Durante años, la palabra “Lite” en un smartphone ha sido casi una advertencia: menos potencia, menos ambición y una experiencia claramente recortada frente al modelo principal. Pero el Honor Magic 8 Lite llega para cuestionar directamente esa idea. Tras varios días usándolo, queda claro que este no es un teléfono pensado para quien “se conforma”, sino para quienes quieren una experiencia sólida, moderna y confiable sin pagar precios de gama alta.
Este dispositivo le conviene especialmente a quienes buscan equilibrio. Usuarios que usan el teléfono todo el día, que trabajan, consumen contenido, juegan de forma casual y quieren que el equipo simplemente responda, sin calentarse, sin quedarse corto y sin obligarlos a cargar con un power bank. El Magic 8 Lite apunta a ese público que prioriza autonomía, fluidez y una sensación de producto bien construido, más que cifras técnicas para presumir.
Lo más interesante es que el Magic 8 Lite refleja un cambio real en el mercado: muchas de las experiencias que antes solo encontrábamos en la gama alta ahora se están filtrando hacia la gama media. Honor entiende esto y posiciona este teléfono como una alternativa inteligente para quienes quieren algo cercano a un flagship en el uso diario, pero sin el costo ni los excesos de uno. Y ahí es donde este “Lite” empieza a dejar de sentirse ligero en el sentido más áspero de la palabra.

Diseño
En mano, el Honor Magic 8 Lite sorprende más de lo que sus cifras sugieren. Con un peso de 189 gramos, sobre el papel podría parecer un teléfono algo pesado, pero en el uso diario la sensación es completamente distinta. La distribución del peso está tan bien lograda que el equipo se siente equilibrado, cómodo y fácil de manejar, incluso tras largos periodos de uso. No es un teléfono que canse, y eso es algo que se aprecia más de lo que parece.
Uno de los detalles mejor resueltos del diseño está en el módulo de cámaras. La protuberancia es mínima, de apenas medio milímetro, lo que permite que el teléfono repose completamente plano sobre una mesa, sin el clásico vaivén que ya se ha vuelto común en muchos smartphones modernos. Puede parecer un detalle menor, pero en el uso cotidiano marca una diferencia clara, sobre todo al escribir o interactuar con el dispositivo apoyado.
En cuanto a materiales, el Magic 8 Lite apuesta por plástico pulido en el marco y la parte trasera, con cristal en el frontal. Y aunque esto podría sonar poco atractivo en papel, la ejecución es clave. El tacto es sólido, bien terminado y con una sensación más cercana a la gama media-alta que a un dispositivo económico. No pretende competir con aluminio y vidrio premium, pero tampoco cae en ese plástico barato que delata inmediatamente un equipo de bajo costo. Honor encuentra aquí un punto medio bastante acertado.
A nivel estético, el teléfono está disponible en Forest Green, Midnight Black y Reddish Brown, ofreciendo opciones sobrias pero con personalidad. No hay una paleta exagerada, pero sí suficiente variedad para adaptarse a distintos gustos sin perder una identidad clara. Es un diseño que busca ser elegante y funcional, más que llamativo.
Donde el Magic 8 Lite realmente se distancia de otros modelos de su categoría es en la durabilidad. Honor certifica resistencia a caídas de hasta 2.5 metros, gracias a su Ultra-Bounce Anti-Drop Technology, que combina vidrio templado profundo con un fluido no newtoniano que se endurece al impacto y distribuye mejor la energía. A esto se suma una estructura de resistencia al agua en tres capas, capaz de soportar inmersión de hasta 30 minutos a 1.5 metros y exposición breve a agua caliente, alcanzando certificaciones IP68/IP69K. Además, funciones como AI Heavy Rain Touch y AI Glove Touch aseguran que la pantalla responda incluso bajo lluvia o con guantes. Para un “Lite”, este nivel de protección no solo es raro: es directamente impresionante.




