Ubisoft ha reiterado que el desarrollo de Splinter Cell Remake sigue en marcha, pero al mismo tiempo continúa aplicando su plan global de reducción de costos. En esta nueva ronda de despidos, el estudio responsable del remake, Ubisoft Toronto, se ha visto afectado con la eliminación de 40 puestos de trabajo.
En un comunicado recogido por IGN, la compañía explicó que esta decisión forma parte de la fase final de su plan de ahorro y de la cancelación de varios proyectos. Ubisoft aseguró que la medida “no fue tomada a la ligera” y que no refleja el talento ni la dedicación de los empleados afectados, prometiendo paquetes de indemnización y apoyo para la recolocación laboral.
A pesar de los recortes, la empresa subrayó que Ubisoft Toronto continuará trabajando en el nuevo Splinter Cell, además de colaborar como estudio de co-desarrollo en Tom Clancy’s Rainbow Six Siege y otros proyectos conjuntos. La intención oficial es mantener el rumbo del remake sin interrupciones.
Estos despidos forman parte de una reestructuración más amplia anunciada el mes pasado, que incluyó la cancelación de seis proyectos, entre ellos Prince of Persia: The Sands of Time Remake, además de otros cinco títulos no anunciados. También se cerraron los estudios de Halifax y Estocolmo, mientras la compañía adopta un nuevo modelo organizativo basado en cinco “Creative Houses”, cada una centrada en franquicias y públicos específicos.

Rumores recientes apuntan a que el shooter cooperativo Pathfinder (antes conocido como Project U) también habría sido cancelado, así como un juego móvil de Assassin’s Creed que tenía previsto llegar más adelante a PC. Todo esto refuerza la percepción de un ajuste profundo dentro de la editora francesa.
La reestructuración ha provocado una fuerte reacción interna. A principios de mes, al menos 1.200 empleados en Francia iniciaron una huelga de tres días, denunciando presión laboral, falta de personal y varios años sin aumentos salariales significativos. Representantes sindicales señalaron que los trabajadores enfrentan una carga creciente en medio de la reducción de recursos.
Las críticas también se dirigieron directamente al CEO Yves Guillemot, cuya gestión ha sido cuestionada por presunto nepotismo y falta de diversidad en la alta dirección. Líderes sindicales pidieron su dimisión, argumentando que la compañía necesita nuevas ideas y mayor apertura creativa para poder recuperar estabilidad y competitividad en la industria.





