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Cuando Capcom anunció el regreso de Onimusha, muchos pensaron que sería un simple homenaje a los juegos de PlayStation 2. Después de todo, la franquicia llevaba casi dos décadas sin recibir una nueva entrega principal y el mercado de los juegos de acción ha cambiado radicalmente desde entonces. Sin embargo, Way of the Sword no solo demuestra que la saga sigue teniendo mucho que ofrecer, sino que también se posiciona como uno de los títulos más completos del año.

Lejos de conformarse con apelar a la nostalgia, Capcom ha construido una aventura que moderniza prácticamente todos los aspectos de la franquicia sin sacrificar su identidad. Desde el combate hasta la exploración, pasando por la presentación audiovisual, el estudio ha encontrado un equilibrio que pocas desarrolladoras consiguen cuando recuperan una IP clásica.

Con una competencia feroz este año, todavía es pronto para saber quién levantará el premio al Juego del Año. Sin embargo, hay argumentos de sobra para pensar que Onimusha: Way of the Sword merece formar parte de esa conversación.


1. Un combate sobresaliente

El sistema de combate es, sin duda, el mayor atractivo del juego. Cada enfrentamiento combina agresividad, precisión y estrategia, haciendo que dominar el Issen y los parries resulte increíblemente satisfactorio. No basta con presionar botones; el juego premia la paciencia, la lectura de los movimientos enemigos y la ejecución precisa.

A diferencia de otros títulos del género que centran toda la experiencia en largas cadenas de combos, Way of the Sword apuesta por un ritmo más táctico. Cada golpe tiene peso, cada bloqueo puede marcar la diferencia y un error suele castigarse con dureza. Esa tensión constante hace que incluso los enfrentamientos contra enemigos comunes sean entretenidos de principio a fin.

Además, conforme se desbloquean nuevas habilidades y armas, el combate gana profundidad sin perder claridad. El jugador siente que mejora tanto por las nuevas herramientas que obtiene como por el dominio de las mecánicas. Esa sensación de progresión es una de las grandes fortalezas del juego y uno de los principales motivos por los que el combate nunca deja de ser divertido.


2. Jefes memorables

Uno de los aspectos que más destacan durante toda la aventura es la calidad de sus jefes finales. Cada uno posee una personalidad propia, un diseño visual muy trabajado y mecánicas que obligan al jugador a cambiar completamente su forma de jugar.

No son enemigos que simplemente tengan una enorme barra de vida. Cada combate introduce nuevas dinámicas, obliga a identificar patrones de ataque y pone a prueba el dominio del sistema de combate. Algunos exigen reflejos casi perfectos, mientras que otros premian la paciencia y el posicionamiento.

A esto se suma una puesta en escena espectacular. La música, las animaciones y la dirección cinematográfica convierten cada enfrentamiento importante en un auténtico evento. Son de esas batallas que permanecen en la memoria incluso después de terminar el juego.


3. Una dirección artística espectacular

Visualmente, Onimusha: Way of the Sword consigue destacar incluso entre algunos de los juegos más impresionantes de la generación. Su recreación del Japón feudal mezcla paisajes naturales, templos ancestrales y fortalezas devastadas con elementos sobrenaturales que encajan perfectamente dentro del universo de la saga.

Capcom logra crear escenarios que transmiten constantemente una sensación de peligro y misterio. Bosques cubiertos por la niebla, aldeas abandonadas y castillos infestados por demonios consiguen mantener una atmósfera oscura sin perder belleza visual.

Todo ello se complementa con un excelente trabajo en iluminación, efectos de partículas y diseño de criaturas. Cada enemigo parece salido de una leyenda japonesa, aportando personalidad al mundo y reforzando la identidad propia que siempre ha caracterizado a la franquicia.


4. Un excelente apartado técnico

Capcom vuelve a demostrar el enorme potencial del RE Engine, un motor gráfico que ya ha dado grandes resultados en franquicias como Resident Evil o Devil May Cry. En Way of the Sword, el rendimiento es sólido y la fluidez del combate se mantiene incluso durante los enfrentamientos más caóticos.

