El Epson EF-22 llega como un dispositivo que no pasa desapercibido: es un proyector portátil de tamaño regular, diseñado para ofrecer una experiencia de cine en casa y con el atractivo suficiente como para poner en duda la presencia de cualquier televisor de más de 65 pulgadas. En ese sentido, lo que alguna vez fue un producto asociado a entusiastas de la tecnología o al ámbito escolar, hoy se presenta como una alternativa práctica y moderna. Con los televisores de gama media alcanzando más de 100 pulgadas y precios elevados, los proyectores se han convertido en la opción preferida y compacta de muchos amantes del cine.
El EF-22 pertenece a la gama EpiqVision de Epson y es el primero en incluir un diseño ajustable e inclinable. Ofrece Google TV OS en resolución 1080p, control por voz, apps integradas, altavoces de 5W, un brillo de 1000 lúmenes y capacidad para proyectar hasta 150 pulgadas, todo en un dispositivo pequeño pero con gran potencial para streaming.
Su ventaja principal está en brindar pantallas enormes sin sacrificar espacio. A diferencia de los televisores voluminosos, este proyector es ligero, transportable y adaptable, incluso proyectando en el techo gracias a su soporte ajustable. Todo ello lo convierte en una solución ideal para noches de cine cómodas.
Durante las pruebas, sustituyó a un LG C3 OLED de 65 pulgadas, lo que permitió comprobar si la falta de resolución 4K era compensada por su portabilidad y precio más accesible. En ese sentido, la gran cuestión es si puede reemplazar a un televisor de gran formato o a un sistema de cine en casa. No obstante, desde ya te aseguro que se perfila como un firme competidor dentro de los proyectores para el hogar.

Diseño & Conectividad
Nada más sacarlo de la caja, lo primero que destaca es su diseño estilizado junto con una base giratoria y ajustable. Pesa solo 3 kg, por lo que no se siente pesado, aunque su tamaño —similar al de tres libros de tapa dura— le da cierta presencia. No es algo que puedas llevar sin pensarlo en una mochila, pero sí es lo bastante transportable para unas escapadas a la playa o al campo. Incluso puede proyectar hacia arriba (perfecto para ver en el techo desde la cama) y acomodarse plano dentro de una maleta.
Su estética es sobria y moderna, gracias a un acabado de plástico metálico. Ese enfoque minimalista también se refleja en su uso sencillo. Además, la base ajustable, inclinable y con giro supone una mejora importante frente a generaciones anteriores de Epson.
La instalación resulta simple gracias a la corrección automática de trapezoides, tanto vertical como horizontal. No obstante, su rango de proyección (30 a 150 pulgadas) puede causar desbordes en superficies pequeñas. En el menú se incluye una función de zoom y desplazamiento para ajustar la imagen a gusto. Eso sí, cualquier corrección digital realizada fuera de ángulo tiende a afectar la nitidez, un detalle menor dentro de una experiencia en general bastante fluida.
Respecto a la conectividad, no ofrece la misma variedad de entradas que un televisor, pero digamos que es lo justo. En la parte trasera cuenta con un único HDMI ARC, un USB-A, salida de auriculares (buen detalle para configuraciones externas de sonido) y un USB B Mini. En el panel inferior se ubica también la toma de corriente, que debe permanecer conectada durante su funcionamiento.
Considerando su tamaño, la cantidad de puertos es razonable, aunque claramente inferior a la de modelos más caros. La diferencia de precio hace que la comparación no sea del todo justa, pero es cierto que muchos usuarios esperan al menos dos o tres entradas HDMI. Su gran ventaja, sin embargo, es la conexión Bluetooth, que facilita la transmisión de contenido (incluido vía Google Cast) desde un smartphone o tablet de forma muy práctica.




