Intel y Nvidia han protagonizado recientemente una colaboración que ha llamado la atención en la industria tecnológica, especialmente por la posibilidad de que Intel llegue a fabricar GPUs de Nvidia en el futuro. Sin embargo, por ahora la cooperación entre ambas compañías se centra principalmente en el desarrollo de productos, combinando CPUs de Intel con GPUs de Nvidia, en lugar de un acuerdo directo de fabricación.
Durante la conferencia de Morgan Stanley, el director financiero de Intel, Dave Zinsner, reveló un cambio importante en la estrategia de la compañía respecto a su nuevo nodo de fabricación 18A. Inicialmente estaba pensado únicamente para producir chips internos de Intel, pero los avances recientes han llevado a la empresa a considerar que también puede ofrecerse a clientes externos dentro de su negocio de fundición.
Este cambio es relevante porque amplía las posibilidades del negocio Intel Foundry, que busca competir con fabricantes como TSMC. Al permitir que 18A se utilice para clientes externos, Intel podría atraer socios más rápido, ya que este nodo ya está en producción, mientras que el futuro nodo 14A todavía se encuentra en desarrollo.

Ante este escenario, muchos analistas han especulado sobre la posibilidad de que Nvidia se convierta en uno de esos clientes. No obstante, Zinsner aclaró que el acuerdo actual entre ambas compañías está impulsado por el desarrollo de productos y no por la fabricación de chips, destacando que la combinación de CPUs x86 de Intel con las GPUs de Nvidia podría dar lugar a dispositivos y servidores de alto rendimiento.
En general, la situación refleja un momento positivo para Intel tras varios años complicados. Con el prometedor debut de los procesadores Panther Lake basados en 18A, el interés de posibles clientes externos y la colaboración estratégica con Nvidia, la compañía parece estar recuperando terreno en la industria de los semiconductores y fortaleciendo su apuesta por el negocio de fundición.





