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El reciente cierre de BioWare ha reavivado las discusiones sobre Dragon Age: The Veilguard, uno de los últimos grandes lanzamientos del histórico estudio. En medio de las críticas que recibió el RPG y las especulaciones sobre los factores que contribuyeron a la desaparición de la compañía, James Ohlen, veterano de BioWare y director creativo de Baldur’s Gate y Baldur’s Gate 2, decidió pronunciarse públicamente para defender a sus antiguos compañeros. Según explicó, responsabilizar a todo el equipo por las decisiones creativas más cuestionadas del videojuego es injusto, especialmente cuando muchos de sus integrantes apenas tuvieron influencia sobre esos aspectos.

Ohlen aseguró que la mayoría de los desarrolladores de un proyecto tan grande como The Veilguard tuvieron poca o ninguna participación en las decisiones que generaron rechazo entre los jugadores. También recordó que BioWare conservó hasta sus últimos días a numerosos profesionales que habían trabajado en algunos de los títulos más queridos del estudio. Aunque reconoció que personalmente tiene reparos con ciertas tendencias del entretenimiento moderno, particularmente cuando considera que los mensajes políticos interfieren con la narrativa, insistió en que las diferencias de opinión no deberían impedir reconocer el talento y el trabajo de quienes participan en una producción.

Para explicar su postura, el creativo recordó algunas de sus propias decisiones durante el desarrollo de Dragon Age: Origins, incluyendo su responsabilidad en la creación de las Broodmothers y su impulso para que Zevran pudiera mantener una relación romántica con un protagonista del mismo sexo. Ohlen señaló que sus gustos e influencias personales, entre ellas Conan el Bárbaro y artistas como Frank Frazetta, Brom y Chris Achilleos, demuestran que las preferencias creativas no siempre encajan en categorías ideológicas definidas. Su mensaje fue que es posible discrepar profundamente con otras personas y, al mismo tiempo, respetarlas y valorar su trabajo, algo que considera fundamental al juzgar a los responsables de un videojuego.

Más allá de las controversias, Dragon Age: The Veilguard atravesó un desarrollo especialmente complicado que pudo influir directamente en su resultado final. Aunque originalmente fue concebido como una experiencia para un solo jugador, Electronic Arts impulsó su transformación en un título multijugador como servicio, buscando aprovechar el éxito comercial de propuestas como Overwatch y Destiny. Posteriormente, en 2020, el proyecto volvió a orientarse hacia una aventura individual centrada en la narrativa. Sin embargo, según reportes anteriores, EA exigió implementar estos cambios sin reiniciar adecuadamente la preproducción, obligando al equipo a modificar el videojuego mientras continuaba su desarrollo y generando problemas que incluso fueron identificados por los departamentos de control de calidad.

Las dificultades también habrían estado relacionadas con las prioridades internas de Electronic Arts, que históricamente habría favorecido a Mass Effect por encima de Dragon Age. David Gaider, antiguo guionista principal de BioWare, explicó anteriormente que los equipos responsables de Mass Effect solían conseguir con mayor facilidad los recursos solicitados, mientras que Dragon Age debía enfrentar obstáculos constantes. Aunque The Veilguard recibió críticas positivas de numerosos medios especializados, también provocó divisiones entre los seguidores veteranos de la franquicia. En ese contexto, las declaraciones de Ohlen invitan a distinguir entre las decisiones empresariales, los problemas de dirección y el trabajo de cientos de desarrolladores, recordando que el resultado de una producción compleja no puede atribuirse exclusivamente a quienes participaron en su creación.

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Redacción Gamecored http://www.gamecored.com

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