Pantalla
La pantalla del Honor Magic 8 Lite da un paso adelante principalmente por su aprovechamiento de la sección frontal, más que por un aumento radical de tamaño. Honor logra esto gracias a unos biseles extremadamente delgados, de apenas 1.3 mm, lo que se traduce en una relación pantalla-cuerpo del 94.6%. En la mano, el panel prácticamente lo ocupa todo, generando una sensación muy inmersiva que no suele encontrarse en esta categoría de precio.
Aunque la resolución general baja ligeramente respecto a modelos anteriores, en el uso real no se percibe como un retroceso. El texto se mantiene nítido, las imágenes conservan buen nivel de detalle y no hay esa sensación de “pantalla barata” que a veces acompaña a recortes agresivos. Para consumo de contenido, redes sociales o lectura prolongada, la experiencia sigue siendo cómoda y consistente.
El panel AMOLED hace exactamente lo que se espera de esta tecnología: colores intensos, negros profundos y un contraste que ayuda mucho tanto en videojuegos como en películas y series. La tasa de refresco dinámica de 60 a 120 Hz responde bien al movimiento, aumentando la fluidez cuando es necesario y reduciéndola cuando no, sin transiciones bruscas. Además, Honor mantiene un buen nivel de personalización desde ajustes, con distintos perfiles de color, temperatura y un apartado independiente para sus modos de cuidado visual, ahora mejor organizados y más fáciles de entender.
Uno de los avances más importantes frente a generaciones anteriores está en el soporte HDR para streaming. El Magic 8 Lite es compatible con plataformas como Netflix y YouTube, algo que antes no era una prioridad en la línea Lite. En cuanto al brillo, más allá de cifras oficiales, la realidad es que el rendimiento en exteriores es sobresaliente, incluso bajo luz solar directa. En uso diario, no hay que forzar la vista ni buscar sombras para ver bien el contenido.
Finalmente, la experiencia multimedia se completa con un sistema de audio compuesto por un altavoz inferior y el auricular, que sorprende por su volumen. El modo de 400% de volumen alto realmente se siente potente, sin destrozar por completo la claridad del sonido. No hay graves profundos, como es normal en un teléfono, pero para ver videos, escuchar podcasts o desplazarse por redes sociales, no es imprescindible usar audífonos, algo que suma puntos en el día a día.



Software & IA
Quizás el aspecto más infravalorado de los celulares Honor es lo fácil que resulta convivir con él. Desde el primer encendido, el teléfono transmite una sensación de calma y estabilidad poco común en su rango de precio. MagicOS 9, basado en Android 15, se siente limpio, bien organizado y maduro. No hay funciones a medio terminar ni decisiones de diseño extrañas: todo responde como debería. La navegación diaria es fluida, las animaciones están bien optimizadas y el sistema nunca da la impresión de estar forzado o saturado.
En el apartado de inteligencia artificial, Honor adopta un enfoque sensato. Las funciones están ahí, pero no invaden la experiencia. Herramientas como Magic Portal o la traducción en tiempo real se integran de forma natural en el sistema. No son funciones que usarás todos los días, pero cuando las necesitas, cumplen su propósito sin complicaciones ni procesos innecesarios. Aquí la IA se siente como un apoyo, no como un argumento de marketing constante.
Con el paso de los días, lo que más destaca es la ausencia de fricción. Las notificaciones llegan y se comportan correctamente, el sistema no cierra aplicaciones de forma agresiva para ahorrar batería y la conectividad se mantiene estable. Son detalles pequeños, pero sumados construyen una experiencia confiable, de esas que no te obligan a pensar en el teléfono ni a “pelearte” con él.
A nivel práctico, el lector de huellas bajo la pantalla es rápido y preciso, el desbloqueo facial funciona bien con buena iluminación y el audio estéreo cumple sin problemas para el uso diario. Las llamadas se escuchan claras y consistentes. Y quizá lo más importante: el Magic 8 Lite no exige atención constante. No molesta con avisos innecesarios, no falla en tareas básicas y no se comporta de forma impredecible. Además, es un Honor totalmente compatible con Google, con Play Store y servicios completos desde el primer momento. Para muchos usuarios, esa fiabilidad silenciosa es justo lo que buscan.

