Goat Simulator 3

Tomando a la comunidad de jugadores por sorpresa allá por 2014, Goat Simulator saltó a la palestra y se aprovechó, de una forma extrañamente divertida, de la moda de los simuladores que hacía furor por aquel entonces. Ocho años después, el desarrollador Coffee Stain Studios ha decidido prescindir de una secuela directa y lanzarse al final de una trilogía con Goat Simulator 3.

Ahora bien, mi trabajo sería mucho más fácil si todos los que lean esto hubieran jugado al original, ya que he descubierto que explicar exactamente qué es este juego puede ser, como mínimo, un reto. Pero, si eres nuevo en esta locura, te haré un pequeño resumen. Básicamente eres una cabra. Eso es todo. En lugar de estar en un zoológico o corriendo libremente, el héroe del juego se verá dentro de una especie de mundo abierto con el objetivo de crear caos a su paso.

Para los que hayan jugado al original, el detalle más notable de entrada será la escala de la secuela. Mientras que el primer juego se limitaba a una zona de juego relativamente pequeña, el mapa ahora es significativamente más grande, con múltiples puntos de interés repartidos por todos lados. No obstante, cabe resaltar que el aspecto más impresionante del mapa no es su tamaño, sino lo densamente repleto que está de actividades, puntos de referencia y chistes divertidísimos que no voy a revelar aquí.

En medio del caos, hay micro-misiones llamadas Eventos. Si fuera generoso, diría que estas actividades son una especie de puzzles, pero se parecen más a un elemento básicamente interactivo que puede hacerte pensar durante un segundo o dos. No quiero exponer muchos de los Eventos, ya que su naturaleza inesperada es una gran parte del humor.

Completar los eventos te recompensará con puntos que te permitirán ascender en los rangos de los Illuminati y remodelar gradualmente la catedral secreta escondida dentro de las torres de cabra alrededor del mapa. Lo sé, nada de esto tiene sentido, pero es un intento de dar un propósito a tus absurdas travesuras. Completar la mayoría de los eventos y ascender al rango de Nueva Orden de la Cabra culmina en una especie de lucha contra jefes, que es tan irónica como el resto del juego. Y si bien todo esto podría considerarse una especie de historia, los pasos que te llevan al final no consiguen mucho más que alterar estéticamente el lugar que sólo visitarás cuando hayas alcanzado el siguiente rango.

Entre los eventos, completarás instintos. Al igual que las tareas del juego original, los instintos son actividades de poca importancia, como hacer una 720 backflip o dar un cabezazo a un determinado número de habitantes. Completar los instintos te recompensará con puntos que podrás gastar para comprar cosméticos y objetos con los que podrás embellecer a tu cabra. Es divertido ponerle a tu cabra una sábana fantasmal, pero lo realmente divertido son los objetos que vienen con las habilidades.

Una imitación del escudo del Capitán América que podrás lanzar, un jetpack que te envía a la estratosfera, y una máscara humana que dispara láseres desde los ojos, son sólo algunos de los disparatados accesorios que encontrarás. Lo genial aquí es que el juego te ofrece constantemente herramientas estúpidas con las que jugar y da lugar a una gran cantidad de diversión.

Llegado a este punto, debería ser bastante evidente que Goat Simulator 3 no se toma a sí mismo en serio y ese es su encanto, pero me queda claro también que el humor no será para todos. Personalmente, me reí mucho más de lo que me gustaría admitir, aunque «sincronizar» con cada Torre de Cabra en el mapa me pareció que estaba bordeando la línea entre la sátira y el robo descarado de los elementos de Assassin’s Creed.

Aunque ser una caótica cabra es algo muy divertido de por sí, añadir amigos a la mezcla es donde el juego realmente encuentra su sitio. En pantalla dividida o en el modo multijugador online, puedes añadir hasta tres amigos a tu partida, multiplicando la locura. Además de explorar, dar cabezazos y lamer juntos, también puedes participar en una multitud de minijuegos que te hacen competir contra otros en fútbol, golf y más. Todas estas actividades pueden encontrarse dentro del mundo o ser iniciados por un jugador en cualquier momento en los menús.

Hablando de eso, cabe mencionar que, más allá de lo que pueda parecer, el rendimiento del juego es excelente. Cuando digo esto, no me refiero a la ausencia total de algunos elementos que se han dejado intencionadamente, sino más bien a que cuatro jugadores pueden provocar enormes explosiones, invocar tornados juntos al mismo tiempo, y más, y el juego se lo toma con calma, sin más que una ligera caída de frames como repercusión. Es una hazaña admirable que me sorprendió constantemente.

Al entrar en Goat Simulator 3, no esperaba mucho. Teniendo en cuenta que el original fue prácticamente un chiste que requería una o dos horas de atención, supuse que el segundo seguiría ese mismo camino. En lugar de eso, obtuve un divertidísimo viaje de seis horas que me hizo reír bastante. El mapa, densamente repleto, te sobrecarga con actividades rápidas que tú y unos cuantos compañeros podrán recorrer juntos y cometer locuras a discreción. El título no es perfecto, ni se supone que lo sea, pero he disfrutado con Goat Simulator 3 de cabo a rabo.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Goat Simulator 3 para PlayStation 5 brindada por Coffee Stain Publishing.