El proyector está equipado con una base que permite rotación total de 360° y una inclinación de hasta 90° en vertical, lo cual resulta especialmente práctico frente a soluciones improvisadas como apilar libros para conseguir el ángulo correcto. Gracias a esta versatilidad, se adapta sin esfuerzo a distintos escenarios, ya sea ligeramente descentrado o proyectando directamente hacia el techo.
Aunque no admite instalación fija en pared o techo, esto responde a un diseño intencional. Epson plantea que el EF-22N se use sobre superficies como mesas, pisos, muebles o estantes. Durante las pruebas lo utilicé en una mesa de centro en la sala, en el suelo para proyección en el techo —una de las posiciones más cómodas— y sobre una cómoda en el dormitorio. El concepto de la marca es claro: ofrecer portabilidad en distintos espacios del hogar. Y lo cumple al punto de que podría sustituir varios televisores por una sola unidad práctica y compacta, optimizando el espacio.
Aunque el EF-22 está concebido como un proyector de cine en casa, habría sido un acierto que incorporara un modo con batería recargable, lo que permitiría usarlo sin necesidad de tenerlo conectado y transportarlo así con mayor facilidad. Sin embargo, depende únicamente de la corriente alterna, por lo que debe estar enchufado en todo momento, lo cual limita su portabilidad. Dicho esto, su gestión energética es sobresaliente: incluso al llevarlo al límite —subiendo el volumen al máximo y transmitiendo de forma continua— los ventiladores internos se mantuvieron silenciosos y nunca interrumpieron la experiencia. Esto demuestra que sus materiales y componentes han sido optimizados para mantener la temperatura bajo control y funcionar con fiabilidad. Por ello, aunque no es un dispositivo que puedas mover al jardín sin contar con una toma de corriente y buen clima, sigue siendo un aliado conveniente para viajes o escapadas de fin de semana.




Configuración
Preparar el Epson EF-22 no tomó más de cinco minutos. La caja venía sin complicaciones, con las pilas del control ya incluidas, y la plataforma integrada de Google TV —uno de los sistemas más intuitivos— hizo que iniciar sesión y dejarlo listo fuera un proceso rápido y sin fricciones. Aunque tengo experiencia en este tipo de configuraciones, incluso para un usuario sin conocimientos previos resultará un procedimiento sencillo.
Al encenderlo, la experiencia es comparable a la de un televisor. Durante la navegación por menús, la conexión a Wi-Fi y el inicio de sesión en aplicaciones como Netflix, lo primero que llamó la atención fueron sus altavoces incorporados. Incluso los pequeños sonidos al cambiar de pestaña dejan claro que este proyector ofrece un audio sorprendentemente potente.
En muchos proyectores portátiles el mayor inconveniente es tener que ajustar el enfoque manualmente cada vez que se cambia de lugar, a diferencia de los modelos fijos. Esto puede ser engorroso cuando se busca comodidad y rapidez. Por eso destaca que el EF-22N incorpore autofoco confiable y corrección trapezoidal automática, funciones que responden en segundos incluso con ligeras inclinaciones o al moverlo de la pared al techo. En la práctica, esto permitió encontrar la posición ideal en diferentes habitaciones sin interrumpir la reproducción, afinando la imagen de manera fluida y sin esfuerzo.
Un detalle adicional es su sistema de seguridad: si alguien atraviesa el haz de proyección, la imagen se reemplaza inmediatamente por una pantalla gris oscuro para proteger la vista, retomando la proyección en cuanto el camino queda libre.

Calidad de Imagen & Sonido
Puse a prueba el EF-22 con varias producciones diseñadas para medir si su calidad visual estaba a la altura de su atractivo diseño. De todas, lo que más nos impresionó fueron los deslumbrantes paisajes de Dune de Denis Villeneuve. Aunque en Disney+ se transmitía en 4K y notamos cierta reducción en la calidad, esto no opacó en lo más mínimo la riqueza de sus 16,77 millones de colores, reforzada con el soporte de HDR10. Gracias a ello, quedó claro que el proyector —más allá de su resolución de 1080p, más que adecuada para el precio— podía competir de forma sólida con televisores de 65 pulgadas, ofreciendo compacidad sin sacrificar fidelidad visual.
El apartado de audio también me dejó satisfecho: la poderosa banda sonora irrumpiendo como un trueno metálico lograron una atmósfera vibrante. Si bien no alcanza el nivel de una barra de sonido especializada, los altavoces estéreo de 5W rindieron notablemente bien, creando un escenario sonoro amplio y envolvente. El uso inteligente del espacio permitió proyectar un audio pleno, con mayor énfasis en los graves que en los agudos.
Eso sí, en ciertos momentos los diálogos se vieron opacados por la intensidad de la música. Aun así, al probar escenas más tranquilas, como en escenas de Peacemaker, la claridad de las voces destacó. Incluso al subir considerablemente el volumen, el sonido se mantuvo limpio y sin distorsión. Para un sistema de este tamaño y rango de precio, el resultado superó ampliamente lo esperado.