Cámaras
A nivel visual, el sistema de cámaras del Honor Magic 8 Lite promete más de lo que realmente entrega. El enorme módulo circular recuerda al de los modelos más caros de la marca, pero la realidad es que solo hay dos sensores. El principal es un 108 MP con apertura f/1.75 y estabilización óptica, una configuración que suena potente, aunque en la práctica representa una evolución muy moderada frente a la generación anterior. El segundo sensor es un ultra gran angular de 5 MP, y conviene dejarlo claro desde el inicio: no es el punto fuerte del teléfono.
El ultra gran angular cumple apenas para salir del paso. El nivel de detalle es bajo, el rango dinámico limitado y, en escenas complejas, el HDR se ve forzado intentando compensar las carencias del sensor. Las imágenes se sostienen solo a primera vista, pero al revisarlas con más cuidado se notan imprecisas y poco refinadas en comparación con la cámara principal. Tras probarlo en distintas situaciones, es un lente que termina siendo fácil de ignorar.
La cámara principal ofrece resultados más sólidos. En condiciones normales, las fotos lucen bien: buen HDR, exposición controlada incluso en cielos brillantes, colores correctos y un nivel de detalle adecuado. Sin embargo, al mirar de cerca aparecen las limitaciones típicas de sensores de alta resolución con pixel binning económico: las texturas pueden verse algo artificiales, con ese acabado “pintado” que los teléfonos de gama alta ya dejaron atrás. Aun así, el zoom digital 3x es sorprendentemente útil, no tanto por el aumento de detalle, sino por el procesamiento distinto que reduce el ruido y permite composiciones más interesantes.
En fotografía nocturna, el Magic 8 Lite sorprende para bien. La fotografía computacional trabaja de forma agresiva para iluminar escenas muy oscuras, logrando resultados más claros de lo que el ojo percibe. Eso sí, requiere algo de paciencia, ya que el procesamiento toma unos segundos. La cámara frontal de 16 MP cumple correctamente, con buen HDR y un nivel de detalle aceptable, aunque nuevamente con cierta falta de naturalidad en primeros planos. En video, el panorama es más limitado: hay grabación en 4K a 30 fps, con buena calidad, pero sin opción a 60 fps, algo que ya empieza a sentirse corto para un teléfono de este precio en 2026.








Rendimiento
En el Honor Magic 8 Lite, el rendimiento no se entiende sin hablar primero de la batería, porque ahí es donde Honor toma una decisión muy clara. Gracias al uso de tecnología de silicio-carbono, este modelo incorpora una enorme batería de 8,300 mAh, muy por encima de lo habitual en su rango de precio. El resultado es simple: no hay prácticamente ningún rival directo que aguante tanto. Tres días completos de uso son lo normal, y con un poco de cuidado es posible rozar el tercer día sin demasiados sacrificios.
Esa autonomía tan destacada también tiene que ver con una elección inteligente de hardware. Honor apuesta por un Snapdragon 6 Gen 4, un chip de gama media-baja que prioriza la eficiencia por encima de la fuerza bruta. Acompañado por 8 + 8 GB de RAM y hasta 512 GB de almacenamiento, el teléfono se mueve bien en tareas cotidianas: redes sociales, mensajería, navegación web y multitarea en pantalla dividida funcionan sin mayores problemas. Las animaciones se mantienen fluidas y el sistema no da señales de agotamiento incluso tras largas jornadas.
Eso sí, no es un teléfono especialmente rápido. Las aplicaciones tardan un poco más en abrirse que en otros móviles de gama media más potentes, y al desplazarse por páginas web pesadas se nota un ligero retraso en la carga de imágenes. No arruina la experiencia, pero es un detalle perceptible, sobre todo si vienes de un dispositivo más antiguo pero con un procesador de gama más alta.

