Baby Steps es como las aceitunas: o las amas o las odias, porque tiene un sabor peculiar que, en este caso, representa la frustración y la ira. El juego no ofrece mejoras, vidas, pantallas de “game over”, árbol de habilidades, mapa ni puntos de referencia. Todo se reduce a ti, la montaña y las leyes de la física. Baby Steps es un plataformero desafiante y frustrante, y aunque a veces quieras alejarte por la dificultad, siempre sentirás la necesidad de regresar.

A diferencia de los títulos anteriores de Foddy, Baby Steps va más allá de la jugabilidad pura. En este juego, el destino importa tanto como el recorrido. La historia al principio puede parecer infantil, con un humor sarcástico y absurdo, pero a medida que se van revelando capas, Baby Steps sorprendentemente muestra una narrativa sobre traumas profundos y el intento de superarlos. Encontrar un cierre se convirtió en mi principal motivación para avanzar a la siguiente escena y tratar de entender si todo el sufrimiento había valido la pena. En ese sentido, Baby Steps trasciende el género de plataformas físicas, convirtiéndose en una experiencia completa.

En este juego controlas a Nate, un hombre de 35 años que todavía vive con sus padres y cree que les está haciendo un favor. Nate pasa los días en el sofá comiendo comida chatarra, viendo televisión y sin ningún tipo de motivación.

Durante su última maratón de Netflix, Nate de alguna forma termina transportado a otro mundo vistiendo su pijama. No queda claro si se trata de un sueño febril o de un mal viaje, pero sea cual sea la causa, Nate se encuentra perdido en la naturaleza sin más opción que avanzar paso a paso, ya que ha olvidado cómo caminar.

Este es el elemento distintivo de Baby Steps: debes atravesar este mundo peligroso mientras reaprendes a caminar dando pequeños pasos. La pierna izquierda se controla con el gatillo izquierdo, la derecha con el gatillo derecho y el avance con el joystick. Aunque parece simple, Baby Steps explota al máximo los gatillos analógicos y la física del entorno, haciendo que incluso avanzar unos pasos seguidos sea todo un desafío. Los escenarios del juego son variados, desde superficies llenas de césped, barro y rocas hasta arena, nieve e incluso hielo, y cada tipo de terreno exige un ritmo distinto para progresar con éxito.

Baby Steps es un plataformero basado en física, al igual que QWOP y Getting Over It, lo que implica muchos fracasos y avances que pueden perderse en segundos. Algo tan mínimo como colocar un pie ligeramente mal o inclinarse un poco de más puede significar la diferencia entre triunfar o perder media hora de progreso.

El juego pone a prueba tu paciencia constantemente; es fácil alejarse de la consola tras un agarre de ira tras un fallido intento, pero siempre sentirás el impulso de volver, porque superar un desafío que parecía imposible genera una gratificación similar a la de los juegos de FromSoftware. La experiencia es igual de castigadora y casi masoquista, pero en lugar de enfrentar jefes como al Father Gascoigne, Starscourge Radahn o Malenia, te enfrentas a barro, escaleras de arena y rocas cubiertas de musgo.

Baby Steps también incluye elementos de calidad de vida que lo hacen más accesible que otros plataformas de rabia. Aunque no hay puntos de control fijos, normalmente se pueden encontrar mesetas entre secciones extensas del mapa que funcionan como lugares seguros si pierdes el equilibrio. Otro detalle importante es que suelen existir dos o tres rutas alternativas; aunque una suele ser la más evidente, explorar puede revelar caminos distintos. No siempre serán más fáciles, pero ofrecen opciones diferentes que pueden ajustarse mejor a tus habilidades.

Aunque la jugabilidad de Baby Steps puede ser muy satisfactoria en ciertos momentos, lo que realmente me mantuvo interesado fue el significado profundo del juego. No se trata solo de alcanzar la cima de una montaña metafórica paso a paso, sino de algo más profundo.

Baby Steps funciona como una alegoría sobre cómo nuestras experiencias y condicionamientos a lo largo del tiempo moldean quiénes somos y qué se necesita para superar obstáculos, aunque eso implique salir de la zona de confort. La historia se transmite principalmente mediante escenas cinemáticas, pero también a través de elementos del entorno si te tomas el tiempo de explorar. Al igual que en Cuento de Navidad de Dickens, Nate examina momentos del pasado, presente y futuro de su subconsciente, acompañado de Jiminy Cricket, quien actúa como su conciencia y voz de la razón durante el trayecto.

No obstante, incluso si no te interesa profundizar en los símbolos o el mensaje subyacente de Baby Steps, la jugabilidad por sí sola es suficiente para mantener a la mayoría de jugadores entretenidos mientras avanzan de un desafío a otro. El recorrido, que dura entre 10 y 12 horas, se disfruta mejor a un ritmo pausado, ya que, como en muchas cosas difíciles de la vida, a veces lo que más se necesita es tomarse un respiro. Además, explorando fuera del camino principal encontrarás secretos ocultos y retos extremos que añaden profundidad al juego.

En cuanto a los gráficos, Baby Steps no destaca especialmente, sobre todo en las cinemáticas que, aunque ofrecían momentos de reflexión, carecen de animaciones faciales que esperarías ver en esta generación y no aportan demasiado a la carga emocional de las escenas. Sin embargo, en juegos como este, los gráficos y el audio no son el principal atractivo.

En Skyrim se decía que si podías ver la montaña, podrías escalarla. Baby Steps lleva esta idea aún más lejos, ya que debes escalar la montaña literalmente un pie a la vez, sin señales, pintura amarilla ni ningún tipo de ayuda. El juego es sumamente difícil, pero justo, y hacia el final se vuelve casi instintivo, como si empezaras a percibir el mundo al estilo de Neo. Llega un momento en el que todo encaja y puedes ver la “matriz” del juego.

A simple vista, Baby Steps parece consistir solo en acciones simples, como cruzar un puente o caminar por un sendero, pero, como dice Nate en cierto punto, la experiencia es en realidad una prueba para la mente. Aunque el juego exige destreza con el control, su verdadero reto es cómo afrontas la adversidad y demuestras resiliencia para seguir avanzando. La jugabilidad puede no sorprender, pero satisfará plenamente a quienes buscan este tipo de experiencia. Sin embargo, lo que realmente destaca es la historia de Baby Steps, un viaje inesperadamente emotivo sobre la condición humana.

gamecored score 8

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Baby Steps brindada por Devolver Digital para PS5.

PUNTOS BUENOS

Baby Steps no solo se centra en la jugabilidad; ofrece una historia significativa sobre traumas, resiliencia y crecimiento personal. La mecánica basada en física obliga a los jugadores a reaprender a caminar paso a paso, generando un sentido de logro y gratificación al superar obstáculos difíciles. El juego incluye rutas alternativas y secretos ocultos, lo que fomenta la exploración.

PUNTOS MALOS

Las cinemáticas y animaciones faciales no están al nivel de esta generación. La alta dificultad y las frecuentes caídas pueden resultar frustrantes para algunos jugadores.

CONCLUSIÓN

Baby Steps es un plataformero desafiante y frustrante que combina mecánicas físicas exigentes con una historia profunda sobre resiliencia, superación personal y la condición humana, ofreciendo una experiencia única y gratificante pese a su dificultad y simplicidad gráfica.