La situación de Xbox atraviesa uno de sus momentos más complicados en años. Los recientes despidos y cierres de estudios impulsados por la nueva dirección encabezada por Asha Sharma han reavivado las dudas sobre el futuro de la compañía, dejando incluso a equipos históricos como Double Fine en una posición incierta. En medio de este escenario, uno de los servicios más cuestionados es Game Pass.
Según diversos reportes, los estudios internos de Xbox recibieron durante años la indicación de desarrollar juegos capaces de ganar premios y atraer suscriptores a Game Pass, más que perseguir grandes éxitos comerciales. Ahora, varios desarrolladores consideran que esa estrategia ha terminado volviéndose en su contra, alimentando el debate sobre la viabilidad del modelo de suscripción a largo plazo.
Uno de los críticos más recientes ha sido Thomas Mahler, director ejecutivo de Moon Studios y creador de Ori y No Rest for the Wicked. Mahler aseguró que Game Pass podría haber funcionado mejor si Xbox hubiera contado con una mayor cantidad de títulos capaces de convertirse en auténticos fenómenos culturales. Comparó la situación con servicios de streaming como HBO, argumentando que los usuarios mantienen sus suscripciones gracias a producciones de enorme relevancia, algo que, según él, Xbox no ha logrado replicar de forma consistente con sus exclusivos.
El desarrollador también cuestionó el rendimiento de varios estudios internos y puso como ejemplo a Starfield, un juego que, a su juicio, no logró convertirse en el fenómeno que muchos esperaban. Mahler sostuvo que Xbox necesitaba producir “grandes éxitos” de manera constante para justificar el crecimiento de Game Pass, aunque reconoció que la compañía no ha conseguido tener un candidato al premio Juego del Año desde hace más de una década.
Sin embargo, no todos comparten esa visión. Algunos analistas señalan que títulos como Forza Horizon e Indiana Jones sí han sido éxitos importantes para la marca. Además, el periodista Jason Schreier argumentó que resulta extremadamente difícil desarrollar grandes juegos en un entorno marcado por despidos, cancelaciones de proyectos y constantes reestructuraciones, factores que han afectado a numerosos estudios bajo el paraguas de Xbox.
Más allá del debate sobre Game Pass, varios observadores consideran que los problemas de Xbox son mucho más profundos. La estrategia de adquisiciones multimillonarias y el intento de recortar distancias con PlayStation y Nintendo no han producido los resultados esperados, lo que sugiere que las dificultades actuales de la división de videojuegos de Microsoft van más allá de la falta de grandes lanzamientos exclusivos.





