Treinta años después de que Sega ayudara a salvar a Nvidia, el CEO de la compañía, Jensen Huang, se reunió con el expresidente de Sega, Shoichiro Irimajiri, durante un evento celebrado en el histórico arcade GiGO Akihabara 3 de Tokio. El encuentro sirvió para conmemorar una nueva alianza tecnológica entre ambas empresas y recordar uno de los momentos más importantes en la historia de Nvidia.
Al evento también asistieron el actual CEO de Sega, Haruki Satomi, el COO Shuji Utsumi y Yu Suzuki, creador de Virtua Fighter y Shenmue. Durante la presentación se anunció que Virtua Fighter Crossroads y futuros juegos de Sega serán compatibles con Nvidia RTX Spark, una nueva línea de chips todo en uno diseñada para laptops Windows ultradelgadas y PCs compactas.
La colaboración representa un auténtico círculo completo para Nvidia. Hoy la compañía es la empresa más valiosa del mundo, con una capitalización bursátil cercana a 4.74 billones de dólares, pero a mediados de los años 90 era una pequeña empresa que suministraba chips gráficos a Sega para sus primeros proyectos en 3D.
Uno de esos productos fue el Nvidia NV1, el primer acelerador gráfico de la compañía, que impulsó la versión para PC del primer Virtua Fighter. Sin embargo, poco después Nvidia obtuvo un importante contrato para desarrollar tecnología 3D destinada a una futura consola de Sega, pero problemas técnicos impidieron cumplir con el proyecto, dejando a la joven empresa al borde de la quiebra.
Fue entonces cuando Shoichiro Irimajiri tomó una decisión que cambiaría la historia. A pesar del riesgo, el entonces presidente de Sega aprobó una inversión de 5 millones de dólares en Nvidia, una cantidad considerable para la época y que permitió que la compañía sobreviviera en uno de sus momentos más difíciles.
Jensen Huang recordó que incluso advirtió a Irimajiri que existía una alta probabilidad de perder todo el dinero invertido. Sin embargo, el ejecutivo de Sega decidió seguir adelante porque, sin ese apoyo, Nvidia desaparecería por completo. Años después, Huang reveló que, si Sega hubiera conservado esa participación accionaria, hoy tendría un valor cercano al billón de dólares, aunque finalmente la vendió por unos 300 millones de dólares cuando Nvidia salió a bolsa.
Durante el evento en Akihabara, Huang expresó públicamente su agradecimiento a Sega y a Irimajiri. El directivo afirmó que la amistad, el respaldo y la confianza que recibió de Sega significaron muchísimo para él, destacando además que Japón siempre ha ocupado un lugar muy especial en la historia de Nvidia.
Finalmente, Huang también rindió homenaje a Yu Suzuki, asegurando que sin sus innovaciones en los videojuegos y la animación 3D, la industria del videojuego moderna sería completamente diferente. Según el CEO de Nvidia, el trabajo pionero del creador de Virtua Fighter hizo posible gran parte de los avances tecnológicos que hoy disfrutan tanto los desarrolladores como los jugadores.





