No es necesario que te cuente sobre el gran éxito que ha tenido FromSoftware en los últimos quince años. Con títulos como Demon’s Souls, Dark Souls, Bloodborne y Sekiro: Shadows Die Twice, el estudio ha ido superándose constantemente. Si bien es cierto, en 2022 alcanzaron un nuevo hito con Elden Ring, uno de los aspectos más criticados de sus juegos continuó siendo la dificultad para jugar en cooperativo con otros jugadores. Ahí es donde entra Elden Ring: Nightreign, un próximo título de acción que abraza los conceptos de juego cooperativo y de supervivencia. En esta nueva entrega, los jugadores exploraremos Limveld a lo largo de tres días dentro del juego, preparándonos así para enfrentar a un imponente jefe final.
Bueno, tras un fin de semana probando la Network Test, donde experimenté problemas de conexión, reencuentros con mecánicas familiares y una jugabilidad intensa al estilo boss rush, aquí te comparto lo que más me ha gustado y lo que no me ha convencido del todo con la propuesta de Elden Ring: Nightreign.
Nightreign está diseñado para partidas de tres jugadores, aunque también permite jugar en solitario, pero no en parejas. En la beta, cada partida comienza en el mismo mapa con el objetivo principal de derrotar al gran jefe final. Sin embargo, el verdadero desafío radica en la carrera por fortalecerse y subir de nivel lo suficiente antes del decisivo enfrentamiento. Por eso, Elden Ring: Nightreign se siente como una versión más intensa del juego base. A ello se le suma que el icónico corcel Torrent no está disponible, pero para equilibrar eso la velocidad de carrera ha aumentado considerablemente. Además, se ha eliminado el daño por caída y la movilidad ha sido mejorada, permitiendo escalar edificios y acantilados con mayor facilidad.



La rapidez tiene un propósito claro: a medida que avanza el tiempo (cada ciclo dura entre 10 y 15 minutos), una tormenta mágica va cerrándose sobre el escenario. Similar a los battle royale como Fortnite, esta tormenta inflige daño progresivo hasta eliminar a los jugadores, lo que obliga a mantenerse en constante movimiento. Como resultado, el sistema de progresión y botín ha sido agilizado para minimizar el tiempo en menús. Al subir de nivel en los Sitios de Gracia, se incrementan simultáneamente la vida (HP), la energía mágica (FP) y la resistencia (Stamina). Aunque esta mecánica busca optimizar la experiencia, resulta uno de los aspectos menos atractivos hasta ahora. FromSoftware brilla cuando marca su propio ritmo, en lugar de adaptarse a tendencias populares, especialmente en el ámbito multijugador.
No obstante, el juego aún tiene espacio para incorporar el estilo distintivo del estudio, aunque algunas decisiones de diseño resultan cuestionables. Por ejemplo, configurar partidas multijugador es más accesible que nunca gracias al matchmaking y la posibilidad de crear lobbies privados con contraseña. Sin embargo, esta mejora viene con una ausencia notable: no hay opción de reconectarse si la conexión se pierde, lo que se vuelve un problema grave considerando los frecuentes fallos en la prueba de red. Además, jugar en solitario no es lo más recomendable, y la falta de un sistema de escalado para dos jugadores resulta inexplicable, especialmente cuando franquicias como Monster Hunter han solucionado este aspecto hace tiempo. Más que una característica distintiva de FromSoftware, estas omisiones parecen problemas que deberían haberse abordado.
A pesar de estos contratiempos, el combate sigue siendo el punto fuerte de FromSoftware. Todas las armas del juego base de Elden Ring están disponibles, además de otras nuevas, obtenidas a través de cofres y enemigos derrotados. Esto permite el poder experimentar de una forma más libre y accesible. En la versión final, los jugadores podrán elegir entre ocho clases, llamadas «Nightfarers», cada una con habilidades únicas, aunque también podrán ampliar su repertorio con las Cenizas de Guerra (Ashes of War).
Durante la prueba de red, estuvieron disponibles cuatro clases: Wylder, Recluse, Guardian y Duchess. Wylder es un personaje versátil con la habilidad «Claw Shot», un gancho que facilita el parkour y permite acercarse rápidamente a los enemigos. También dispone de un ataque con estacas explosivas. Recluse es el especialista en magia, capaz de lanzar proyectiles y aplicar sangrado a sus oponentes. Guardian destaca por su defensa con escudo y lanza, además de habilidades que generan ráfagas de viento para derribar enemigos. Duchess es ágil pero frágil, con dagas que permiten realizar combos rápidos y aturdir a los rivales. También puede volverse invisible junto a sus aliados y crear un clon espectral que replica sus movimientos y ataques. Gracias a la variedad de mecánicas y la libertad de acción, por lo pronto mis clases favoritas son Guardian y Duchess, ya que ofrecen un estilo de juego dinámico y satisfactorio.




