft ha apostado por la idea de Xbox como una plataforma impulsada por un ecosistema vinculado a través de Game Pass. En un mundo ideal, un usuario de Xbox tiene una suscripción a Game Pass Ultimate que le permite jugar sus juegos en consola, PC y móviles a través de la transmisión en la nube. Los jugadores incluso pueden acceder a sus juegos en televisores Samsung sin necesidad de dispositivos adicionales (en algunos territorios). En ese sentido, se trata menos de qué títulos juegas y más de cómo los juegas.
Por ese motivo, la marca Xbox moderna tiene más en común con Apple que con PlayStation. Comprar una Xbox Series X es más similar a comprar un iPad porque ya tienes un iPhone. A lo que quiero llegar con esto es que es más conveniente quedarse dentro de un ecosistema compartido en múltiples dispositivos. Una vez que los jugadores se enganchan al atractivo de Game Pass, es más fácil para Microsoft atraerlos y mantenerlos comprando sus plataformas. La estrategia de Xbox desafía el negocio tradicional de los videojuegos, pero es fácil ver la oferta: si eres suscriptor de Game Pass y estás considerando qué consola comprar, ¿por qué no elegir una Xbox para obtener fácilmente la biblioteca de juegos a la que tienes acceso en un televisor?

Microsoft no es la única empresa que experimentó con esa estrategia. Google Stadia intentó, y fracasó. Con más éxito, el Steam Deck es un accesorio invaluable para los jugadores de PC que les da a los jugadores más incentivos para comprar sus juegos en Steam. Incluso Sony está empezando a construir su propio ecosistema a través de PS Plus, PlayStation VR2 y el PS Portal. Las empresas de juegos ven el valor de hacer que los jugadores sientan que han invertido en algo que sería molesto abandonar.
A través de ese enfoque, la idea de que los juegos de Xbox lleguen a otras plataformas no es tan desconcertante como suena. Microsoft parece confiada en que suficientes personas seguirán suscribiéndose a Game Pass por lo que no les dolerá vender sus juegos «exclusivos» en plataformas competidoras y obtener un poco de dinero extra. Y aunque eso puede diluir un gran punto de venta del servicio, sigue siendo más económico pagar una tarifa anual de suscripción a Game Pass que comprar varios juegos de $70 al año.
¿Será eso lo más conveniente? Honestamente no lo sé. Puede ser una buena idea en un mundo donde todas las plataformas juegan con las mismas reglas, pero la exclusividad sigue siendo un punto de venta clave de la marca PlayStation. Si Xbox abandona por completo ese aspecto de su negocio, para un comprador casual, la Series X no tendría la misma fuerza que una PS5. ¿Puede Microsoft persuadir a los jugadores de que un ecosistema de juego consistente tiene más valor que los juegos que alberga en su interior? Esperemos que la próxima presentación de Phil Spencer nos despeje todas las dudas y nos deje más tranquilos.





