Wolfenstein, es considerada una de las primeras franquicias en cuanto a fps se refiere. Tiene una larga trayectoria que inició en 1981 y, entrega tras entrega, ha ido redefiniéndose hasta el día de hoy. Pero ni aun así, pierde la sensación de “vieja escuela” que se ha ganado a través de los años.
Esta nueva entrega nos grafica una nueva batalla en contra del poderío Nazi, y para ello, MachineGames reutiliza muchos de los elementos clásicos de los first person shooters. Estos elementos, definitivamente, son recursos que ya no solemos ver en títulos más modernos. La mayoría suele optar por otros recursos que agilicen más la jugabilidad.
Si bien es cierto, estos elementos, considerados de la “vieja escuela”, le otorgan muchos componentes nostálgicos al juego, los cuales son importantes, su imposibilidad de dejarlos atrás también les genera un costo.
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El Tercer Reich
Una vez más, volvemos a controlar al veterano Blazkowicz en su lucha contra el Tercer Reich. Solo que en esta ocasión, un accidente lo dejará en estado vegetativo durante 14 años. Tiempo en el cual será cuidado dentro de un asilo psiquiátrico, por Anya y sus padres. Asimismo, durante el tiempo en que el protagonista permaneció inactivo, la Alemania Nazi pudo ganar la guerra y establecerse como el nuevo orden mundial.
Luego de revertir a su estado normal, Blazkowicz decide enfrentarse al nuevo estado germánico. Con la ayuda de Anya, y otros colaboradores de la resistencia, se enfrasca en una nueva lucha.
Cabe resaltar, que a diferencia de sus antecesores, The New Order le da un mayor peso al área argumental. En efecto, no es la historia más original de la saga, pero está muy bien narrada. Un ritmo bastante ágil, nos permite gozar de una historia bastante dinámica que nos lleva rápidamente de un punto al siguiente.
Sin embargo, entre las misiones usualmente tendremos una especie de brieffing o documentación, en las cuales se nos informarán los detalles de nuestras próximas tareas. Durante estos segmentos nos pedirán que busquemos documentos, personas o algún objeto, que ayude a la Resistencia a terminar el plan. Aunque la agilidad de la narración es bastante agradable, secuencias como esas le quitan ese dinamismo que tanto bien le hacen a la entrega.
Otro punto a tomar en cuenta, es el nivel de profundidad que trató de inyectarse al título. Me sorprendió bastante, que llegado casi al final del juego, me importase bastante el desenlace de la mayoría de los personajes.
La personalidad, en cada uno de ellos, ha sido un aspecto muy bien trabajado, tanto para los héroes como para los villanos. Wolfenstein, como es usual, nos presenta distintos personajes, que pueden llegar a ser algo exagerados, pero que desbordan bastante carisma. Sobretodo, aquellos que pertenecen a las líneas enemigas.
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Todo tiempo pasado no siempre fue mejor
En cuanto a los aspectos visuales, The New Order podría haber sido mejor. Se puede notar que los gráficos necesitarían pulirse un poco más, sobretodo si lo comparamos con otros títulos de esta última generación.
Las imágenes de fondo, como el cielo o el agua, carecen de mayor fluidez y de efectos orgánicos que nos ayuden a vendernos la experiencia. Lo mismo sucede con los castillos o las estructuras por las que avanzamos durante nuestra partida.
No obstante, un punto a favor es el diseño hecho para la base Rebelde a la que pertenecemos. En tan poco espacio, se logró crear un diseño que fusione las características de sus miembros, es decir, cada uno de los cuartos guardaba mucha relación con sus ocupantes. Por ejemplo el dormitorio de “J” cuya personalidad melómana se traspasaba a un dormitorio lleno de guitarras, parlantes, álbumes y posters. Definitivamente un buen trabajo.
Asimismo, el distinto armamento Nazi, como perros robot, robots gigantes o cualquier otro elemento de naturaleza cibernética, posee un diseño bastante original y exageradamente divertido. Wolfenstein, es una de aquellas franquicias que puede darse ese lujo de caer en lo exagerado y bizarro.
El diseño realizado para los personajes también resulta bastante aceptable. Sin embargo, nos hubiera gustado poder ver algo más de variedad en las líneas enemigas. Sin contar a los villanos principales o “jefes”, la mayoría de los soldados tiene el mismo aspecto, variando solo el tipo de arma a utilizar.
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Actuaciones cumplidoras
El apartado musical es otro de los grandes puntos en Wolfestein. Segmentos de los cutscenes nos recuerda a películas de Tarantino, cuyas escenas de acción están plagadas de música adrenalínica con tonadas fuertes. Se viene a mi mente la secuencia en la que se nos presenta a Hugo Stiglitz en Inglourious Basterds (2009).
