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Bayonetta 3 sí que ha tenido todo un desarrollo bastante intenso. Desde preguntarnos si alguna vez tendríamos una tercera parte, hasta preguntarnos si había caído en el infierno del desarrollo, pasando por las llamadas de boicot de la antigua actriz de doblaje, Helena Taylor, hasta los dramáticos cambios de testimonio que dieron un giro a toda la novela. Pocos juegos han tenido una montaña rusa como ésta, pero ahora que ha llegado podemos respirar aliviados porque Bayonetta 3 es muy, muy bueno.
En primera, me queda claro que Bayonetta 3 es una celebración implacable y sin complejos de Bayonetta: de este personaje, de sus compañeros, de los demonios con los que lucha y del escandaloso pero hermoso espectáculo que caracteriza a la franquicia. Es tan alegre que a veces puedes incluso imaginar lo bien que la pasó PlatinumGames desarrollándolo.
No está de más que también sea un juego increíble. La amplitud de Bayonetta 3 es extraordinaria: el número de armas exclusivas, el número de ataques y combos con las armas, el número de demonios invocables, el número de enemigos, todo es asombroso. En Bayonetta 3, Platinum tiene un deseo insaciable de añadir constantemente cosas nuevas, y al final del recorrido no te queda más que mirar todo lo acontecido y te preguntas… ¿Cómo lo hicieron?¿Cómo pudieron poner todo eso en un solo paquete? Pues, esa es la magnitud de lo mucho que me ha gustado la experiencia. Sin embargo, no está exenta de algunos problemas.

El mayor de todos es lo limitado que se ha vuelto el hardware de Nintendo Switch. Donde Platinum insufla tanta imaginación a sus elementos centrales de juego, se ve seriamente limitado cuando se trata de los entornos. La estructura de los «versos» también ha superado su fecha de caducidad, ya que con tantas herramientas nuevas con las que jugar en cada capítulo, los versos -que duran tan solo 30 segundos- nunca te permiten experimentar de más con estas nuevas herramientas. Asimismo, los demonios invocables son una adición brillante al juego, pero crean un ruido visual y unos retos de cámara que no se han resuelto con elegancia aquí, lo que a menudo los pone en contradicción con lo satisfactorio que es el combate principal.
Estas cosas no desmerecen lo que Platinum ha conseguido con Bayonetta 3. La palabra «implacable» vuelve una y otra vez a mi cabeza, porque así es como se siente Bayonetta 3: totalmente implacable. Acción implacable, espectáculo implacable, imaginación implacable. Nunca, nunca se detiene. Otros juegos suelen manejar un ritmo con el fin de equilibrar las cosas. Bayonetta 3 nunca lo hace, y el resultado es un viaje realmente inolvidable.
Ese viaje comienza con la historia, que -seamos sinceros- no es el punto fuerte de Bayonetta 3. Lo que sí tiene es una premisa excelente, que consiste en que un nuevo villano llamado Singularity se propone acabar con todas y cada una de las realidades para llegar a una verdad singular.

¿Qué significa eso en la práctica? Significa que hacemos un viaje por el multiverso. Cada pocos capítulos te transportan no sólo a un nuevo lugar y tiempo, sino a una nueva realidad en la que todo es igual pero diferente. Por ejemplo, hay otras Bayonettas en esas realidades, cada una de las cuales tiene su propio armamento, demonios que invocan y arcos argumentales por resolver. En perspectiva déjame decirte que es muy emocionante llegar a un nuevo lugar y preguntarse: «¿Cómo será esta Bayonetta? Me pregunto de qué clase de locuras será capaz. ¿En qué necesitará ayuda?».
Aparte de la protagonista, Bayonetta 3 cuenta con varios personajes que regresan, como Jeanne, Rodin y Luca, y también añade un nuevo personaje a la mezcla: Viola. La nueva incorporación desempeña un papel fundamental en la historia y es una fuerte adición al reparto. Tiene menos experiencia y es mucho más inocente que las Bayonetta con las que comparte el escenario, además que es agradable ver a alguien un poco abrumado por todo lo que ocurre. El personaje solo es jugable en algunos capítulos y hacerlo es tan divertido como jugar con la propia Bayonetta, aunque con muchas menos opciones, ya que Viola no puede mezclar y combinar su equipamiento como lo hace la protagonista.
Hablando de eso, esta vez hay muchas formas de mezclar y combinar tu equipamiento. Cada una de las Bayonettas del multiverso tiene su propia arma y demonio de compañía que podrás utilizar, y en lugar de comprar estas cosas a Rodin en el bar/tienda de las Gates of Hell, las desbloqueas automáticamente a medida que completas los principales arcos argumentales.
En cuanto al arsenal de armas, no voy a revelarlas todas, pero sí diré que hay más que suficientes, sobre todo cuando ves la capacidad de transformación que poseen estas armas en todas las partes del juego. Las armas también cumplen múltiples propósitos. Obviamente, son una nueva herramienta que puedes utilizar para golpear a los enemigos, pero no solo eso ya que cada arma también está alineada con un demonio, por lo que el final de cada uno de tus combos te transformará en ese mismo demonio. Pero hay más, ya que al pulsar dos veces el gatillo derecho te transformarás instantáneamente en ese demonio cuando estés explorando cada nivel.

