Pese al entusiasmo que ha generado la próxima gran entrega de la franquicia Battlefield, un nuevo informe de Ars Technica revela que el desarrollo del juego atraviesa múltiples dificultades. Empleados actuales y anteriores de EA han indicado que el proyecto ha enfrentado diversos obstáculos, como sobrecostos significativos y disrupciones en la producción.
Bajo el nombre clave Glacier, este título se perfila como el más costoso de la saga. Ya en 2023 contaba con un presupuesto que superaba los 400 millones de dólares, una cifra que ha seguido creciendo debido a los retrasos y contratiempos durante su desarrollo.
Uno de los principales puntos de presión ha sido la meta de EA de alcanzar los 100 millones de jugadores, con el objetivo de competir al nivel de franquicias como Call of Duty o Fortnite. Sin embargo, los desarrolladores consideran estas cifras poco realistas, recordando que Battlefield 2042 solo atrajo a 22 millones de jugadores y que incluso Battlefield 1, el más exitoso de la serie, superó apenas los 30 millones.
También hay dudas internas sobre la viabilidad de los objetivos financieros y sobre cómo EA planea recuperar semejante inversión. Algunos miembros del equipo advierten que es poco probable que el mercado actual pueda absorber otro shooter con el estilo de Battlefield sin restarle jugadores a otros títulos establecidos.

Las dificultades también han afectado el avance del proyecto en los llamados “gates”, los hitos internos de EA que marcan el progreso del desarrollo. Aunque el tercer gate, que representa el inicio de la producción total, debía alcanzarse en 2023, Glacier recién lo superó en mayo de 2025. Aun así, algunos empleados consideran que el proyecto no estaba realmente preparado, al carecer de elementos clave como prototipos funcionales, planificación de riesgos y una dirección alineada con las necesidades del equipo. Pese a estos desafíos, el juego mantiene su fecha de lanzamiento para antes del 31 de marzo de 2026 y se espera una presentación oficial en verano.