Del mismo modo, los efectos también son rescatables, las balaceras y los sonidos que acompañan la destrucción, cumplen su función con totalidad.
Las actuaciones de voz, al igual que los otros rubros, también logran una fuerte presencia en el juego. En efecto, ellas son tan convincentes, que le otorgan un muy buen peso a la historia principal. De esta manera, el personaje de la Nazi Frau Engel, se robó la mayoría de las escenas en la que salió. La actriz Nina Franoszek, merece un especial reconocimiento por su memorable interpretación.
No obstante, debemos de quejarnos por la mala ecualización de los sonidos. Durante el juego, era casi imperceptible escuchar las conversaciones provenientes de nuestra radio. Los efectos de las balaceras se interponían a los mensajes que tratábamos de recibir. Y el que no hayan puesto la opción de ecualizarlo manualmente es otro de los puntos negativos.
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Retro-gamer
En cuanto a la jugabilidad, como se mencionó en la introducción, existen elementos que recuerdan mucho a clásicos fps. El principal de ellos es la recolección manual de los recursos esparcidos por el juego. Deberemos de apretar un botón para recolectar armamento nuevo, municiones, equipos de salud o armaduro, en lugar que sea automáticamente. Esta dependencia al botón le quita dinamismo a la partida e impide la fluidez a la que estamos acostumbrados.
Asimismo, el diseño de las armas gemelas, como el rifle de asalto doble o las escopetas dobles, no son vistas desde hacía bastante tiempo atrás. En efecto, la combinación de ambas armas resulta en un buen poder de ataque, pero a costa de la precisión de los disparos.
De igual manera, tener armas dobles quita el espacio para una mayor variedad de armamento. The New Order nos otorga las clásicas armas como las de rifle de asalto, rifle sniper, escopeta, pistola, cuchillos, granadas y un arma especial que permite cortar elementos, la cual se irá mejorando a medida que continuemos con el juego. Esta variedad de armas queda muy chica al contrastar con el número de enemigos que tendremos que enfrentar.
El fuego, del armamento, es rápido y fluido. Dependiendo del nivel de dificultad que pongas las hordas de enemigos Nazi llegan a ser más numerosas y con una inteligencia artificial más competitiva.
Para enfrentar estos retos, The New Order implementa la opción de sigilo. Podrás eliminar a enemigos Nazis de la manera más cautelosa posible, lo cual evitará que se percaten de tu presencia y llamen a un mayor número de refuerzos.
La opción sigilo es un buen aditamento, puesto que le da más dinamismo al ataque y te proporciona varias formas de cómo llegar hacia tu enemigo.
Para implementar tus habilidades, tenemos un sistema de mejoras o de perks, que para ser desbloqueadas deberemos de cumplir ciertos retos impuestos. Cabe mencionar que este sistema no está muy bien balanceado, puesto que podemos terminar la campaña sin la necesidad de desbloquear estas habilidades especiales.
Pero, por otro lado, sí ayudan bastante para la rejugabilidad del juego. Los jugadores más obsesivos encontraran divertido el tener que cumplir todas ellas. Cabe mencionar que cada uno delos perks está vinculado a un trofeo de la PSN o en el caso de Xbox live, un achievement. La cantidad de coleccionables que encontramos, es también otro de los factores que nos incitaran a jugar el título más de una vez.
A pesar de tener una jugabilidad aceptable, esta última entrega de Wolfestein no trae alguna modalidad online. Lo único que tendremos es la campaña principal, la cual es tan extensa, que finalmente podremos perdonar la carencia de algún co-operativo.
Y, como punto final, The New Order nos da la posibilidad de revivir los niveles de sus antecesores más arcaicos. Durante la partida, cuando estamos en la base rebelde, podremos ir a dormir y «soñar» con los minijuegos que ponen a nuestra disposición. Si bien es cierto, esto no aporta nada a la campaña principal, definitivamente es un buen guiño a la sensación old school que el juego ha intentado hacernos sentir.
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Conclusión
Wolfenstein: The New Order, es un título que se presenta en dos niveles. El retro, con una jugabilidad un poco más dificultosa y menos ágil. Y, el nivel moderno, en el cual encontramos una historia muy bien estructurada, profunda y bastante ágil, la cual está a la par con cualquier shooter moderno. Sin embargo, el matrimonio, entre estos dos niveles no ha terminado de funcionar del todo bien. El juego pierde fluidez cuando nos percatamos del cambio.
La entrega de MachineGames tiene un componente bastante nostálgico, no solo por todo el bagaje histórico de la serie. Sus elementos bizarros, estrafalarios y exagerados solo pueden funcionar aquí, ya que son recogidos y presentados con mucho tino.
Pese a sus puntos en contra, The New Order, es un juego muy divertido, con un combate más que satisfactorio. Ideal para la colección de cualquier aficionado a los shooters.