Déjame decirte que la idea es interesante, ya que cada demonio tiene sus propias habilidades de desplazamiento. Madame Butterfly flotará con gracia, facilitando los desafíos de salto, mientras que el demonio araña puede trepar por las paredes, permitiéndote llegar a lugares a los que no podrías llegar sin su ayuda. De este modo, el uso adecuado de los demonios es una especie de rompecabezas que potencia la parte de exploración del bucle de juego, ya que utilizar el demonio adecuado en la zona correcta te ayudará a superar cada desafío, encontrar cada secreto y recoger cada coleccionable.
Cabe señalar que las armas son sólo una parte de la ecuación del combate, porque Bayonetta 3 también presenta la esclavitud de demonios. Al igual que tienes una colección de armas que puedes sacar en cualquier momento, también tienes una colección de demonios que podrás invocar. Es como Pokémon, sólo que en esta ocasión los entrenadores tienen que desnudarse y ponerse a bailar para que sus Pokémon luchen. Si pulsas el gatillo izquierdo en cualquier momento, invocarás al instante a un demonio de tu elección. En ese momento, mientras sigas manteniendo el gatillo izquierdo, estarás al mando de ellos. Bayonetta se limitará a vibrar a un lado mientras tú controlas a tu gigantesco compañero, que también tiene su propio conjunto de movimientos, sus propios combos y su propio árbol de habilidades, con desbloqueos que le dan aún más movimientos y más combos. Si bien no son tan profundos como los de la propia Bayonetta, se distinguen lo suficiente como para que no te limites a pulsar botones, sino que realices deliberadamente una gran variedad de ataques para maximizar el daño.
Como mencioné líneas arriba, algo de lo que podría quejarme sobre las invocaciones de demonios es que, a pesar de lo buenas que son, crean mucho ruido visual y problemas de perspectiva que Platinum no ha sabido controlar del todo. En particular, cuando te acercas a un enemigo y tu demonio está cerca, la cámara se vuelve realmente extraña, ya que el enemigo o tu demonio te taparán la vista. Esto parece inevitable dada la naturaleza de esta mecánica y lo frenético que es el juego, pero es un problema tan grande que a menudo me encontré cambiando de posición, no por necesidad de defensa, sino para poder ver lo que estaba pasando.
Por suerte, rara vez necesitas invocar a un demonio si no quieres, y admito que, para mí, Bayonetta 3 es mejor cuando no utilizo las invocaciones de demonios y me limito a luchar con mis propias armas. Es entonces cuando puedo ver todo con claridad, cuando puedo participar en este profundo y amplio espacio de combate, y cuando puedo empezar a afinar la sensación de dominio. El sistema de esclavitud de los demonios es una buena adición, pero también es complicado. Me alegro de que exista, pero también de que Platinum no haya diseñado todo el marco de combate en torno a él.
El ritmo al que Bayonetta 3 introduce nuevas armas y esclavos demoníacos pone de manifiesto las deficiencias de la estructura actual de los versos. Como explicaba en los párrafos iniciales, Bayonetta tiene fuertes vibraciones bíblicas y todo está dividido en capítulos y versos, siendo los capítulos el nivel y los versos los encuentros específicos dentro de un nivel. Básicamente al entrar a un verso, las paredes se levantan a tu alrededor, aparecen algunos enemigos, los derrotas y al final obtienes una puntuación basada en lo bien que lo has hecho.
Esta estructura ha servido bien a Bayonetta hasta cierto punto, pero siento que ya no funciona como antes. Es un poco exagerado decir que algunos versos solo tienen 30 segundos o menos de lucha real. Y cuanto mejor juegas, más rápido terminan. Muy a menudo me encontré con que apenas empezaba a coger ritmo de combate cuando el verso, repentinamente, terminaba. Y ese es un problema que persiste a lo largo de todo el juego, no sólo en los primeros capítulos. Bayonetta 3 te presenta constantemente nuevos tipos de enemigos, nuevas armas y nuevos demonios esclavos. Te da un flujo constante de desbloqueos en tus árboles de habilidades que engordan sustancialmente tu repertorio de combate, y la estructura de los versos no te da suficiente tiempo ni enemigos para sacarle todo el jugo a estas cosas.
Me pregunto si la estructura de los versos está en función de las limitaciones del hardware, porque si hay algo que realmente frena a Bayonetta 3 es la Nintendo Switch. Este es el primer juego de nuevo lanzamiento que he revisado en el que he pensado: «Realmente espero que esto tenga un remaster». Visualmente, jugar Bayonetta 3 es como viajar en el tiempo siete u ocho años atrás y eso es algo complicado de asimilar cuando el resto del paquete brilla tanto.