Gaming
Probé el proyector con una partida de Doneky Kong Bananza, conectando la base de la Switch a su único puerto HDMI (con ARC). Para esta evaluación, proyecté la imagen sobre una amplia pared blanca y quedé gratamente sorprendidos por el brillo y la intensidad de los colores: los 1,000 lúmenes junto con la paleta de 16,77 millones de colores mantuvieron la distorsión casi inexistente. La frecuencia de 60Hz ofreció un buen desempeño, aunque al activar la corrección trapezoidal y el zoom se notó cierto retraso en la respuesta. Al desactivar esas funciones, la fluidez volvió a ser óptima.
Dicho esto, si lo que buscas es jugar shooters vertiginosos o sesiones de juego más serias, este modelo no es el más recomendable, o al menos deberías reservar esas partidas para otro equipo. Los jugadores más exigentes necesitarán invertir en una opción superior, ya que la conectividad limitada del EF-22 restringe actualizaciones y carece de soporte para ajustes avanzados o modos de juego automáticos. Cualquier personalización debe hacerse manualmente desde el menú.
Con todo, para experiencias no competitivas, el dispositivo cumple sin problemas. Solo hay que tener presente que su diseño está enfocado en un uso recreativo y de streaming, donde ofrece su mejor rendimiento.


Control & OS
Epson apuesta por la sencillez en su control remoto. El material plástico se percibe de buena calidad, sin caer en el aspecto barato que suelen tener muchos proyectores de gama baja o media. Los botones ofrecen una sensación ligeramente gomosa y cómoda al tacto, con una distribución clara y un estilo minimalista que garantiza un uso fácil y sin distracciones.
El mando integra accesos directos a Netflix, Prime Video y YouTube, aunque lo más destacado es el botón del Asistente de Google. Gracias al micrófono incorporado, es posible buscar películas o abrir aplicaciones mediante comandos de voz. Una función habitual en televisores, pero poco frecuente en proyectores de este segmento, lo que lo convierte en un extra bastante apreciado.
Fue una grata sorpresa confirmar que el sistema operativo integrado era Google TV. Reconocido por ser uno de los más accesibles y fluidos, además de ofrecer un catálogo de más de 10,000 aplicaciones, me dio confianza desde el inicio. La experiencia de uso para el streaming fue muy sencilla: tras ingresar a nuestras cuentas en servicios habituales como Netflix, Prime Video, Disney+, Apple TV, y YouTube, el proyector se sintió tan práctico como encender un televisor.

Conclusiones
Si lo que necesitas es un proyector confiable y sólido, el EF-22 brinda una de las experiencias más cómodas y directas en su rango de precio. Google TV responde de manera ágil y familiar, los altavoces sorprenden por su potencia, y la proyección (Full HD, 1000 lúmenes ISO, hasta 150 pulgadas) resalta por su claridad y colores intensos. Uno de sus mayores atractivos es el soporte ajustable, que permite dirigir la imagen hacia la pared, el techo o el ángulo que prefieras para tus maratones. Por S/3500, es una alternativa ideal para quienes buscan practicidad, ya sea usuarios ocasionales, amantes del cine o cualquiera que quiera un sistema sin complicaciones, con más pantalla y menos desorden. Puede pensarse como una compra conjunta para estudiantes, una actualización funcional en un primer hogar o una segunda pantalla portátil y multifuncional, capaz de convertirse en cine casero en cualquier habitación.
Dependerá de tus expectativas. Si lo que deseas es un dispositivo compacto, fácil de instalar, que actúe como una smart TV y soporte sin problema el streaming o videojuegos ligeros, el EF-22 responde de maravilla. Gracias a su corrección trapezoidal automática y su soporte versátil, prácticamente es enchufar y usar, y su proyección en 1080p con Google TV incorporado se siente sobresaliente por el precio. En cambio, si buscas resolución 4K o tasas de refresco ultra rápidas, no es el equipo adecuado: los 60Hz bastan para campañas casuales, pero no para los jugadores competitivos, y la ausencia de puertos extra o configuraciones gamer limita opciones más avanzadas.
Con todo, para la mayoría de usuarios, sobre todo quienes quieran un proyector portátil, versátil y capaz de moverse de un cuarto a otro, este modelo resulta una elección inteligente, cómoda y con un rendimiento superior a lo esperado.

PUNTOS BUENOS
Diseño atractivo y práctico. Más brillante que la mayoría de proyectores lifestyle. Imágenes vibrantes y nítidas. Sencillo de configurar. Los altavoces de 5W ofrecen un sonido aceptable aunque bajo. Maneja bien el HDR.PUNTOS MALOS
El 1080p, aunque es muy bueno, tendría que ser 4K para realmente poder competir con los mejores televisores. Pocos puertos. El precio no es del todo barato.CONCLUSIÓN
El Epson EF-22 combina un diseño único y atractivo con un rendimiento bastante positivo. Altamente recomendable.