En benchmarks, el Magic 8 Lite consigue los siguientes puntajes:
| Modelo | Wild Life | Wild Life Extreme | Geekbench 6 Single | Geekbench 6 Multi |
|---|---|---|---|---|
| Samsung Galaxy A56 | 4962 | 1313 | 1365 | 3556 |
| Samsung Galaxy A55 | 3759 | 975 | 1123 | 3357 |
| Samsung Galaxy A36 | 3458 | 915 | 1014 | 2897 |
| Xiaomi Redmi Note 14+ | 3981 | 1064 | 1160 | 3226 |
| Infinix GT20 Pro | 6375 | 1743 | 1024 | 3386 |
| Honor Magic 8 Lite | 3816 | 983 | 1102 | 3076 |
Los números muestran que el rendimiento gráfico del Honor Magic 8 Lite es competitivo pero claramente conservador. En Wild Life y Wild Life Extreme, el Magic 8 Lite se sitúa por encima del Galaxy A36 y muy cerca del Galaxy A55, lo que se traduce en una experiencia correcta para juegos populares y uso multimedia, pero sin aspirar al alto rendimiento gráfico que ofrecen el Galaxy A56 o, sobre todo, el Infinix GT20 Pro, que juega en otra liga. Esto confirma que HONOR no apunta al gaming pesado, sino a un equilibrio entre fluidez y eficiencia energética.
En Geekbench 6, el Magic 8 Lite refuerza esa idea de balance: su puntaje Single Core es sólido y cercano al Galaxy A55, lo que garantiza buen desempeño en tareas del día a día, mientras que en Multi Core queda en la zona media del cuadro, por encima del Galaxy A36 pero por debajo de los modelos más potentes. En conjunto, el Honor Magic 8 Lite se perfila como un smartphone pensado para uso cotidiano fluido y gran autonomía, más que para competir en potencia bruta, una decisión coherente con su enfoque y público objetivo.
En videojuegos, el enfoque vuelve a ser conservador. No es un teléfono pensado para gaming, y la mayoría de títulos ajustan automáticamente los gráficos a niveles medios o bajos. Aun así, hay mejoras frente a la generación anterior: el rendimiento es más estable, no hay caídas bruscas tras sesiones prolongadas y el control térmico es correcto.
Batería
La batería es, sin exagerar, el mayor punto fuerte del Honor Magic 8 Lite. Honor ha llevado de forma agresiva la tecnología de baterías de silicio-carbono a un rango de precio donde simplemente no era común verla, y el resultado es impresionante. Como mencioné líneas arriba, este teléfono integra una enorme batería de 8,300 mAh, algo que habría sido impensable en un dispositivo de este tamaño hace apenas un par de años, y más aún manteniendo un grosor contenido.
En el uso real, la experiencia es casi liberadora: incluso en días completos de uso intenso, es habitual terminar la jornada con 50% de batería o más. Para la mayoría de usuarios, este es sin duda un teléfono de dos días, y quienes tengan un uso más ligero podrán estirarlo todavía más. Quizá no todos alcancen los tres días prometidos, pero vivir sin ansiedad por el cargador es parte del día a día con este equipo.
Además, Honor acompaña esta autonomía con carga rápida de hasta 66W mediante su sistema SuperCharge. El cargador no viene incluido, pero con uno compatible el teléfono alcanza alrededor de 54% en 30 minutos y una carga completa en poco más de una hora. La gestión de la potencia es conservadora para cuidar la batería a largo plazo, aunque existe una opción para priorizar velocidad. No hay carga inalámbrica, pero con esta autonomía y estos tiempos de carga, difícilmente se echa en falta.

Conclusiones
El Honor Magic 8 Lite no es solo otro teléfono más en la gama media: es un dispositivo que se siente sólido y confiable en el uso diario, con un software maduro, autonomía excepcional y una pantalla AMOLED que cumple sin alardes. No está diseñado para romper récords de rendimiento o ser el mejor en fotografía, pero sí para hacer todo lo que la mayoría de usuarios necesita sin quejarse: redes sociales, multimedia, mensajería, videollamadas y multitarea ligera se mueven con soltura, y la experiencia general raramente frustra.
Su batería monstruosa y su software bien optimizado son los dos puntos que más justifican su compra, junto a un gran precio de S/1699. Si priorizas una gran autonomía, un teléfono que no te deje colgado a mitad del día y una interfaz limpia y sin exceso de bloatware, aquí tienes una propuesta difícil de superar por ese dinero. La cámara principal hace fotos decentes para uso cotidiano, la pantalla tiene buen brillo y color, y la construcción es sólida para el día a día.
Ahora bien, si lo que más te importa es rendimiento puro, juegos exigentes o capacidades fotográficas de primer nivel, existen otras opciones dentro de ese mismo rango o apenas un poco más arriba que te darán resultados mejores en esos aspectos. Pero para el usuario promedio —el que quiere fiabilidad, batería para tres días, buena pantalla y una experiencia sin complicaciones— el Honor Magic 8 Lite es una compra recomendable y sensata.

PUNTOS BUENOS
La batería de 8,300 mAh es líder absoluta en su rango y permite olvidarte del cargador por días. Experiencia de software limpia y estable. Diseño bien resuelto y duradero. Pantalla AMOLED inmersiva, gran aprovechamiento frontal y buen brillo en exteriores.PUNTOS MALOS
El ultra gran angular es muy limitado y el procesamiento no siempre es natural. Cumple bastante bien para el día a día, pero no es ideal para gaming exigente ni para quienes buscan potencia bruta.CONCLUSIÓN
El Honor Magic 8 Lite es un “Lite” solo de nombre, es un smartphone pensado para quienes priorizan batería, estabilidad y uso diario sin complicaciones, más que potencia extrema o fotografía avanzada.