Hay que reconocer que Platinum ha puesto toda la potencia de procesamiento de la Switch en los detalles de los personajes y el framerate, lo que ha sido una decisión totalmente acertada, por lo que el rendimiento general es realmente muy bueno. Algunos bajones aquí o allá, pero en general todo se ejecuta sin problemas. Sin embargo, el diseño del mundo se resiente enormemente, ya que se ve increíblemente desnudo. Texturas planas, espacios poco inspirados y nada de estilo visual. La gente de Platinum es muy visionaria y ha aportado mucha imaginación a este juego, así que solo nos queda imaginar el tipo de entornos que podrían haber creado si no estuvieran tan limitados por el hardware de Nintendo.
Por cierto, el hecho de que ni siquiera estas quejas disminuyan mi entusiasmo por Bayonetta 3 es una prueba de su atractivo general. Y si bien hasta ahora he descrito Bayonetta 3 como un juego de acción, siento que la experiencia va mucho más acorde con la de una puesta en escena musical. Es un coro que brama y un conjunto de telones de fondo cambiantes que entran y salen con cada caída del telón. Es una experiencia que se sostiene por el canto de la violencia y el espectáculo de su coreografía, y es la protagonista girando en el centro de atención, absorbiendo cada pedazo de atención.
Si eres nuevo en Bayonetta, no te limites a pensar que estás ingresando en un juego de acción cuerpo a cuerpo en tercera persona. Ese es el género de videojuego que vas a jugar, pero no es la experiencia que vas a tener. Mucho más impactante que el combate es la creatividad y la variedad que se muestra.

Bayonetta 3 es un excelente juego de acción con personajes, armas, enemigos, combate y combos. Por otro lado, lo que nunca podrás predecir, es el camino que seguirá, ya sea geográficamente, temporalmente, narrativamente o con su perspectiva e incluso género de juego. Bayonetta 3 es una antología de buenos momentos, totalmente despreocupada de limitarse en función de lo que pueda «encajar» o lo que pueda «tener sentido». Platinum se deshace constantemente de esas restricciones, dejando que las cosas se desarrollen de la forma más audaz, inesperada y divertida posible.
Pocos juegos pueden igualar la profundidad y la amplitud del combate de Bayonetta, y menos aún pueden igualar la cantidad de imaginación que encierra cada centímetro cuadrado del juego. Platinum ha demostrado que sigue siendo una fuerza poderosa en el ámbito de los juegos de acción, y Bayonetta 3 es una maravillosa carta de amor a la franquicia, que llega en un momento en el que a todos nos vendría bien recordar la enorme calidad de la franquicia.
Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Bayonetta 3 para Nintendo Switch brindada por Nintendo.



