Call of Duty: Black Ops 7 llegó con la expectativa de repetir el enorme éxito de su predecesor, pero rápidamente empezó a mostrar señales de debilidad en Steam. A pesar de ser co-desarrollado por Treyarch y Raven Software y de lanzarse tras el éxito masivo de Black Ops 6, el título no ha logrado alcanzar el mismo impacto desde su estreno global el 14 de noviembre.
El juego enfrenta una combinación de reseñas tibias, una comunidad frustrada y una competencia especialmente fuerte en el género FPS. Este escenario ha provocado que Black Ops 7 registre un rendimiento muy inferior al de otros lanzamientos recientes de la saga, llegando incluso a establecer el peor debut de Call of Duty en Steam en la era moderna. Su puntuación de 71 en Metacritic —muy por debajo del 82 de Black Ops 6— y las críticas por su campaña poco convincente y el uso de IA han afectado su recepción inicial.
En términos de jugadores, Black Ops 7 tardó días en superar los 100.000 usuarios concurrentes en Steam, una cifra que palidece frente a los más de 230.000 alcanzados por Black Ops 6 en el mismo período. Desde 2022, las entregas de Call of Duty superaban este umbral con facilidad, lo que subraya la preocupación en torno al desempeño actual del juego y su capacidad para generar el nivel de ganancias que Activision espera.
La situación se complica porque el juego debe competir con lanzamientos fuertes como Battlefield 6 y ARC Raiders, que sí lograron atraer al público en PC. Además, títulos consolidados como Counter-Strike 2 o gigantes free-to-play como Fortnite han desviado aún más la atención. A esto se suma un impacto en ventas en Xbox, donde su inclusión en Game Pass reduce las compras directas y, por ende, las métricas clave para Activision.

El golpe más fuerte quizá provenga del público: la puntuación de usuarios en Metacritic es de apenas 1.7, con miles de reseñas criticando la campaña superficial y la monetización agresiva. El descontento ha llevado a muchos fans a abandonar el título en favor de alternativas, debilitando la base de jugadores más fieles de la franquicia.
De cara al futuro, Black Ops 7 podría generar un replanteamiento interno en Activision y Microsoft sobre el rumbo de la saga. Tal vez el enfoque regrese hacia campañas más sólidas y narrativas —como en Modern Warfare— o se revise el uso de IA que ha molestado tanto a la comunidad. Aunque el tropiezo es evidente, Call of Duty sigue siendo una de las franquicias más fuertes del gaming, y aún tiene espacio para recuperarse con decisiones acertadas en sus próximas entregas.





