La reestructuración de Xbox continúa transformando por completo la división de videojuegos de Microsoft. Desde el inicio de los despidos en julio, que afectaron a 1.600 empleados, la compañía ha reorganizado varios de sus estudios: Halo Studios ha sufrido importantes recortes, World’s Edge redujo considerablemente su plantilla, Ninja Theory podría cerrar sus puertas, Turn 10 se fusionó con Playground Games, Oblivion ahora depende de Bethesda y Activision quedó a cargo del próximo Halo.
Pese a este escenario, el CEO de Microsoft, Satya Nadella, aseguró sentirse «fantástico» respecto al futuro de Xbox. Durante una entrevista, destacó que la compañía mantiene una sólida cartera de estudios y propiedades intelectuales, y afirmó tener plena confianza en la capacidad del equipo para seguir desarrollando grandes videojuegos en los próximos años.
Nadella también respaldó el trabajo de Asha Sharma, actual directora de Xbox, calificando la reestructuración de la división como «algo positivo». Según el ejecutivo, el objetivo ahora es crear un modelo de negocio sostenible que permita llevar los videojuegos a un público cada vez más amplio, manteniendo a Xbox como una plataforma fuerte tanto en PC como en consolas.
El máximo responsable de Microsoft reiteró que la prioridad es devolver a Xbox al crecimiento durante el próximo año fiscal, apoyándose en una combinación de grandes lanzamientos y una estrategia que fortalezca tanto el papel de la compañía como editora como el de su ecosistema de plataformas.
Sin embargo, la realidad sigue siendo desafiante. Xbox continúa enfrentando la caída en los ingresos por hardware, problemas de suministro de memoria que podrían afectar proyectos como Project Helix y el incremento de precios. A esto se suma la presión por el regreso de las exclusivas con títulos como Gears of War: E-Day y Clockwork Revolution, mientras que la empresa sigue confiando en franquicias consolidadas como Call of Duty, cuyo próximo Modern Warfare 4 será uno de sus lanzamientos más importantes del año.





