Hay juegos de los años 90 que viven en un curioso estado de nostalgia idealizada: los recordamos con cariño, pero al volver a jugarlos, se sienten toscos y poco refinados. Croc: Legend of the Gobbos es uno de esos títulos. Un adorable juego de plataformas en 3D con controles tipo tanque que complicaban terriblemente los saltos precisos. Sin embargo, con su reciente remasterización, Croc ha vuelto y las cosas lucen relativamente bien.

Lanzado por primera vez en 1997 para la PlayStation original, Croc: Legend of the Gobbos representó el punto de partida para toda una generación de jugadores. En lo personal, su característico “ka-splat!”, su banda sonora llena de encanto y esos toscos controles se me quedaron grabados en la memoria. Y no necesariamente por nostalgia o afecto hacia el juego, sino porque probablemente fue uno de los primeros títulos que jugué en mi PlayStation 1.

A grandes rasgos, Croc es un título de plataformas en tres dimensiones bastante accesible. El protagonista es un cocodrilo huérfano criado por unas simpáticas criaturas peludas llamadas Gobbos. Cuando el malvado Barón Dante los secuestra, Croc se lanza a rescatarlos atravesando mundos llenos de enemigos, realizando saltos complicados, resolviendo acertijos y juntando coleccionables. En su momento, Croc se sumó a la oleada inicial de juegos de plataformas en 3D que siguieron a Super Mario 64, y aunque no tuvo el mismo impacto, logró destacar con su carisma, personajes curiosos y jugabilidad.

Más de 20 años después, el remaster busca revivir aquella chispa original con gráficos renovados y un sistema de control más pulido, aunque respetando la esencia del juego. Es como desempolvar una cápsula del tiempo que nos transporta a una era en la que no existían los mundos abiertos ni las historias complejas. En esos días, superar un salto complicado o encontrar un Gobbo escondido era suficiente para mantenernos entretenidos durante horas.

Además del juego base, el remaster introduce una novedad interesante: la Crocipedia. Aquí encontrarás contenido extra como arte conceptual, modelos de personajes y material detrás de cámaras que profundiza en el legado de Croc. Lo más destacable es su sección documental, con entrevistas a figuras clave como Jez San, fundador de Argonaut Games, y Nic Cusworth, diseñador principal. También se incluyen testimonios de medios especializados como James Batchelor (Gamesindustry.biz) y Jack Yarwood (Time Extension). Si bien la producción no tiene el mismo nivel que otros documentales como Tetris Forever, estos videos enriquecen el conjunto y ofrecen una mirada fascinante al desarrollo y la importancia histórica del juego.

Fiel al espíritu de los plataformas noventeros, Croc: Legend of the Gobbos nos propone recolectar gemas, liberar a los simpáticos Gobbos y eliminar enemigos con su clásico giro de cola. Cada nivel conserva una cantidad específica de estas criaturas que esperan ser rescatadas, mientras que también podemos reunir cinco gemas de colores opcionales que desbloquean zonas secretas al final de cada fase. Este añadido le da un buen incentivo a todo aquel que busca ese codiciado 100%.

En términos de jugabilidad, Argonaut Games ha pulido varias asperezas. Los antiguos controles tipo tanque quedaron atrás, y ahora Croc se mueve con mucha más fluidez, lo que permite encarar con mayor precisión los segmentos más exigentes de plataformas. Su ataque giratorio sigue teniendo esa torpeza simpática que lo caracteriza, y eso le aporta mucho encanto. Los escenarios son bastante variados: desde zonas verdes y cavernas congeladas, hasta castillos y la caótica Isla Cristal. En ese sentido, cada uno pone a prueba tu habilidad con obstáculos que exigen tanto buen timing como paciencia.