Lo más resaltante es que Nightreign permitirá a los jugadores disfrutar de una experiencia que siempre han deseado en los títulos de FromSoftware: explorar de manera libre junto a otros jugadores y enfrentarse a una sucesión de jefes sin la necesidad de utilizar objetos específicos para invocar aliados de forma temporal. La emoción de derrotar con facilidad a minijefes que en el Elden Ring original aún suponen un interesante. En ese sentido, aprovechar la superioridad numérica para alternar la agresión y acorralar a un enemigo formidable, como un Crucible Knight, contra una pared es algo que muchos querrán experimentar.
Siendo objetivos, Elden Ring: Nightreign se perfila como un epílogo independiente con una estructura del tipo boss-rush que puede ser entretenida. Sin embargo, jugar con desconocidos llega a ser frustrante, ya que algunos jugadores actúan de manera imprudente, alejándose del grupo y cayendo en combate, lo que obliga a otros a rescatarlos con un golpe de arma para reanimarlos, una mecánica curiosa pero funcional. A pesar de estos inconvenientes, cuando el juego esté disponible en su totalidad, será sin duda una experiencia divertida con amigos, donde la estrategia para explorar el mapa, recolectar botín y coordinarse será clave.
Los seguidores de FromSoftware también estarán atentos a los detalles y la historia que el juego tiene por descubrir, incluyendo jefes con encuentros tanto predefinidos como aleatorios, muchos de los cuales hacen referencia a entregas anteriores del estudio. Hasta el momento, la batalla contra el Centipede Demon, el jefe que marca el cierre del tercer día, ha sido la que más ha transmitido una sensación de gran evento. Y estoy seguro de que esto es solo el inicio de las sorpresas que Nightreign tiene reservadas. Si lo tuyo es el combate contra jefes y el diseño de enemigos más que la exploración, este juego te encantará.



Aún hay muchas incógnitas por resolver. Sabemos que la mecánica principal gira en torno al loot y que los relics son el elemento que permanece entre partidas, proporcionando mejoras para facilitar futuras incursiones. Pero, ¿qué es lo que motiva a seguir adelante? ¿Existe una narrativa o un desenlace definido? ¿Hay un endgame estructurado? ¿Qué pasó con los pantanos venenosos, los volcanes y otros entornos vistos en los tráilers? Solo el tiempo dirá.
Si bien algunas decisiones de diseño en Elden Ring: Nightreign me generan ciertas dudas, y no parecen ser aspectos que vayan a modificarse con parches, sigue siendo una propuesta sólida de uno de los mejores estudios de la actualidad. Sin duda, millones de jugadores lo disfrutarán al máximo. No obstante, por lo pronto, como ya dije, me quedan más interrogantes que certezas.
Elden Ring: Nightreign estará disponible el 30 de mayo en PC, PlayStation 4 y 5, Xbox One y Xbox Series X|S.