Las animaciones son especialmente destacables. Cada golpe transmite fuerza, las transiciones entre movimientos son naturales y las ejecuciones lucen espectaculares gracias al nivel de detalle de los personajes y enemigos.

Además, el trabajo realizado en iluminación dinámica, tiempos de carga y calidad de las cinemáticas consigue que toda la aventura tenga un acabado propio de una gran producción. Es un apartado técnico que acompaña al gameplay en lugar de limitarse a ser un simple escaparate gráfico.


5. Una historia que mantiene el interés

Aunque el combate ocupa gran parte del protagonismo, la historia también consigue atrapar al jugador desde los primeros compases. La narrativa mezcla acontecimientos históricos con elementos sobrenaturales, manteniendo el tono clásico que siempre ha definido a Onimusha.

El protagonista está bien construido y evoluciona conforme avanza la aventura. Sus motivaciones resultan creíbles y las relaciones con los personajes secundarios ayudan a desarrollar un relato mucho más humano de lo que podría esperarse de un juego centrado en la acción.

A ello se suma un buen ritmo narrativo. La historia evita alargarse innecesariamente y sabe alternar momentos de tensión, exploración y grandes enfrentamientos para mantener el interés prácticamente durante toda la campaña.


6. Un equilibrio entre lo clásico y lo moderno

Uno de los mayores logros de Capcom ha sido encontrar el punto exacto entre respetar el legado de la franquicia y adaptarla a las expectativas actuales. Way of the Sword mantiene elementos icónicos como la absorción de almas, el Issen y la ambientación demoníaca, pero moderniza prácticamente todos los sistemas que rodean esas mecánicas.

La exploración es más libre, el combate ofrece muchas más posibilidades y la progresión del personaje resulta mucho más profunda que en las entregas originales. Sin embargo, nunca da la sensación de perder la esencia que hizo especial a Onimusha en la época de PlayStation 2.

Ese equilibrio es precisamente lo que diferencia este regreso de otros remakes o secuelas tardías. No intenta copiar tendencias actuales ni convertirse en otro soulslike; simplemente evoluciona la fórmula clásica respetando aquello que hizo grande a la saga.


7. Capcom vuelve a demostrar por qué vive una nueva edad de oro

En los últimos años, pocas compañías han mantenido un nivel de calidad tan consistente como Capcom. Resident Evil, Street Fighter, Monster Hunter, Dragon’s Dogma y ahora Onimusha demuestran que la desarrolladora japonesa atraviesa uno de los mejores momentos de toda su historia.

Más allá del éxito comercial, lo realmente destacable es la confianza que ha recuperado entre los jugadores. Hoy en día, cada nuevo lanzamiento de Capcom genera expectativas muy altas porque existe la sensación de que el estudio entiende perfectamente qué esperan los fans de cada una de sus franquicias.

Onimusha: Way of the Sword es otro ejemplo de esa filosofía. En lugar de apostar por una reinvención radical, Capcom decidió perfeccionar la fórmula clásica, modernizarla donde era necesario y ofrecer una experiencia pulida de principio a fin. Esa consistencia convierte al estudio en uno de los grandes referentes de la industria actual.


¿Tiene opciones reales de ganar el GOTY?

Todavía queda mucha competencia antes de conocer a los nominados oficiales al Juego del Año, pero Onimusha: Way of the Sword ya ha demostrado que merece estar entre los candidatos. Pocos títulos consiguen destacar en tantos apartados al mismo tiempo: combate, dirección artística, narrativa, diseño de jefes y acabado técnico.

Quizá no reinvente el género de acción ni cambie para siempre la industria, pero tampoco necesita hacerlo. Su gran mérito es ejecutar casi todos sus sistemas con un nivel de calidad sobresaliente, ofreciendo una experiencia tremendamente entretenida de principio a fin.

Si finalmente consigue llevarse el GOTY dependerá del nivel de la competencia, pero una cosa parece clara: Capcom ha resucitado una de sus franquicias más queridas de la mejor manera posible, y eso ya convierte a Onimusha: Way of the Sword en uno de los grandes juegos de 2026.

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Johann Aldazábal

Director Editorial | Analista de la industria de los videojuegos y el entretenimiento | Psicólogo Clínico | Músico amateur, geek, cinéfilo.