Fire Emblem Engage

Debo confesar que mi amor por la saga Fire Emblem empezó con Awakening, en la Nintendo 3DS, el cual es mi título favorito de la portátil de Nintendo, y si bien anteriormente ya conocía a algunos de sus personajes debido a su inclusión en Smash Bros. Fue realmente el título de la 3DS el que me hizo interesarme mucho más por la saga, y seguirla en cada una de sus entregas principales.

Por ello, desde el primer momento en que se reveló Engage, mantuvo mi atención, no solo por ser un título más de la línea principal, sino porque incorporaba un elemento interesante, que era el ver a algunos de sus personajes más conocidos de otros títulos, lo cual generaba mucha mayor expectativa. Así que veamos que nos aguarda con Fire Emblem Engage.

Fire Emblem Engage es un juego de estrategia por turnos que sigue la conocida jugabilidad de la saga, con el regreso de algunas mecánicas que se hicieron extrañar, más la suma de otras que realmente se sienten le brindan un aire fresco al juego.

Este nos narra la historia de Alear, un Dragón Divino que despierta de un largo sueño, para enfrentarse a las fuerzas del mal, y que en su camino debe reunir a los 12 anillos emblema, que otorgan habilidades especiales a quienes los usan. Ello se da gracias a los emblemas/espíritus, por decirlo de alguna forma, de antiguos personajes de la saga.

No voy a darte muchos detalles de la historia principal para no spoilear, pero como en todo juego de Fire Emblem puedes esperar que a medida que progreses aparezcan nuevos personajes, eventos, y algún que otro giro en la trama.

Lamentablemente, la historia no logra los niveles de otras entregas ya que termina sintiéndose bastante plana y predecible, siendo una lucha entre el bien y el mal que no tiene muchas aristas complejas o que haga que nos cuestionemos las decisiones que estamos tomando. De hecho, a diferencia de Three Houses, ese elemento de elegir entre una u otra casa, y demás decisiones que se van dando a lo largo de la trama, las cuales desembocarán con diversas consecuencias en la historia, no está presente acá.

A eso habría que sumarle la oportunidad perdida a nivel narrativo que se siente con los emblemas, y es que ya habiendo logrado una excusa aceptable para traer de vuelta a varios personajes míticos de la saga, estos no tienen más que simples líneas o algún que otro comentario, por lo que terminan sintiéndose como solo simples ecos de sus versiones originales; y aunque agradezco de que no intervengan para que esta historia sea su propia protagonista, al menos esperaba que haya algún contenido adicional que nos permita conocerlos más, lo cual solo lo veremos a través de algunas de las misiones adicionales.

¿Es realmente tan importante la historia? Pues para la saga Fire Emblem sí, ya que mucho del contenido y las decisiones que se van tomando, definen la manera como se moldean los hechos, o el apego que se puede tener por los personajes, ya que en el modo clásico (el tradicional en la saga) la muerte de uno de ellos es para siempre, por lo que en el juego te verás haciendo hasta lo imposible para evitar que caiga alguno al cual le tengas cariño.

Pasando al aspecto visual, lo primero que vas a ver en el juego son sus hermosas gráficas y cinemáticas, que debo decir me han dejado gratamente satisfecho ya que, si bien desde hace un tiempo las animaciones de las secuencias de historia del juego vienen siendo bastante buenas, parece que el nivel sigue subiendo con cada entrega. Cada momento de la historia que se ve a través de videos se ve simplemente genial, con modelos bien detallados y con animaciones a la altura de todo el espectáculo visual que tenemos.

Incluso los modelos in-game se sienten que han mejorado comparados con los de Three Houses, los cuales se veían bastante bien en su momento, por lo que la curva de mejora va en aumento. Ello puede deberse al mayor tiempo de conocimiento de la consola y al saber explotarla al máximo.

Asimismo, las animaciones de los combates y el mapa son bastante agradables de ver, y aunque tienen uno que otro aspecto áspero por ahí, nada que disminuya la experiencia, somos conscientes de que probablemente se deban a las limitaciones que tiene la Nintendo Switch, una consola que ya tiene casi seis años de vida. A pesar de todo ello, Fire Emblem Engage no se guarda nada y logra aprovechar todos los recursos y mostrarse en su mejor manera.

De igual forma la banda sonora es genial, cumpliendo con poner las notas tensas, de relajación, tristeza o algarabía en cada momento, no solo logrando el objetivo que tienen, sino yendo más allá y convirtiéndose en melodías que querremos escuchar una y otra vez.

Pasemos al plato fuerte del juego, y es que nos toca hablar de la jugabilidad.

Si en algo destaca por sobremanera Fire Emblem Engage es en su endiabladamente adictiva que es su jugabilidad, y es que no solo tenemos ante nosotros a uno de los títulos más pulidos de la saga en cuanto a los combates por turnos, sino que se siente que ha mejorado cada sistema de lucha, agregando algunas novedades que le han dado un matiz más de variaciones a la conocida franquicia.

Para empezar, se agradece el regreso del sistema de piedra, papel, tijera, encarnado en sus conocidos espadas vencen a hachas, hachas vencen a lanzas y lanzas vencen a espadas; sin embargo, le han agregado un elemento más que modifica algunas de las condiciones del combate, y es que ahora podemos generar una ruptura en nuestros enemigos, o ellos hacia nosotros, al utilizar una contra, evitando que puedan contra atacarnos, con lo cual podemos evitar el daño a nuestras unidades. Algo con lo que vamos a tener que jugar constantemente en el campo de batalla.