El juego se las ingenia para mantenerse fresco al introducir pequeñas mecánicas nuevas en cada isla. Ya sea con superficies heladas que hacen que Croc se deslice, o con tornados que obligan a tomar decisiones rápidas, cada mundo tiene su propio giro distintivo. Si bien en ocasiones estos cambios se sienten más como un simple cambio de bioma, como pasar de piscinas de lava a charcos turbios que no resultan tan impresionantes, la variedad visual, los nuevos enemigos y las melodías únicas logran que cada nivel se sienta diferente.

En cuanto a los enemigos, el juego apuesta por mantenerlo todo bastante sencillo. Van desde los torpes Dantinis, los ineptos secuaces del Barón Dante, hasta amenazas más molestas como pingüinos que emergen del agua helada o el infame gusano del pozo. Algunos son más irritantes que peligrosos, pero sus diseños extraños y divertidos encajan bien con la peculiar estética del juego. A la mayoría se le puede derrotar con un solo golpe, lo que mantiene el ritmo ágil y constante. El mayor inconveniente está en la detección de impactos, que a veces falla. A veces da la sensación de que lograste evitar un golpe, pero aun así Croc termina recibiendo daño, o crees haber conectado un ataque pero el enemigo resulta ileso. No es algo que arruine la partida, pero sí puede resultar frustrante en ciertos momentos.

Las peleas contra jefes siguen un patrón bastante tradicional: esquivar, esperar y atacar en el momento oportuno. Nada del otro mundo. Sin embargo, cada jefe tiene una pequeña introducción animada que muestra cómo fueron maldecidos por el Barón Dante, lo cual me parece un buen toque. Aunque simpáticos, estos enfrentamientos terminan sintiéndose más como trámite que como verdadero desafío, y no ofrecen mucha profundidad más allá del toque visual.

Los gráficos del remaster son como una bocanada de aire fresco que revitaliza Croc: Legend of the Gobbos, manteniendo intacto su encanto nostálgico. Los escenarios cobran vida con una vibrante paleta de colores, lo que le da al mundo un aspecto más luminoso y lleno de energía. Croc ha sido rediseñado con modelos más modernos que le dan una apariencia más pulida. La iluminación también ha sido mejorada, con un acabado más realista que eleva el apartado visual sin abandonar el estilo caricaturesco que definió al título original. Pero donde realmente brilla esta nueva versión es en la opción de cambiar entre los gráficos actualizados y los clásicos. Si te invade la nostalgia y quieres regresar a la época de la PlayStation 1, basta con activar los gráficos retro, con esas texturas pixeladas y modelos angulosos tan icónicos. Aunque esta opción ya es habitual en muchas remasterizaciones, sigue siendo un añadido valioso para los fans que disfrutan comparando épocas, aún más con los filtros CRT y VGA que replican la sensación de jugar en una tele antigua.

A pesar de que la remasterización de Croc: Legend of the Gobbos es un homenaje al juego original, cargado de contenido adicional y una hermosa mejora visual, es imposible no notar cuánto ha avanzado el género de las plataformas desde 1997. Su jugabilidad, en comparación con los estándares actuales, resulta torpe y algo básica. No obstante, para quienes recuerdan con cariño aquellos momentos de usar la cola, salvar a los Gobbos y explorar los vibrantes mundos de Croc, esta remasterización es una verdadera cápsula de nostalgia.

gamecored score 7

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Croc: Legend of the Gobbos Remastered brindada por Argonaut Games para PS5.

PUNTOS BUENOS

Nostálgico para los fans. Gráficos vibrantes y actualizados. La Crocipedia añade profundidad histórica. Controles mejorados y cómodos.

PUNTOS MALOS

El combate y las batallas contra jefes son realmente simples. El gameplay muestra su edad ante los modernos juegos de plataformas. Su atractivo podría estar limitado para los nuevos jugadores.

CONCLUSIÓN

La remasterización de Croc: Legend of the Gobbos revivió la esencia del juego original con gráficos renovados, controles más pulidos y contenido adicional, pero su jugabilidad aún se siente básica y torpe comparada con los estándares actuales. Sin embargo, si fuiste fan en los 90s, este será un pequeño viaje en el tiempo que no querrás perder.