El lanzamiento de la expansión Doom: The Dark Ages – Revelations se vio empañado por una polémica masiva tras coincidir con un drástico recorte de personal en Microsoft, el cual afectó de lleno a los estudios de Xbox e impactó de manera devastadora al equipo de id Software.
Entre los damnificados se encuentra el productor Andrew Willis, quien reveló que el equipo sufrió jornadas laborales brutales de hasta 12 o 17 horas diarias durante los meses previos al estreno para lograr terminar el contenido a tiempo, sacrificando por completo su vida personal y familiar.
Aunque la directiva no impuso oficialmente el exceso de horas extra, los empleados se vieron abrumados por volúmenes de trabajo inabarcables, cayendo en lo que denominaron un «crunch pseudoinducido» debido al alto nivel de exigencia y calidad que los fanáticos esperan de la emblemática franquicia de acción.

El estudio desarrollador perdió más de la mitad de su plantilla, despidiendo a empleados clave justo el mismo día en que el contenido descargable llegaba al mercado, lo que generó un profundo descontento entre los veteranos de la industria. Mientras que algunos directivos intentaron restar gravedad a la reestructuración argumentando que el tamaño actual se asemeja al de entregas pasadas, otros miembros del equipo advirtieron que es prácticamente imposible mantener los mismos estándares de producción con los recursos humanos que quedaron en pie.