Además, el juego tiene incorporada una gran cantidad de información en la pantalla con una interfaz de usuario exquisita, que te permitirá saber casi todo lo que necesites y requieras a la mano. Por ejemplo, podremos tener una pre visualización de qué tanto daño podrá hacer nuestro ataque, ver las posibles rupturas, los cálculos más finos del daño, el inventario, y mucho más, hasta incluso realizar una fusión con los emblemas de manera rápida para ver cual podría ser el potencial efecto de ello, sin que eso sea restrictivo. A eso le sumamos que ahora las armas no tienen un contador de duración, y estamos ante un juego que te empuja a experimentar, y no castigarte por intentar cosas más extrañas en tus estrategias.

Todo suena como una versión solamente mejorada del juego, con alguno que otro añadido, pero hay un nuevo elemento que me ha gustado bastante, y esos son los emblemas. Si bien como parte narrativa o complemento de la historia se sienten como una oportunidad perdida, en cuanto a la jugabilidad la cosa cambia, pues al incluirlos se siente que le pueden dar un giro a los sucesos del campo de batalla, además de tener a mano otras estrategias que no habíamos pensado antes.

Los emblemas le pertenecen cada uno a su respectivo anillo, los cuales deberemos ir juntando en el juego, y estos son una especie de espíritu que vive dentro de ellos. Al llevar un personaje puesto uno de estos anillos el vínculo con el emblema mejora y se van abriendo nuevas habilidades, pero además pueden fusionarse, que hace que ambos personajes se conviertan en una sola unidad con cambios estéticos en las armaduras y el color de cabello.

Estas fusiones pueden cambiar el curso de la batalla ya que te encontrarás con que algunas de sus habilidades son totalmente únicas y bastante necesarias de usar en muchas ocasiones, además de que tienen sus propias animaciones. Sin embargo, la cosa no acaba ahí, y es que si bien algunos anillos van apareciendo con un supuesto personaje como su usuario/dueño, eres totalmente libre de colocárselo a quien tu prefieras, lo que genera algunas combinaciones que en un inicio no se pueden ver o sentir del todo obvias, pero que al final te pueden dar resultados inesperados.

Todo ello hace que esta capa adicional de variedad, de ver como las habilidades pueden combinarse con clases impensadas, nos de personajes que hacen cosas inesperadas y que en ocasiones van a ser necesarias si quieres limpiar absolutamente todo el mapa.

Como punto adicional, existen varias funciones para hacer con los anillos, desde crear copias que pueden agregar stats a tus unidades, con un sistema de mejora incluido, generar mayores lazos con tus emblemas, heredar habilidades de los emblemas, hasta algo que resulta totalmente inútil como pulir los anillos de los emblemas.

Ahora, una vez que culmines una batalla el juego te permitirá recorrer su mapa desde otra perspectiva, donde podrás conversar con tus unidades, conseguir algunas mascotas, e incluso obtener algunos recursos adicionales, lo cual se siente como un añadido relajante.

Luego de ello también tienes la opción de regresar a tu base principal, llamada Somniel, y aquí nuevamente vuelve a flaquear Fire Emblem Engage, y es que, si bien en un inicio puedes pensar en las cosas que tienes por hacer, rápidamente las sentirás repetitivas y no habrá mucho sentido en pasar tiempo en él.

Eso si, a diferencia de Three Houses, Engage, ha reducido mucho todo el aspecto social que había en el título anterior, e incluso el pasar tiempo en el Somniel se siente como una versión rápida de explorar la escuela en el juego anterior. En parte se agradece el no tener que hacer tantas tareas cada vez que viajabas a la base principal, pues le da mayor dinamismo y velocidad a tener que estar constantemente entre combates, pero el Somniel al final igual termina sintiéndose poco atractivo. Quizá encontrar un punto medio hubiera sido mejor, con un Somniel de la misma magnitud que tiene el actual (no gigante como en Three Houses), pero con mayores excusas para pasar tiempo en él.

Eso sí, hay algunas cosas obligatorias que deberás hacer ahí si quieres tener ciertas ventajas, como hacer actividades de ejercicio, visitar la cámara de los anillos para obtener stats adicionales, o heredar las habilidades de los anillos, e incluso las opciones multijugador, a las cuales podrás acceder desde aquí.

Finalmente, quiero mencionar que la dificultad me ha gustado. Siempre he disfrutado de los Fire Emblems en su dificultad más exigente y su modo clásico. Lo que significa que si se te muere una unidad está se va para siempre, por lo que cada paso que des en el juego tienes que pensarlo analizando todas las acciones que tu enemigo hará a continuación. Eso si, hay una función que te permite retroceder las jugadas, aunque esta tiene un número limitado de usos. Por ello, si eres un enfermo y deseas eliminar a todos los enemigos, conseguir todos los tesoros o completar todas las misiones adicionales de cada mapa, sin perder una sola unidad, vas a tener que invertir una buena cantidad de tiempo y cerebro, pues en más de una ocasión he tenido que resetear mis partidas para lograr encontrar a las combinaciones de personajes y emblemas necesarias para hacerlo.

Fire Emblem Engage es una versión muy mejorada de lo que nos ha ofrecido la saga principal en los últimos años, tanto en lo visual como con su jugabilidad e interfaz pulida a un nivel que no sabíamos que necesitábamos, y con una capa de variedad que son los emblemas y que añaden estrategias nuevas; por lo que puedes estar tranquilo con todo ello. Lamentablemente la historia no tiene los niveles de entregas anteriores, y el contenido fuera de las batallas se siente bastante soso en líneas generales, sin embargo, mientras estés combatiendo o preparando tu escuadrón para hacerlo, no vas a dejar de disfrutar al máximo y querer hacerlo todo el tiempo.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Fire Emblem Engage por Nintendo para Nintendo Switch.